El feminismo utiliza a las víctimas de la violencia para ganar apoyo mayoritario

 

Argentina | "Creo que los colectivos feministas toman la causa de las víctimas porque saben que pueden generar empatía en la mayor parte de la sociedad, que la gente se va a involucrar por el dolor de la perdida y por la indignación del asesinato de mujeres que cada vez son más atroces". Quien habla es una mujer que sabe de lo que habla.

 

Vivió en carne propia la tragedia de tener una hija, menor de edad, y un nieto, arrancados violentamente de su vida. La suya, fue la voz indignada y dolorosa de la primera manifestación que sacó a una multitud a las calles en Argentina para exigir justicia y el cese a la violencia.

 

Las manifestaciones feministas en ese país nunca habían sido multitudinarias. Esta fue. Le llamaron Ni Una Menos: 3 de junio de 2015. Chiara Páez, la hija de Verónica, de 14 años, había sido brutalmente asesinada en mayo.

 

Estaba embarazada, contaba con el respaldo de su madre, pero no del novio, ni de la familia de éste, incluídos los abuelos. Querían que abortara. Ella se negó y la molieron a golpes y la enterraron viva. Todos juntos. El caso generó indignación nacional. No era el único caso atroz de una mujer asesinada en esos años.

 

Se formó el movimiento Ni Una Menos a partir de un grupo de periodistas y Verónica fue llamada a integrarlo. A darle voz. Ella es grata con muchos de los que estuvieron al frente en ese primer momento. Pero luego, el movimiento fue secuestrado por colectivos feministas y el dolor de las víctimas y la indignación popular fueron instrumentalizados. Ella los dejó. El aborto entró y ella salió.

 

Este es el diálogo que gentilmente me permitió entablar. Una entrevista. No la firmo yo, porque aquí nada es mio, a no ser el estupor ante la valentía y generosidad de esta mujer y el sentimiento de solidaridad. La firma ella. Esta es su historia.

 

Verónica ¿cómo se envolvió en Ni Una Menos?

 

Cuando se conoció la noticia de la muerte de Chiara, Marcela Ojeda, la periodista, publicó en su cuenta de Twitter: “nos están matando a todas, algo tenemos que hacer”. Así, un grupo de periodistas se unieron y empezaron a gestar lo que sería el primer 'Ni Una Menos', del 3 de junio del 2015.

 

En seguida Marcela se puso en contacto conmigo. Para ella tengo solo palabras de agradecimiento y cariño por todo el apoyo que me brindó en esa época. También me dio fortaleza y estímulo para acompañar ese movimiento que se iniciaba y que queria erradicar la violencia contra las mujeres.

 

¿Fue difícil?

 

A mi me costaba mucho. Estaba todo muy reciente, tenia todo el dolor a flor de piel pues hacía muy poco que había acontecido lo de Chiara. Ir al Congreso, en Buenos Aires, donde se realizó la manifestación no era fácil, significaba exponer mi dolor y estar ante mucha gente, medios de comunicación y demás.

 

Yo soy de Rufino [en el extremo sudeste de la provincia de Santa Fe, a más de 430 kilómetros de la capital del país], me crie en Rufino y mi vida está allí. Pero, bueno, estimulada por ella, y con el deseo d poder evitar más muertes como la de mi hija y algunos cambios en a ley, así me comencé a involucrar con Ni Una Menos y acepté ir a la marcha.

 

¿Cuál era la pauta o agenda inicial de Ni Una Menos?

 

Era la exigencia de justicia por los asesinatos de mujeres, queríamos cambios que frenaran los feminicidios.

 

¿Eso tuvo apelo?

 

Si. La marcha fue multitudinaria. Aconteció en el Congreso y en distintas ciudades del país. Participó muchísima gerente, independientemente de su ideología política, filiación partidaria, o religión, hombres, mujeres, familias enteras, en paz.

 

Eso estuvo bien, porque había algo que nos unía a todos: termina con la violencia contra las mujeres.

 

¿Cuándo se separó de Ni Una Menos?

 

Me separé del movimiento y nunca más fui parte de este en 2016. Un año después.

 

¿Por qué?

 

Porque el movimiento fue 'tomado' por otro colectivo, que pensaba y actuaban diferente. Disminuían lo que habíamos hecho en 2015, iban mucho al choque, era más partidario y se hizo más 'político', menos social, y, sobre todo, empezaron a hacer una campaña abierta y abusiva a favor del aborto.

 

Eso no quiere decir que, parte del equipo que organizó la primera marcha no hubiera quien defendía el aborto y que intentaron meterlo en las pautas de la marcha, pero no lo consiguieron. No entró.

 

¿Por qué?

 

Cuando me comentaron a mi que querían meter el aborto, yo les dije que entonces no iba a hacer parte de eso porque yo no estaba de acuerdo. Si yo pedia justicia y no la muerte del asesino de mi hija y mi nieto o nieta, tampoco podría pedir el asesinato de bebés.

 

Ese no era el tema de la marcha. Estábamos allí para parar la violencia contra la mujer, para hacer los cambios legales que se castigara efectivamente a quién comete ese crimen y para ayudar a prevenirlos.  Así que aceptaron mi opinión y decidieron no ponerlo en el manifiesto. Agradecí muchísimo el respeto que me tuvieron, lo que no ocurrió con la gente que vino después.

 

¿Cómo fue?

 

Comenzaron a hacer una campaña cada vez más ostensiva, agresiva y masiva sobre el aborto. Hoy en día parece que es el único o principal reclamo. Cambiaron hasta el color: de lila o morado a verde.

 

Eso no es un tema que nos una a todas las mujeres ni a la gente en general. Al contrario, divide. Allí no había diálogo. Por eso me separé de ellas.

 

¿Lo denunció?

 

Yo lo venia diciendo lo que pasaba en algunas reuniones o conferencias, peo nada masivo. En 2018 cuando se trató de despenalizar el aborto en Argentina fui invitada para hablar en el Congreso, para diputados y senadores; en ese contexto se me propuso hacer un video, junto con Jimena Aduriz, mamá de Ángeles Rawson, asesinada por el encargado de su edificio el 10 de junio de 2013.

 

Allí expliqué esta situación y se hizo viral.

 

Yo creo que el colectivo que hoy dirige Ni Una Menos, como también acontece en otros países, no debería mezclar las causas.

 

 

¿Hay instrumentalización?

 

Creo que los colectivos feministas toman el dolor y la indignación generado por las víctimas de la violencia contra las mujeres porque saben que pueden generar empatía en parte o en la mayoría de la sociedad.

 

Saben que la gente se involucra por el dolor de la perdida y por la indignación de los asesinatos o feminicidios que, desgraciadamente, son cada vez más aberrantes, más atroces, entonces saben que van a ganar apoyo.

 

Utilizan eso para imponer ideologias, hay que tener eso claro. Utilizan la causa de las víctimas porque sirve para lograr el apoyo popular.

 

¿Sumarse al 8M, en las actuales condiciones, es fortalecer 'el músculo' del feminismo radical?

 

Si, si lo hacemos aceptando esa instrumentalización. Pero no debemos caer en el error de abandonar esta causa. Realmente hay mueres que sufren violencia por parte de hombres y que coloca su vida en peligro.

 

No todas las muertes de mujeres son feminicidio, pero si hay asesinatos de mujeres a causa del machismo y un odio a su condición, incluso de madres. Entonces no podemos abandonarlas.

 

Creo que debemos involucrarnos, participar, comprometernos. Evitar que esta bandera sea solo de ellas, de las radicales y violentas. Nosotros que defendemos tanto la vida debemos involucrarnos, generando alternativas, proponiendo otros eventos y siempre dejando claro lo que defendemos: la lucha contra la inseguridad, contra la violencia.

 

Yo, en Rufino, he seguido convocando marchas anualmente, respetando su esencia y va uniendo gente en la comunidad.

 

Las manifestaciones de los colectivos feministas son violentas... 

 

Si. Y eso es lamentable y debe ser repudiado. No se pueden exigir derechos violentando los derechos de otros. Es incoherente y la violencia solo genera violencia.

 

A cada marcha ellas depredan edificios públicos y privados, áreas comunes, catedrales e iglesias. No tienen derecho a dañar la ciudad para llamar la atención o ejercer presión.

 

¿El hombre es el enemigo?

 

Yo no estoy de acuerdo de la confrontación entre hombre y mujer. Yo creo que no debemos mirar al hombre como nuestro rival, como si fuera nuestro enemigo, porque no es así. Que algunos decidan ser asesinos, violentos, golpeadores, abusadores no quiere decir que todos lo sean. Hay muchos más hombres buenos que incluso acompañan nuestra lucha. Son nuestros compañeros.

 

¿Se considera feminista?

 

No soy feminista, simplemente soy mujer.

 

¿Cuál es el camino?

 

Las mujeres de a pie deben hacer oír su voz y apostar por educar.

 

¿Cómo alzar la voz?

 

Participando en estos temas y diciendo lo que piensan. La inmensa mayoría de las mujeres comunes valoran y custodian la vida en todas sus fases. Para aquellas que trabajamos por defender la vida la obligación es mayor. El mensaje debe ser claro: somos mujeres, no somos abortistas, respetamos y exigimos que se respeten los derechos de todos.

 

Las verdes no nos consideran mujeres de verdad, mujeres conscientes; y dicen que somos antiderechos. Esto es falso. Si perdemos respeto al primer y principal derecho que tenemos todos, que es el derecho a la vida, perdemos respeto a todas las cosas, perdemos todo. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a otro, en ningún momento, desde la concepción.

 

Yo no hablo desde un manual, o desde una experiencia ajena, hablo, desgraciadamente, desde lo que me toco vivir a mi. Conozco bien lo que significa.

 

Conozco bien lo que es tener una hija de 14 años, que quedó embarazada, que - obviamente - no es lo que esperaba ni ella ni yo, que fue acogida por mi, que conversamos, que decidió continuar el embarazo, y que nos fue arrebatada con su bebé por esas bestias, que decidieron que no eran dignos de vivir, que les consideraron un estorbo. Jamás pedí que la vida de ellos fuera eliminada.

 

[silencio]

 

Mencionó también la educación...

 

Si, yo creo que el camino es la educación. Una apuesta al futuro. Educación en valores fundamentales, educación en el respeto a la vida y al otro.

 

Educación para prevenir y concientizar. Concientizar sobre a violencia, los abusos. Educar en sexualidad, pero no de cualquier forma, sino con valores, formando la afectividad, padres y maestros. Sin adoctrinamiento ni ideologias de género.

 

No podemos exponer a nuestros niños - bajo pretexto de educarles en sexualidad - a un adoctrinamiento en género. Esta educación sexual debe tener como protagonistas a los padres, a la familia, la escuela ayuda. En la familia los primeros educados de nuestros hijos somos nosotros. Los primeros a ser ejemplos de nuestros hijos, somos los padres.

 

Y ¿el Estado?

 

El Estado debe involucrarse, brindar apoyo, contención, no políticas de descarte.

 

El día de la mujer es un día de lucha, si porque hay muchas cosas que cambar, pero sin violencia, respetando la dignidad y los derechos de todos, y no de algunos pocos.

 

[ D'Vox ]

____

Verónica Camargo es argentina, madre de familia, comerciante y activista social y provida.

 

 

 

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