El Triunfo de Trump y otras sorpresas



Aunque casi toda la prensa comercial anuncia a Joe Biden como favorito en las elecciones que se realizan hoy, martes 3 de noviembre, en Estados Unidos, y se anuncia la 'inevitable' derrota del presidente Donald Trump, es probable que - igual que en 2016 - haya una gran 'sorpresa'.


La inmensa mayoría de los estudios de opinión que se han divulgado apuntan el triunfo del candidato democrata. Algunos lo colocan 10 puntos arriba del actual mandatario. Un amplio número de especialistas, de miembros destacados del 'circulo rojo', confirman el pronóstico. Sin embargo, así fue también hace 4 años... y fallaron.


Hace 4 años se repitió hasta la saciedad: Trump no puede ganar. No 'debe' ganar. Es una amenaza al orden democrático que hipoteca el futuro de Estados Unidos. Se dijo entonces y se repite hoy.


La 'fina' prensa tradicional le llamó - y continúa llamándole - agresivo, autoritario,  abusivo, errático, inestable, corrupto, deshonesto, mezquino, amoral, dictador, gánster, irresponsable, peligroso, incompetente, inepto, difamador, egocéntrico, narcisista, arrogante, delirante, ignorante, vulgar, rudo, misógino, mentiroso, repugnante, racista, supremacista, xenofóbico, populista, fascista. Un monstruo indigno del cargo.


Pero en 2016 parece que medio país ignoró tales epítetos. Y es posible que en 2020 lo vuelva a hacer.


Antes, como hoy, parece que el biempensante 'circulo rojo' cerró los ojos a la América profunda. Al ciudadano medio. Al que terminó el gobierno Obama mordido por una severa crisis económica y hoy, a pesar de la 'pandemia' global instalada, goza cierta estabilidad proveniente de una economía recuperada.


La previsión de una drástica recesión del premio Nobel, Paul Krugman, no se cumplió. La agenda América Primero, de Trump funcionó bien. Hasta antes de la pandemia el país venía disfrutando de crecimiento robusto, un mercado de acciones en alta, aumento del gasto de los consumidores y la menor tasa de desempleo en los últimos 50 años.


Los analistas parecen haber cerrado los ojos a una América profunda que también se cansó del 'consenso progre' impuesto por la inmensa mayoría de democratas y un amplio sector republicano. Trump irrumpió, catalizó el descontento y quebró ese consenso. Dio voz a un amplio sector de la población que valora la vida, la familia y las las libertades fundamentales y que no se siente representado por políticos de posturas ambiguas y mano poco firme.


Entre otras cosas Trump les prometió desmantelar poco a poco el apoyo financiero del gobierno a la industria del aborto y lo cumplió; prometió renovar la Corte Suprema con perfiles conservadores y lo cumplió, prometió una orden ejecutiva para amparar más plenamente la libertad religiosa y lo cumplió.


Para ese sector de la población - que crece progresivamente - no parece haber duda: prefieren al actual mandatario que les ha cumplido punto por punto que a un Biden, que se presenta como católico pero defiende abiertamente el aborto, la ideología de género y el nombramiento de perfiles 'progresistas' para la Corte Suprema.


La posición del presidente frente a China durante la pandemia no ha pasado desapercibida para el estadounidense medio. Es el único mandatario que ha exigido responsabilizar de alguna forma al gobierno de ese país por las omisiones cometidas. Hoy está ampliamente documentado que el gobierno comunista chino no frenó la expansión del virus fuera de sus fronteras y ocultó información valiosa a la comunidad internacional.


La 'America Profunda' puede sorprender de nuevo como en 2016. Y otras 'sorpresas' podrían venir de una cerrada pero no imposible manutención de la mayoría en el Senado, la conquista de la Cámara de Representantes, y quizá ampliar un poco la mayoría de gobernadores por parte de los Republicanos.


Es difícil hacer un pronóstico de la elección. Hay mucha incertidumbre y diversos factores inciden en la disputa, uno no menor, es el voto enviado correo. Sin embargo, parece que el cuadro que se conforma volverá a repetir el escenario de una elección muy cerrada, en la que un eventual triunfo de Trump no es imposible.


Los estadounidenses están divididos por la mitad. Biden puede ganar? Sí. Pero Trump también y ello solo sería una 'sorpresa' para quién cierra los ojos a la realidad que está fuera de su burbuja. La verdad es que la moneda está en aire.



[ D'Vox ]

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