La dictadura se abre paso

05.05.2020

 

Mochila Política 117 | En una semana el presidente Andrés Manuel López Obrador cambió condiciones legales para abrir paso a una dictadura.

 

Endureció su posición política. Del desdén pasó a al ataque de otras propuestas para enfrentar la emergencia económica e incluso amenaza con bloquearlas. Las descalifica por neoliberales y porque “se hacen acompañar de corrupción”.

 

Bajo el pretexto de la emergencia sanitaria y la crisis económica – al más puro estilo del viejo régimen priista – hizo un uso discrecional de su poder para desnaturalizar estructuras de gobierno; desmontarlas; imponer procesos nuevos con tal de acumular más poder y aumentar clientelas electorales para 2021 y 2024.

 

López Obrador revivió el presidencialismo imperial. Usó y usará su poder para alinear al Poder Legislativo en sus propósitos fundamentales.

 

Por indicación suya, el Senado sesionó y aprobó una Ley de Amnistía el pasado 22 en la cual se inician para absolver por un oportunismo político – y no por un proceso apegado a la Ley – a todos aquellos a quiénes a él y a su grupo convengan.

 

Eso incluye a quienes fueron sentenciados o procesados por sedición, aborto, robo simple sin violencia, a narcomenudistas; a líderes de comunidades indígenas o afroamericanas cuyos procesos hayan sido irregulares.

 

Esto le rehace la alianza con Olga Sánchez Cordero, principal promotora de la cultura de la muerte, pues, de facto podría despenalizar el aborto en todo el país.

 

La Ley la ampara para promover esas medidas en todos los estados.

 

A López Obrador le permitirá (vía la confidencialidad sobre los beneficiaros) rehacer alianzas con grupos radicales quienes por muchos años han asegurado tener presos políticos por diferencias con los gobiernos anteriores.

 

Ese mismo día 22 publicó en el Diario Oficial de la Federación 11 medidas administrativas para las dependencias federales para generar un blindaje de 622 mil millones de pesos; instruyó mantener 38 proyectos y programas prioritarios, entre ellos las pensiones para adultos mayores y para personas con discapacidad, las becas académicas, Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro y el Banco del Bienestar.

 

Las Tandas para el Bienestar, la Guardia Nacional, la producción petrolera, la construcción de 100 universidades, precios de garantía e Internet para todos.

 

Se preservan los proyectos estratégicos de su gobierno: la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas, el desarrollo del Istmo de Tehuantepec y el parque ecológico del lago de Texcoco.

 

Dos días después, el 24 de abril emitió el decreto de las reglas de operación para los créditos a la palabra, con el cual, asegura se otorgarán 3 millones de créditos para pequeñas empresas formales informales y que se generarán más de 2 millones de empleos que proyecta el gobierno. López Obrador asegura que con sus medidas,se protegerá a 70 por ciento de las familias más pobres.

 

El llamado Programa de Apoyo Financiero a Microempresas Familiares, Crédito a la Palabra se dará “preferentemente” a quienes estén inscritos en el Padrón del Bienestar.

 

Es muy simple: el Presidente regalará por única ocasión 25 mil pesos, pagaderos a 3 años a modo de reembolso.

 

¿Quién lo va a operar? Gabriel García Hernández, el jefe de la oficina de los súperdelegados estatales. ¿Qué beneficio electoral traerá para el partido oficial y para el Presidente?

 

Resolver el control administrativo de Morena (el político es indiscutible de López Obrador) pues con eso se salvan las exigencias legales para ese partido de tener un nuevo padrón de afiliados. Ese fue precisamente el principal argumento de Yeidckol Polevnsky durante meses, que en Morena no había padrón de afiliados… porque los tenía Gabriel García Hernández en la Presidencia de la República con el programa Bienestar.

 

Un millón de esos créditos serán para negocios formales y otro para los informales.

 

El otro millón de créditos lo anunció el sábado por la tarde en un videomensaje y serán para el mejoramiento, ampliación y autoconstrucción de vivienda con créditos del Infonavit, Fovissste y Sedatu. Serán créditos personales a unos 650 mil trabajadores al servicio del Estado.

 

“Al tener el crédito para vivienda o departamento, para mejorar servicios en colonias populares, cuando lo reciban directamente, que procuren darle trabajo a los maestros albañiles, a los trabajadores de la construcción que cada beneficiario se comprometa a ayudar a sus semejantes, en la medida de lo posible, porque es una forma de reactivar la economía desde abajo”.

 

La industria de la construcción (pilar de la economía en cualquier país) tiene un índice negativo durante los últimos 20 meses; se calcula que más de dos mil empresas están ya paradas y la industria ha alertado que este año se perderán unos 500 mil empleos.

 

Dice López Obrador que “el propósito es que se reactive la economía inyectando fondos para fortalecer el consumo popular y proteger a nuestro pueblo; hacer realidad el estado de bienestar”.

 

Falta aún más, esta semana – por indicaciones suyas – sesionará la Cámara de Diputados solo para aprobarle el manejo discrecional del presupuesto federal por la emergencia económica durante el resto del año.

 

Con las reformas a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria se romperán la división de poderes, los contrapesos legales al Ejecutivo, pues el dinero del país lo podrá manejar él, sin discreción.

 

Esa es la carácterística principal de todos los planteamientos económicos del Presidente, queda fuera la supervisión del uso de los recursos por parte de cualquier ente que no sea parte de su gobierno.

 

López Obrador ha comenzado a asumir como rivales a todos quienes no piensa como él; deshecha los llamados a la unidad del Episcopado Mexicano; la de los senadores de oposición; las del grupo Futuro 21; la del Manifiesto del grupo de Mario Vargas Llosa, solo su impondrá su visión.

 

Ante el anuncio del sector privado de haber conseguido 12 mil millones de dólares de crédito por el BID para pequeñas empresas -y que requerirá aval de la secretaría de Hacienda – el Presidente anticipó que se los negará.

 

“No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes. Si ya no es como antes, el poder económico y político, se alimentaban mutuamente. Ahora están separados, el gobierno representa a todos.

 

“Se hace un acuerdo y ¿qué ahora hacienda lo avale? ¿Estamos de floreros, de adornos?

 

“Esa política neoliberal siempre se hace acompañar la corrupción”.

 

No solo eso, ya adelantó que al pasar la pandemia revisará la situación de las Afores, esa iniciativa que a mediados de la semana pasada se veía como una gran amenaza, va en serio.

 

¿Así o más claro?

 

[ D'Vox ]

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Héctor Moreno Valencia es periodista y consultor. Trabajó en la agencia Notimex y en el Grupo Reforma donde de fundó el diario Mural. Es autor coautor de Sangre de Mayo - El homicidio del Cardenal Posadas y editor del servicio de análisis Mochila Política *.

 

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