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Populismo autoritario con aroma de PRI

23.10.2019

 

Mochila Política 93 | Acciones y reacciones del Presidente Andrés Manuel López Obrador frente a diversos hechos permiten delinear y diferenciar el populismo autoritario que busca instaurar en México.

 

Sus críticos buscan equipararlo a Hugo Chávez; a Nicolás Maduro otros a Luis Inácio 'Lula' da Silva, de Brasil; algunos más a Evo Morales, de Bolivia y los más sofisticados con el primer PSOE de Felipe González de España.

 

López Obrador puede ser todos y ninguno, lo que quiere decir que está construyendo su propio modelo populista, estatista y clientelar pues no es un izquierdista común, es un ente del viejo sistema, inspirado en el nacionalismo revolucionario y con prácticas priístas, a las cuales se afianza conforme transcurren los meses.

 

Descalifica, reta ironiza…

 

 

Hay días en que el Presidente refleja muy buen humor en sus conferencias, normalmente es cuando confunde sus victorias políticas con el bienestar del país.

 

Descalifica, se burla, reta, ironiza y en la del miércoles 16 de octubre -por ejemplo, no le faltaban motivos, pues los últimos días había descarrilado a varios adversarios con la misma praxis de la presidencia imperial que tanto dice combatir.

 

En su prisa por desmontar el modelo neoliberal, privatizador, a través de “cambios profundos y pacíficos” lanza advertencias, mensajes sutiles que bien a bien no se sabe si son producto de su euforia o son calculados desplantes desde su cenáculo de poder.

 

Ese talante asomó en los casos de la renuncia del Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Eduardo Medina Mora y de la remoción de Carlos Romero Deschamps, quien tenía 26 años al frente del sindicato petrolero.

 

En esos casos asomó la utilización de la Unidad de Inteligencia Financiera como instrumento y por eso se dio el lujo de equiparar los casos.

 

“Hay denuncias presentadas ante la Fiscalía General… si él (Romero Deschamps) quiere dejar el cargo para enfrentar su asunto, como lo hizo el Ministro (Eduardo) Medina Mora… pienso que el que tiene una denuncia de este tipo y al mismo tiempo está a cargo de un sindicato…, lo mejor es no involucrar a las instituciones. Que se asuma de manera personal y se resuelva”.

 

Lo mismo sucedió con el Magistrado que había avalado los amparos en contra de la construcción del aeropuerto de Santa Lucía.

 

Jorge Camero fue suspendido el lunes 14 de octubre por su presunta participación en una red de corrupción. Lo relevante es que fue el Presidente López Obrador quien, desde el viernes 11, reveló la información, que se suponía, era reservada a los órganos de investigación del Poder Judicial.

 

“Tengo entendido que se trata de un depósito de 80 millones de pesos. Estas cosas, de ser ciertas, no se pueden tolerar”, dijo ese viernes López Obrador.

 

Y se justifica de un modo similar recurrentemente en sus conferencias matutinas: “Nosotros dijimos que no íbamos a iniciar una persecución en contra de nadie, porque se acostumbraba hacer eso, para legitimarse. Dijimos que no íbamos a iniciar ninguna investigación”.

 

El Estado, para todo y para todos

 

 

Es un presidente que se empeña en mostrar su creencia en el estado benefactor para resolver los problemas que le abonen a ganar simpatizantes y fieles.

 

Además de que le sirve para otros fines, encargó la construcción del aeropuerto de Santa Lucía al Ejército; compró pipas y encargó al Ejército el proceso de contratación y distribución de la gasolina; fundó una empresa estatal subordinada a Manuel Bartlett en la CFE para dotar de internet a su principal proyecto populista, el del bienestar; fundó una empresa estatal para intervenir en los precios de garantía de productos del campo; las iniciativas para legalizar la marihuana de parte de Morena proponen crear una empresa estatal para generarle ingresos al gobierno por la venta de esa droga.

 

En su inspiración de justicia social no aparecen citas a Marx o a Lenin, o a Castro, o al Che Guevara pero sí a Lázaro Cárdenas; a Emiliano Zapata o al infaltable Benito Juárez íconos forjados desde los cénaculos del viejo sistema priísta.

 

Excluyente y amenazador

 

 

Como Presidente, López Obrador sabe que sin la participación empresarial el país no sobrevive en lo económico y hace selectivos esfuerzos por recuperar su confianza… pero en lo político los arrincona, los excluye.

 

En su discurso perfila su interés de fondo: necesitamos su dinero, pero los queremos fuera de lo social y de lo político.

 

Lo dice reiteradamente en sus conferencias, el punto nodal del neoliberalismo destructor del país fue la privatización, por eso en su gobierno los empresarios cumplen,

 

“(…) con el solo hecho de invertir , producir, crear empleos, pagarle bien a sus trabajadores, y pagar impuestos con eso su aportación al desarrollo es fundamental. Si además de eso quieren hacer filantropía, pues adelante, pero eso no deja de ser un añadido. Eso le corresponde al Estado, el Estado tiene que cumplir su responsabilidad social, apoyar a la gente humilde, a la gente pobre, que garantice el derecho a la salud, a la educación al bienestar (…)”.

 

Ese fue uno de los principios de los socialistas - populistas liderados por Lázaro Cárdenas en los años treinta del siglo pasado, atacar a la propiedad privada y resguardar el monopolio político para la naciente élite revolucionaria tricolor.

 

Ese es el mismo que busca imponer López Obrador casi un siglo después.

 

[ D'Vox ]

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Héctor Moreno Valencia es periodista y consultor. Trabajó en la agencia Notimex y en el Grupo Reforma donde de fundó el diario Mural. Es autor coautor de Sangre de Mayo - El homicidio del Cardenal Posadas y editor del servicio de análisis Mochila Política *.

 

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