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López Obrador ¿el nuevo caudillo progresista latinoamericano?

 

"Ha sido necesaria la hecatombe de casi un siglo para desentrañar el sentido que las revoluciones le atribuyen a la palabra pueblo y para llegar a la conclusión de que en el fondo y prácticamente, se trata de la soberanía de un caudillo que les abre generosamente las fuentes de la administración pública y la riqueza del país a sus capitanes y sus soldados".

Anacleto González Flores 

 

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha dicho en el Encuentro Antiimperialista de Solidaridad por la Democracia y contra el Neoliberalismo en La Habana, Cuba, que el Presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, y el mexicano López Obrador están llamados a encabezar un nuevo frente progresista en América Latina y el Caribe. Así, México y López Obrador están siendo empujados por políticos latinoamericanos hacia un liderazgo que renueve las desgastadas cabezas del Socialismo del Siglo XXI.

 

El Presidente mexicano pasa por su peor momento desde su elección en julio de 2018 después del fallido operativo para detener a uno de los hijos del narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán en la ciudad de Culiacán, Sinaloa. A la crisis por el operativo fallido hay que sumar los reportes que registran un bajo desempeño en la actividad económica mexicana que siguen apuntando hacia el escenario del estancamiento, lejos del crecimiento del 4% que prometió el presidente López Obrador .

 

No ha podido ordenar su propia casa. Además, la vecindad con los Estados Unidos es un factor determinante para México. López Obrador podrá tener ideas antiimperialistas y detestar el neoliberalismo como modelo, pero no ha tenido más opción que colaborar con su vecino del norte para contener la migración ilegal en la frontera sur mexicana o lanzar un operativo para detener a líderes del narcotráfico desatando un infierno y poniendo en riesgo civiles. Hasta ahora, condicionado por los Estados Unidos, López Obrador lanzó un modesto esfuerzo por liderar el bloque de países centroamericanos, mas por inhibir la migración ilegal que porque considere esto como una realidad geopolítica relevante. 

 

Las protestas en Chile y la victoria del peronismo en Argentina se quieren aprovechar para montar un escenario de derrota para las políticas neoliberales y los líderes de la derecha en la región. Esta lectura sesgada del fenómeno es conveniente y hasta generosa con López Obrador dado que le permite soportar su narrativa para fundar un nuevo modelo político, social y económico para México, distinto del neoliberal. Si se insiste que la protesta en Chile tiene que ver con el colapso del modelo neoliberal entonces López Obrador se destaca como un político visionario que promovió la transición hacia su modelo de economía moral de manera pacífica y democrática.

 

En México, el lópezobradorismo ya realizó su primera cumbre en Puebla y está alineado al proyecto progresista de Maduro y los Castro. Empuja su agenda en la Cámara de Diputados donde mantiene una importante influencia el grupo mas radical. Ahí se han aprobado legislaciones peligrosas como las reformas de extinción de dominio o las que equiparan la defraudación fiscal con el crimen organizado, medidas que podrán ser usadas contra la oposición. Al mismo tiempo, esta facción lopezobradorista privilegia las relaciones con Venezuela, Rusia y China como signo de su filiación ideológica.

 

No hay que dejar de ver las señales. El día del operativo en Culiacán, López Obrador se había reunido con el nuevo Presidente de Cuba en Palacio Nacional y no deja de ser significativo que el presidente electo de Argentina venga a México y declare que copiará los programas sociales del presidente mexicano o que el Jefe de Gobierno español, Pedro Sánchez, líder del Partido Socialista Obrero Español, haya hecho también una visita oficial a México apenas se ha instalado en La Moncloa. Mientras que se dice que López Obrador se negó a recibir al Presidente chileno de centro-derecha, Sebastian Piñera, que pensaba viajar a México días antes de que iniciaran las protestas en su país.

 

Los desgastados dictadores latinoamericanos están urgidos de nuevos hombres y por ello convocan a López Obrador a encabezar su delirante cruzada. Si las cosas siguen complicándosele al Presidente López Obrador al interior de México, podría optar por la alternativa que le ofrecen de subirse a la burbuja antiimperialista y convertirse en un caudillo de alcance internacional, que presuma de un liderazgo regional mientras que su propio país es un desastre política, económica y socialmente como es el caso de Cuba, Venezuela o Bolivia, países con caudillos que se encuentran inmersos en graves emergencias sociales.

 

[ D'Vox ]

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Francisco Manuel Sánchez Jáuregui es politólogo y director de análisis de Cabildex.

 

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