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'Gracias de corazón a quienes votaron por la vida, a los demás, extiendo mi mano para reflexionar', dice el arzobispo de Quito

18.09.2019

 

Alfredo Espinoza es el arzobispo de Quito y el primado de la Iglesia Católica en el Ecuador. El pasado martes 17 de septiembre, cuando inició la sesión legislativa donde se votarían reformas al Código Penal que incluían la ampliación de los supuestos para el aborto no punible, salió de la catedral se plantó frente a la Asamblea Nacional (ANE)  y celebró una misa, acompañado de su obispo auxiliar, Danilo Echeverría, también presidente del ámbito de vida y familia de la Conferencia Episcopal.

 

Una multitud les secundó. Había incluso evangélicos que respetuosamente se unieron en oración. “Nos une el Señor de la vida”, decían.

 

La intensa batalla que se libró en la ANE para defender el derecho a la vida, frente a las intensas presiones y articulaciones del lobby abortista, fue una batalla ciudadana, sin duda.

 

Pero muchos de esos ciudadanos son cristianos, y en un país con 80% de católicos, las manifestaciones y acciones de la jerarquía de la Iglesia tiene un peso que no puede ser ignorado.

 

El prelado entró de lleno en esa lucha con la parte que le tocaba: “orientar con la verdad, iluminar caminos, estar con el pueblo”. Y estuvo con el pueblo. En medio de ellos, “sustentándolos, orando y defendiendo la vida”.

 

Monseñor Espinoza aceptó conversar con D’Vox inmediatamente después de conocer los resultados de la votación de derrumbó la tentativa de liberar el aborto bajo demanda hasta las 14 semanas de gestación, a cualquier mujer que asegurara haber sido violada, sin necesidad de denuncia policial o autorización judicial.

 

Confiesa que lloró de alegría, agrace a los legisladores que, venciendo presiones, apostaron valientemente por loa vida y extiende su mano para los que querían la despenalización para ayudarles a reflexionar. “En Ecuador ganó la vida y el respeto a la dignidad de la persona humana, de la mujer y del bebé. Todos ganamos”, dice convicto. Esta es la entrevista:

 

Don Alfredo, ¿cómo recibió el resultado de la votación?

 

Sentí una gran alegría. He derramado lágrimas de felicidad al saber el resultado. Ha triunfado la vida. Ecuador es un país que está a favor de la vida, no a favor del aborto.

 

¿Le sorprendió?

 

En cierta forma si me sorprendió. Creíamos que había la posibilidad de perder porque íbamos contando los votos de los asambleístas de acuerdo con lo que decían cuando se les visitaba. Hacia el final estábamos casi igualados. No sabíamos que podia pasar.

 

La Conferencia Episcopal hizo un llamado a los asambleístas para que votaran a favor de la vida, hizo un llamado a todo el país, convencidos de que debemos estar siempre a favor de la vida, de que el aborto es un crimen y una salida falsa.

 

Hubo una jugada mediática de desinformación en la que se afirmó que ya se tenían más de 70 votos para despenalizar el aborto  

 

Si. La mañana de éste martes lo dije cuando me preguntaron en una rueda de prensa que que pensaba de que ya se tenían los 75 votos para aprobar la despenalización del aborto: ”Esto no es verdad, esa es una afirmación falsa”. El resultado de la votación lo comprobó.

 

Aunque parezca obvio, dígame, ¿por qué la Iglesia Católica se posicionó contra la despenalización?

 

La Iglesia no ahora, siempre, ha estado a favor de la vida. Siempre. No podíamos bajo ninguna circunstancia estar a favor de una despenalización del aborto, porque se trata del asesinato de un inocente. Un crimen contra el ser más indefenso y desprotegido, que es el bebé en el vientre de la madre.

 

Hay vida desde el momento de la concepción, allí hay una vida humana, no es solo un grupo de células, es una vida humana que se va gestando, que va creciendo en el interior de la madre. Y esa vida - como toda vida humana- tiene un enorme valor. Desde la concepción hasta su fin natural.

 

Por eso la Iglesia estuvo a favor de la vida y seguirá estando siempre a favor de la vida. No puede, sin traicionar la razón y la fe, estar a favor de la muerte.

 

Podrían los asambleístas aprobar la ley, seria ‘legal’ pero eso no le quitaría nunca su característica ‘letal’, porque el aborto es un crimen y nadie lo puede negar, es un crimen violento contra un ser indefenso.

 

Santa Teresa de Calcuta afirmaba que si un gobierno, un estado, respalda el aborto entonces cualquier otra agresión al ser humano podría esperarse de él.

 

¿Qué papel jugó la participación ciudadana?

 

Yo creo que jugó un papel muy importante. Los ciudadanos organizados le recordaron a los miembros del Poder Legislativo que son representantes del pueblo y que el pueblo está a favor de la vida, la vida de la mujer, la vida del bebé.

 

Ejerció una legítima presión como sociedad. Por eso causa extrañeza que líderes políticos se posiciones contra lo que más ama el pueblo. Este no es un tema de feminismo, este es un tema de respeto a la dignidad humana y de derecho a la vida.

 

Algunos afirman que votar contra la despenalización era votar contra la mujer

 

No. No es así. No negamos, no voy a negar nunca el trauma tremendo que significa para una mujer haber sido violada. Debe tener nuestra comprensión, acogida y ayuda siempre; pero la solución no es el aborto. Es una salida falsa. Una apuesta en el fracaso.

 

La Iglesia tiene mecanismos de ayuda, de trabajo en favor de las mujeres que han sido víctimas de violación o de las que sufren también otros tipos de agresión, quizá sea la institución que más les da amparo.

 

Estamos trabajando en favor de ellas. Por eso nuestras palabras no son palabras vacías, van acompañadas de acciones concretas. Y no son pocas.

 

Para colocar solo un ejemplo, en la diócesis de Quito tenemos el programa ’S.O.S. MAMA’.

 

¿Qué hizo la jerarquía de Iglesia Católica para frenar la despenalización?

 

Orientó con la verdad a sus fieles y a los hombres de buena voluntad, iluminó caminos. Apelamos a la conciencia de los legisladores, llamamos al pueblo movilizarse y a orar. Hemos orado mucho, realizado largas jornadas de oración. Y hemos acompañando al pueblo. Ese es nuestro papel.

 

Los obispos, como ciudadanos, hemos hablado con los asambleístas en diferentes provincias del país, hemos trabajado en este tema porque estamos convencidos del valor y del sentido de la vida.

 

Entiendo que esta lucha unió a evangélicos y católicos

 

Si. Trabajar en favor de la vida fue un gran puente entre católicos y evangélicos porque ambos creemos en el Dios de la Vida.

 

Dios no es un Dios de muerte, es un Dios de la vida y encontramos un camino de unidad. Hay que buscar más lo que nos une que lo que nos separa, y nos ha unido el Señor, nos ha unido la vida.

 

¿Qué le diría a los asambleístas que votaron por la vida?

 

A los legisladores que votaron en contra de la despenalización del aborto, les doy un gracias de corazón, un gracias porque no mancharon sus manos de sangre, un gracias porque creyeron en la vida, un gracias porque a pesar de las presiones apostaron por la vida, un gracias porque votaron de acuerdo a su conciencia, un gracias infinito. Dios los bendecirá.

 

¿Y a los que votaron por la despenalización?

 

A los legisladores que votaron a favor de la despenalización les tiendo la mano. Les tiendo la mano y les invito a conversar, a reflexionar, a darse cuenta de que ellos también tienen esa opción de vida y deben trabajara por la ella.

 

Creo que aquí no hay, ni puede haber, triunfadores y perdedores. Quien ha triunfado es la vida, es el respeto a la dignidad del ser humano, es nuestra sociedad porque un pueblo que ofrece el aborto como salida, fracasa. Se hunde.

 

Lo he dicho muchas veces y lo repito hoy, es importante construir puentes no levantar muros, como orienta el Papa Francisco.

 

¿La ‘lucha’ acabo?

 

No. Este trabajo a favor de la vida no acaba. Hoy más que nunca nos debemos comprometer a trabajar por la vida, hoy mas que nunca debemos empeñarnos como sociedad.

 

Y en cuanto Iglesia debemos también intensificar la formación de los fieles y las iniciativas para atender a las mujeres, especialmente a las que atraviesan un embarazo en situación de vulnerabilidad. Debemos seguir trabajando y creando conciencia del valor de la vida.

 

[ DVox ]

 

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