Términos del Servicio | Política de Privacidad

CR| opn:

Del fracaso electoral a la restauración violenta

 

Mochila Política 95 | Los resultados electorales del domingo 10 de noviembre en España y las violentas movilizaciones en varias ciudades sudamericanas son facetas de un mismo proceso en donde avanzan electoralmente las alternativas al populismo radical de izquierda y éste, en respuesta, desata la violencia para recuperar terreno.

 

En una primera revisión los perdedores son Pedro Sánchez y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que permanece estancado en el país Ibérico, así como la coalición de izquierdistas, corruptos y/o radicales que han ido perdiendo el poder acumulado la década pasada en América: Nicolás Maduro, Evo Morales, Luiz Inácio 'Lula' da Silva, Rafael Correa.

 

Con una serie de apoyos a éstos líderes populistas, en cuatro países del continente, Andrés Manuel López Obrador comenzó a rebasar a Nicolás Maduro en el liderazgo de esa corriente, además con un estilo menos estruendoso y sin un discurso beligerante hacia Estados Unidos.

 

Lo que han ido perdiendo en las urnas, los radicales populistas sudamericanos buscan ahora restaurarlo por la violencia, en tanto el indicativo español avanza a la derecha.

 

La derecha rompe el mapa

 

 

La principal novedad de las elecciones del pasado domingo en España es el fuerte crecimiento de la derecha encarnada en un partido como VOX que hace un año no tenía presencia en las instituciones.

 

Su fuerte crecimiento amenaza al establishment porque sus objetivos políticos son la supresión de las autonomías (para efectos de entendimiento, son como los estados en México) e ilegalizar a los partidos nacionalistas cuyo objetivo es romper la unidad nacional.

 

Los 50 diputados alcanzados por VOX, más del doble de los obtenidos el pasado mes de abril, les permitirá además presentar recursos de inconstitucionalidad cada vez que el gobierno o el parlamento aprueben leyes o medidas libertarias.

 

La otra gran novedad es la quiebra solemne de Ciudadanos, un partido de nuevo cuño, virgen creado por el establishment para evitar que Podemos alcanzará el poder con su discurso regenerador y transversal.

 

La gran derrota de Ciudadanos ya se ha cobrado la cabeza de su líder, que no sólo abandona la presidencia sino también su escaño de diputado. Al menos el dueño del partido veleta ha tenido dignidad en el último minuto.

 

Por lo demás, para librar el bloqueo al que estaba sometido el PSOE pactó con Podemos. Para ser presidente Sánchez necesita el apoyo de 176 diputados.

 

Había dos posibilidades, igual que en abril. O el PSOE lograba el apoyo de Iglesias y de los nacionalistas o conseguía la abstención del Partido Popular.

 

Optó por el gobierno Frankestein que él llama “peogredista”, pues sabe que siempre podrá contar con el comodín del Partido Popular (PP).

 

Casado se ofreció desde el primer momento, en la noche electoral, a facilitar una investidura socialista… sin Pedro Sánchez. Obviamente esto es imposible, así que el día después volvimos a la casilla de inicio.

 

¿Qué quiere el Ibex y Bruselas? Una gran coalición a la alemana. Nada de comunistas en el gobierno generando más inestabilidad.

 

Esta por ver que Iglesias, el Coletas, sepa leer los signos de los tiempos en este pacto preliminar sellado con un fotogénico abrazo.

 

Ahora, la violencia

 

 

Si la primera década de este siglo fue la del ascenso al poder en Sudamérica de los regímenes de izquierda, en un gran abanico que va desde los dictatoriales, los autoritários, los radicales y los populistas, todos marcados por la corrupción, en el fin de la segunda hemos atestiguado su desmoronamiento electoral.

 

En paralelo la derecha, los liberales o los conservadores han insinuado un avance significativo. La izquierda ahora, ha respondido reaccionando con violencia simbólica, institucional e incluso física. Buscan una restauración por la fuerza.

 

Hugo Chávez en Venezuela, Luiz Inácio 'Lula' da Silva en Brasil, Néstor Kirchner en Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en Ecuador; Fernando Lugo en Paraguay, y Tabaré Vázquez y José Mujica en Uruguay, entre otros, buscaron imponer su propio modelo de desarrollo y potenciarlo globalmente aliados con China y Rusia, pero su corrupción ideológica y económica ha dejado secuelas de atraso y encono social.

 

La mayoría de ellos, para justificar sus propuestas populistas impusieron ocurrencias ideológicas como el socialismo del siglo XXI en donde mezclaban "filosofía" del Che Guevara, las ideas de los próceres de la independencia latinoamericana, la doctrinad de la caridad - generalmente por ellos distorcida - de la Madre Teresa de Calcuta, y los ritos paganos resucitados por teólogos de la liberación como Leonardo Boff que desembocan en absurdos como el culto oficial a la Pachamama, impuesto por Evo a los bolivianos.

 

Crecieron bajo la sobra de la corrupción, como el caso de Chávez y Nicolás Maduro que convirtieron al Ejército de su país prácticamente en un grupo delincuencial; Lula montó una inmensa estructura de desvio de recursos y pago sistemático de sobornos, o los Kirchner en la misma línea, o las insistentes versiones de los nexos de Evo Morales con su participación en el tráfico de coca.

 

Los desenlaces en diversos países les han sido adversos electoralmente como en Paraguay, Ecuador, Chile, Brasil, Colombia, o Argentina, a donde ahora vuelven después de un paréntesis con el malogrado gobierno de Mauricio Macri. A la par, el desprestigio del dictador Nicolás Maduro y su aislamiento por parte de la comunidad internacional redujeron sus espacios de poder.

 

En ese marco, las violentas protestas en Ecuador y Chile -donde han llegado al grado de atentar contra templos católicos en Valparaíso y Santiago -, parecen ser un medio para tratar de regresar al poder.

 

Una de las piezas de ese cuadro, la salida de Evo Morales - empecinado en permanecer en el poder a través de un fraude electoral -  significaba el completo desprestigio del último de los líderes de esa primera generación de radicales de izquierda.

 

Una veta de oportunidad

 

 

Quien ha encontrado una veta de oportunidad y la ha aprovechado es el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador: exportó a El Salvador sus programas clientelares; ofreció asilo a los fieles de Rafael Correa inspiradores de las violentas protestas en Ecuador; prometió ayuda a Alberto Fernández de Argentina para cruzar la crisis económica que aqueja al país austral; pero sobre todo, asiló a Evo Morales y con ello le ha generado una imagen de víctima.

 

Lo ha hecho alejado del estridente discurso antiimperialista de Maduro, pues debe hacer un equilibrio toda vez que tiene enfrente la aprobación del nuevo tratado de libre comercio con Canadá y Estados Unidos.

 

Y eso aumenta la incertidumbre sobre el rumbo del gobierno de la Cuarta Transformación.

 

[ D'Vox ]

___

Luis Losada es periodista y economista, director de campañas para Iberoamérica de la plataforma CitizenGo. Diego Hernández es periodista y editor del diario digital D'Vox.

 

Please reload

Ideas de 'sobremesa' para el...

E o gigante acordou

1/15
Please reload