Términos del Servicio | Política de Privacidad

CR| opn:

México, la apuesta del Foro de São Paulo

02.08.2019

 

Mochila Política 87 | Caracas, la dolida y sufrida Caracas, capital del ‘revolución bolivariana’, otrora una de las más prósperas ciudades sudamericanas, se convirtió por cuatro días en el ‘cuartel’ de la izquierda continental.

 

Del 25 al 28 de julio, con Nicolás Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) como anfitriones, casi un millar de dirigentes de más de una centena de organizaciones participaron del XXV encuentro del Foro de São Paulo. La importancia del encuentro salta a la vista si consideramos solo esos números.

 

Fue ante todo una reunión de articulación.

 

La mayor parte de la agenda se destinó a sesiones de trabajo, la mayoría de ellas sectoriales: jóvenes, mujeres, afrodescendientes, ‘pueblos nativos,’ intelectuales, artistas, líderes sociales, sindicalistas, legisladores, formadores, comunicadores, etcétera.

 

Destaco aquí tres.

 

Uno, el diálogo entre los partidos políticos que integran el Foro y las diversas “plataformas, articulaciones y redes del movimiento social y popular” en Latinoamérica. El objetivo: “desarrollar un plan común de lucha”.

 

Dos, una serie de reuniones por separado con el Partido de la Izquierda Europea (PIE) y con partidos de izquierda de África, Ásia y“el mundo árabe”; seguida de una reunión plenaria con parlamentarios de cuatro continentes. Con ello, lanzaron un arpón para transitar de lo regional a lo global.

 

Tres, una sesión ejecutiva con centros de estudios y escuelas de formación ideológica y política en la región, gerenciados o vinculados a los partidos miembros del Foro. Quieren crecer y tejer una vasta y capitalizada red de capacitación para militantes.

 

Hubo, claro, momentos de “reflexión y debate”. Como la interminable mesa redonda sobre “la lucha del pueblo venezolano por la democracia, la paz y la soberania nacional” a cargo de los anfitriones. Cuatro horas al hilo.

 

Sin embargo, los responsables por la organización del evento parecen haber ‘desenterrado’ las actas de los primeros años del Foro, fundado por Fidel Castro y Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva en 1990. La pauta era articular. Y esa pauta regresó.

 

Un ‘mapa’ de luchas

 

 

¿El resultado de esa ‘vuela al origen'? Está plasmado en la Declaración Final del encuentro. Al leerla lo que se ve es un 'mapa' de las luchas que la izquierda impulsará en el continente los próximos 12 meses. Un programa. Y México, Venezuela, Colombia y Brasil están en el centro de ese ‘mapa’.

 

En resumen: enlistaron sus trincheras y se apostaron a reforzarlas y defenderlas, determinaron nuevos frentes de batalla, se comprometieron a frenar el avance de la derecha en la región, y reafirmaron su ‘marca’, quieren presentarse como un bloque antiimperialista y anticapitalista.

 

Y algo más pasó. Después de años de resistencias de Cuba y Venezuela, fundamentalmente, abrazaron las agendas feminista y de género para integrarlas explícitamente en la Declaración Final.

 

Vale la pena señalar otra cosa: si observamos fríamente ese ‘mapa de luchas’ se constata que buena parte esta orientado a respaldar a narcodictaduras, regímenes autoritarios, organizaciones armadas y figuras políticas que tienen vínculos con el crimen, desde la corrupción y el lavado de dinero hasta el tráfico de estupefacientes.

 

Brasil y Colombia, campos de batalla

 

 

Un análisis objetivo de la situación actual de los miembros del Foro en sus respectivos países tendría como resultado un saldo negativo. La única excepción sería México, a donde el proyecto de la “cuarta transformación” llegó al poder.

 

Para explicar el cuadro general, el Foro tiene una narrativa: en los últimos años “se ha profundizado la multifacética ofensiva reaccionaria del imperialismo estadounidense y de la derecha oligárquica” latinoamericana.

 

Esa investida ha gestado gobiernos “neoliberales, autoritarios, profascistas y genocidas […] como los de Bolsonaro en Brasil, Duque en Colombia, Abdo Benitez en Paraguay, Macri en Argentina, Moreno en Ecuador y Hernández Alvarado en Honduras”.

 

Esos son los enemigos declarados del Foro. Los aliados del “imperialismo yanqui”. Los gobiernos que habrá que combatir.

 

De los seis, dos son presentados con especial inquina y - si consideramos el número de directrizes dadas que los relacionan - son vistos como campos de batalla prioritarios. Es una cuestión de honor.

 

En Brasil, habrá que deconstruir el gobierno Bolsonaro desde la perspectiva de los “derechos humanos y sociales” y garantizar la liberación del expresidente Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva, preso por corrupción y lavado de dinero, pero que para ellos es “preso político”.

 

En Colombia será de capital importancia garantizar “el cumplimiento integral de los Acuerdos de Paz”. Esto - dicen - es de vital para la región.

 

“De igual manera, respaldamos al partido FARC por su persistente defensa de los Acuerdos y su cumplimiento, lo que constituye una invaluable contribución a la lucha por la paz. Para alcanzarla, demandamos el reinicio inmediato de los diálogos con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)”.

 

Si, leyó bien, el ELN. Los mismos que colocaron un carro-bomba al inicio de éste año en Bogotá e intentó otro atentado - felizmente frustrado - en abril.

 

Venezuela, la primera trinchera; México, la esperanza

 

 

El Foro afirma también que la región “también escenario de importantes luchas y triunfos populares que han detenido la ofensiva imperial. Los casos recientes de México, Venezuela, Nicaragua y Puerto Rico así lo confirman”.

 

De esos cuatro países, México y Venezuela tienen un rol destacado en la narrativa. Venezuela es hoy, según el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, “la primera trinchera de la lucha antimperialista”. No puede caer.

 

Pero México, México tiene un rol diferente y significativo: fue presentado en el evento como "una esperanza para la izquierda de la región”. Y Circe Camacho, diputada de la Ciudad de México por el Partido del Trabajo, lo confirmó en sus intervenciones.

 

Una de las resoluciones de la Declaración Final, determina que el Foro va a “apoyar al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, cuyo triunfo, con masiva participación popular demostró que no existe fin de ciclo progresista alguno”.

 

Su llegada al poder “abrió perspectivas de cambio a favor de las grandes mayorías con el programa de la Cuarta Transformación y puede significar un reimpulso a los procesos de integración regional autónoma y soberana de nuestros pueblos”.

 

Dejando de lado los eufemismos que integran la narrativa, el párrafo presenta al gobierno de López Obrador como un símbolo - “demostró que no existe fin de ciclo progresista alguno” - y una apuesta - “abrió perspectivas de cambio” y “puede significar un reimpulso” - para la rearticulación de la izquierda en el continente.

 

En cierto sentido, México, está en el centro del ‘plan de ruta’ del Foro.

 

¿Saben quienes dirigen hoy el Foro - pues Lula está preso, Fidel muerto - que López Obrador aunque use la misma narrativa no es un izquierdista cortado con la misma tijera?

 

¿Saben que es un “liberal revolucionario” y, hasta donde puede verse ahora, un restaurador del viejo sistema?

 

¿Estará dispuesto López Obrador a encarnar la “esperanza” de la izquierda latinoamericana y abrazar la agenda de luchas del Foro? Son preguntas.

 

[ D'Vox ]

___

Diego Hernández es periodista y editor del diario digital D'Vox.

 

Please reload

Ideas de 'sobremesa' para el...

E o gigante acordou

1/15
Please reload