La Sociedad de las Abejas: maternidad y emprendedurismo


México | Con motivo del Día Internacional de la Mujer, me sumo a una serie de reflexiones sobre la mujer latinoamericana en la actualidad. Y no, no voy a hablar de biología, aunque eso le sugiera, a primera vista, el título al lector.

Soy madre de dos hermosas niñas y me lancé hace algún tiempo a la aventura de emprender un negocio. Al salir de la universidad, comencé a trabajar en una prestigiosa empresa de radio, con más de 20 años de experiencia y con estaciones que tienen presencia en varias ciudades de México y otros países.

El panorama era ideal para crecer profesionalmente: ser productora, gerente, directora o a dónde me fuera posible llegar. En 2014 recibí una noticia maravillosa, venía en camino una pequeña que me robaría el sueño y a quien sin duda, estaba dispuesta a entregarle todo mi tiempo y atención.

Implicaba dejar a un lado mis sueños de ser una profesionista destacada. Y digo "dejar a un lado" porque sabía que siendo una mujer inquieta que constantemente busca independencia, en algún momento retomaría el camino.

Al principio, confieso que no fue fácil, ni la maternidad, ni el haber cambiado por completo mi rutina y mi vida; pero estaba completamente convencida de que nadie iba a poder hacer mejor que yo el papel de mamá, incluso siendo madre primeriza y sin tener la más mínima idea de como cuidar a un bebé.

Y en este punto de la historia, quiero hacer un paréntesis y expresar mi infinita gratitud por tener la oportunidad de dejar el trabajo a un lado para dedicarme exclusivamente a mi familia.

Se de muchas mujeres quienes con el corazón roto tiene que dejar a sus bebés bajo los cuidados de algún familiar o alguien de confianza, o en una guardería, para sacar a delante los gastos del hogar. A ellas, todo mi respeto y admiración.

Pasó el tiempo como suele hacerlo, sin avisar, y cuando menos lo pensé, en 2016 venía en camino un segundo regalo de vida. Otra niña a mi cuidado, no podía de la emoción!

Ciertamente mi cabeza impasible seguía añorando el día en que pudiera salir de los pañales y biberones para reintegrarse al mundo laboral.

Claro, no sin antes jugar el sucio juego de la culpa. Culpa por no aportar a la economía familiar, por no lograr conciliar el ámbito profesional con la maternidad.

Está vez no estaba dispuesta a tener un horario laboral pues siempre he tenido la convicción de que el mayor tiempo posible se le debe de invertir a quienes amas, sin importar que haya momentos cortos de dinero pero bastos de sonrisas.

Tuve varios intentos de emprender, no los llamaría fallidos porque cuando estás en busca de algo con lo que te sientas satisfecho, todo suma. Cuando vas avanzando en el camino de lograr algo por ti misma y para tu familia, no hay errores, todos son aciertos que te van acercando más al aprendizaje y a la meta final.

Comencé con la intención de tener una marca de ropa no convencional. La idea era recolectar ropa en buen estado y que con cierta sanitización y algunas modificaciones se le pudiera dar una segunda oportunidad.

Soy modelo y nunca he estado de acuerdo con el lado oscuro de la moda, la manera en la que se objetiza a las mujeres y lo contaminante que es esta industria.

Teniendo 2 hijas mujeres, ya no solo se trataba de emprender, se trataba de que ese negocio al que le invertía el tiempo que sacrificaba de mi maternidad, tenía que tener un enfoque más profundo, un compromiso social y ecológico.

Las cosas no funcionaron, pero el aprendizaje me acercó un escalón más a mí búsqueda por lograr establecer un negocio.

Después vino un intento más con una línea de joyería. Nada. Hasta que por fin di con lo que hoy es mi empresa familiar "Sociedad de Abejas".

Me gusta llamarle empresa familiar porque, a pesar de no ser una emprendimiento que haya trascendido aún varias generaciones pues está dando sus primeros pasos, involucra a toda los miembros de la familia, ha sido un esfuerzo de todos y un herramienta de aprendizaje para enseñarle a mis hijas lecciones acerca del trabajo, la constancia, el ahorro, la buena administración, el cuidado y la conservación de las abejas.

Además, nos ha dado un estilo de vida más saludable con la incorporación de la miel a nuestra dieta, y podría seguir acrecentando a la lista de beneficios muchos otros que esta iniciativa de emprendurismo ha traído a nuestro hogar.

Cómo mujer y madre, teniendo la capacidad de ser copartícipe de la creación, tengo la constante preocupación de cuidar y conservar todo lo que se ha puesto a disposición del ser humano a través de la naturaleza.

El incorporarme a la apicultura me ha despertado una vez más esa gran fascinación por la vida incluso en una de las expresiones más pequeñas que tiene, las abejas.

Seres maravillosos y trabajadores cuya sociedad está perfectamente bien estructurada y en la cuál cada una cumple con su papel, buscando siempre el bienestar y el buen funcionamiento de la colmena.

La abeja reina juega un papel fundamental para el crecimiento de la población del enjambre, la abeja nodriza se dedica a alimentar y cuidar de las larvas y no habría dulce miel de no ser por las abejas trabajadoras que salen a recolectar polen y néctar.

Así, guardando las debidas distancias pero usando ese hecho como analogía, también todas las mujeres tenemos un papel fundamental en esta sociedad.

Si algún día decides emprender siendo mamá, nunca pierdas de vista el tesoro más importante que se te ha confiado y por el cual todos los esfuerzos no son suficientes, tu familia.

En ella encontrarás un abrazo reconfortante en los días de arduo trabajo, unas palabras de aliento cuando las puertas se te cierren, una ayuda incondicional cuando las cosas se ponen difíciles.

Y si sientes el llamado, mujer, ¡emprende! Reinventate, si 'fracasas' inténtalo y vuélvelo a intentar, cuántas veces sea necesario.

Hay mujeres memorables en la historia y todas ellas son recordadas por la marca que dejaron a trav+es del tenaz esfuerzo integrado por pequeñas acciones diarias que han movido corazones.

[ D'Vox ]

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Isabel Cravioto es mexicana, madre de familia, comunicadora, modelo, emprendedora social al frente de 'La Sociedad de las Abejas'.

La imagen es 'Mira el Retorno de la Abeja Reina', de la estadounidense Lea Bradovich, 2018; colección particular.

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