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Lula, Francisco y el Grupo de Puebla

14.02.2020

 

Mochila Política 106 | La foto del Papa Francisco con Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva en la Casa Santa Marta exhibe una maniobra de la izquierda latinoamericana aglutinada en el Grupo de Puebla para recuperar terreno y volver a legitimar a una de sus figuras más desprestigiada.

 

El encuentro aconteció en el Vaticano este 13 de febrero, generó un profundo malestar en Brasil  y desató una fuerte polémica por un motivo no pequeño: se trata de un político juzgado y condenado por corrupción y lavado de dinero.

 

Ya fue declarado culpable en dos procesos cuyas penas suman actualmente poco más de 25 años de prisión y ahora puede estrechar la mano del Pontífice gracias a una determinación del Supremo Tribunal Federal (STF)  que en noviembre de 2019 le permitió salir de la carcel para agotar todos los recursos de apelación en libertad.

 

El fallo fue visto por muchos - incluyendo algunos ministros del colegiado - como una mudanza ad hoc para beneficiar al exmandatario ya condenado em ambos procesos en tribunales de segunda instancia. Fueron 6 votos contra 5. El voto de 'Minerva' lo dio José Antonio Dias Toffoli, actual presidente del STF, e indicado por 'Lula' para el cargo. Da Silva salió libre al dia siguiente.

 

Hay por lo menos otros 6 procesos en su contra, en uno de ellos se le acusa de formar y liderar una organización criminal desde el interior de la estructura gubernamental. De hecho, el día del encuentro con el Papa Francisco, 'Lula' debería prestar declaración en uno de los procesos. El interrogatorio fue aplazado para una semana después.

 

Ocho dias antes del viaje del exmandatario, el diputado federal Luiz Philippe Orleans e Bragança, envió una carta al nuncio apostólico en el país, Giovanni D'Aniello. En ella se lee:

 

"La salida del país por parte del condenado representa un retardo en el cumplimiento de los procesos judiciales de los cuales es reo. Recibirlo  representará impunidad y falta de respeto a las instituciones brasileñas.  Esa es la práctica reiterada por el condenado y por la organización criminal que dirige, como lo apunta judicialmente el Ministério Público Federal".

 

Una maniobra de largo aliento

 

 

Independientemente de las razones - estrictamente religiosas o no - que hayan llevado al Papa Francisco a recibir a 'Lula' en el Vaticano a pesar de su peculiar situación legal, es un hecho que la tentativa de vincular ambas personalidades no es nueva.

 

Durante el periodo en que 'Lula' estuvo en la prisión, sus aliados montaron la campaña 'Lula Libre' - impulsando la narrativa de que es un 'preso político ' - y como parte de la misma, en por lo menos cuatro ocasiones, intentaron 'subir al barco' a Francisco.

 

En junio de 2018 el Partido de los trabajadores (PT) divulgó que el activista argentino y miembro del Pontificio Consejo Justicia y Paz, Juan Grabois, le entregó a su líder preso un rosario enviado por el Pontífice. La oficina de prensa de la Santa Sede, primero, lo negó categoricamente y, luego, publicó un desmentido más ameno.

 

En julio y agosto de 2018 sus aliados se encontraron con el Papa Francisco y le entregaron material de la campaña (un libro, una camisa). Se tomaron fotos y fueron ampliamente divulgadas. El exministro de relaciones exteriores de 'Lula', Celso Amorim, estuvo presente en por lo menos una ocasión. Así como el superior general de los jesuitas: el venezolano Arturo Sosa Abascal.

 

En mayo de 2019 Francisco le envió a 'Lula' una carta en la que le manifiesta su "proximidad espiritual" y le pide que no se desanime por las pruebas que ha pasado, especialmente por muerte de su esposa y un hermano. El PT destacó una parte de la carta donde el Papa escribe "la verdad vencerá la mentira y la salvación vencerá la condenación", la frase se refería a la Pascua y la sigla la aplicó indebidamente a la situación legal de su fundador.

 

En esta articulación con Roma han ayudado, además de Grabois y Amorim, el 'teólogo' brasileño Leonardo Boff; Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz y conotado laico vinculado a los sectores más activos y radicales de la teología de la liberación; Alberto Fernández, exministro argentino de la era Kirchner y hoy presidente de Argentina; y Carlos Ominami, exministro del gobierno de Patricio Aylwin, en Chile.

 

La foto y el local

 

 

La foto de 'Lula' y el Papa juntos dió la vuelta al mundo. Fue tomada por Ricardo Stuckert, fotografo particular del político brasileño. Da Silva quería asegurarse que hubiera un adecuado registro del momento y lo divulgó inmediatamente en su cuenta de Twitter. También dio una breve rueda de prensa en las instalaciones de una central sindical italiana. La Santa Sede no se manifestó ni publicó nada.

 

De hecho, el encuentro aconteció fuera de la agenda oficial de Francisco. No aparece en las audiencias ofrecidas ese dia. Fue por tanto, una reunión informal y personal. Por eso no había fotógrafos del Vaticano. Aconteció en la 'casa' del Papa, el Hotel santa Marta, a las 15:49, hora local, y duró menos de una hora.

 

Prácticamente todos los grandes medios de comunicación del mundo divulgaron la reunión, y algunos, como The New York Times, titularon la nota así: "Lula recibe la bendición de Francisco". Todos levantaron la narrativa que 'Lula' ofreció en la rueda de prensa: el Papa lo queria ver para hablar sobre como combatió la pobreza, conversaron sobre economia, ecologia y como "hacer este mundo más justo". Negó que hablaran del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

 

En Brasil el PT, y todas sus organizaciones y medios de comunicación satélites, divulgaron el encuentro como la reunión de "dos grandes líderes mundiales" para tratar sobre "el hambre y la intolerancia".

 

El PT nació y creció con el respaldo abierto de un amplio sector de la Iglesia Católica. Su parto aconteció en el más tradicional colegio católico de São Paulo hace 40 años y entre sus fundadores una vertiente muy sólida y numerosa la constituían militantes de la teologia de la liberación. La sigla se tornó uno de los mayores partidos del país porque cada comunidad eclesial de base, en cada poblado, fundó un núcleo petista.

 

¿El Grupo de Puebla como articulador?
 

 

El PT y Lula están acostumbrados a instrumentalizar a Iglesia y ese espíritu es manifiesto en el viaje del reo a Roma. Pero esta  reunión no fue solicitada por algún prelado brasileño; fue articulada por operadores internacionales. Destacan dos, ambos fuera del ámbito eclesial: Alberto Fernández y Carlos Ominani.

 

El argentino y el chileno estuvieron presentes en el encuentro del exministro Amorim, con el Papa en agosto de 2018. Le entregaron a Francisco un ejemplar del libro 'La Verdad Vencerá', un conjunto de entrevistas donde Da Silva defiende su inocencia e insiste en la narrativa de que es un perseguido político.

 

Fernández fue quien consiguió que el Pontífice abriera su agenda para 'Lula'. El mismo lo dijo el 31 de enero pasado, luego de su primer encuentro como presidente electo con Francisco. Y en menos de 15 días aconteció.

 

Fernández y Ominami son cofundadores del Grupo de Puebla, una plataforma política latinoamericana de izquierdas, también llamada Progresivamente.

 

El grupo es percibido como una reformulación del Foro de São Paulo con el que aparentemente marcan distancia de Venezuela y Cuba. Entre sus objetivos declarados están frenar el avance de la derecha y el conservadurismo en la región y reconquistar los gobiernos de los países desde el Rio Bravo a la Patagonia.

 

Entre los fundadores de la plataforma están - además de ‘Lula’ y su sucesora Dilma Roussef -, los mexicanos Cuauhtémoc Cárdenas, izquierdista histórico, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD); Yeidckol Polevnsky, expresidente y secretaria general del Movimiento Regeneración Nacional (Morena); y la senadora priista Beatriz Paredes Rangel.

 

En los antecedentes de la fundación del Grupo de Puebla está un encuentro realizado en Buenos Aires en 2015, el Foro Internacional Emancipación e Igualdad, en a que fue expositor Cárdenas, y también, Marcelo Sánchez Sorondo, obispo responsable de la Pontifícia Académia para las Ciencias Sociales. Allí se esbozaron buena parte de las banderas del Grupo de Puebla.

 

Sánchez Sorondo venía desde 2014 organizando en Roma el encuentro de los "movimientos sociales"  con el Papa Francisco. Algunas de las organizaciones más radicales de izquierda latinoamericana participan, incluso, en la organización, al lado de movimientos sociales genuinos. Hoy, el prelado es quien les abre las puertas en el Vaticano. Fue él quien le celebró a Fernández una misa en la tumba de San Pedro antes de su encuentro con el Papa.

 

¿Será que en la agenda de 'Lula' por la Ciudad Eterna había marcado algún encuentro con ese prelado?

 

[ D'Vox ]

 

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