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La falacia del número de abortos en Argentina

08.06.2019

 

Cuando se habla de aborto en Argentina se hace con frecuencia una estimativa de aproximadamente 450 mil abortos al año. Pero, ¿cómo se produjo esa estimativa? ¿Es realmente confiable?

 

Veremos de la forma más práctica posible, pero con rigor técnico, como y porque es totalmente improbable que ese número sea real, analizando las investigaciones científicas que dieron origen a tal cálculo. El número más probable es al menos 20 veces menor.

 

La publicación más conocida que defiende la estimativa de 450 mil abortos por año es el estudio de Silvia Mario y Edith Alejandra Pantelides, 'Estimación de la magnitud del aborto inducido en la Argentina', de 2009.

 

Sin embargo, tal pesquisa es sólo una adaptación de otro anterior, del Instituto Alan Guttmacher, conocido como 'Metodología AGI'. Se trata de 'Estimated Levels of Induced Abortion in Six Latin American Countries', de Susheela Singh y Deirdre Wulf, publicado en 1994. Por eso, para abordar la actual estimativa para Argentina es necesario analizar cuidadosamente las dos publicaciones - y no solo la primera- , así como toda la bibliografía que han utilizado.

 

En resumen, el cálculo basado en la 'Metodología AGI', aplicado en casi todos los países de América Latina, se realiza a partir de la multiplicación del número de hospitalizaciones - en el texto argentino se le denomina 'egresos' hospitalarios - originados por complicaciones post aborto, por factores de multiplicación ponderados usando los datos de "una encuesta a informantes clave". Estos factores de multiplicación tienen el objetivo de cuantificar principalmente las complicaciones post aborto para saber cuántos abortos más ocurrieron sin hospitalizaciones y excluir los abortos espontáneos del cálculo. La "Metodología AGI" de Singh y Wulf - que creó la fórmula de calcular abortos - fue aplicada en Brasil, México, Argentina y muchos otros países.

 

La prueba real de la metodología AGI y su fracaso en la Ciudad de México

 

En México, por haber hecho el cálculo de forma regional y por la Ciudad de México haber legalizado el aborto en 2007, fue posible hacer una “prueba real” de la estimativa de abortos.

 

Según la metodología AGI [1], aplicando sus factores de multiplicación en los datos hospitalares, se estimó que en 2006 el número de abortos clandestinos en la Ciudad de México estaría entre 137 mil 145 y 194 mil 875, y el número total de abortos en el país sería entre 725 mil 070 y 1 millón 025 mil 424.

 

Después de la legalización del aborto se establecieron clínicas en toda la Ciudad de México, inclusive con programas para atender a los más pobres, cubriendo así todos los niveles socioeconómicos. Sin embargo, el número de abortos legales en 2008 fue de 10 mil 137 y en 2011 solo 14 mil 390. Es decir, el número de abortos legales en el primer año (2008) fue 13.5 veces menor que el umbral más bajo estimado por la metodología AGI en los dos años anteriores (2006), lo que demuestra claramente que tal metodología es completamente inaceptable (datos ya analizado en la investigación de Elard Koch et al 2012). [2]

 

Su aplicación en Argentina

 

La investigación de las argentinas Mario y Pantelides (2009) [3] no es más que una adaptación de la misma metodología AGI que falló en la Ciudad de México. O quizá sea peor. Mientras que en la Ciudad de México se multiplicó el número de hospitalizaciones por un valor de 5.84, ponderado de la tasa estimada de complicaciones post aborto en las encuestas a médicos de ese país, la investigación que se adaptó para Argentina, también basada en una encuesta de opinión a profesionales de la salud, ajustó el factor de multiplicación a 6.8, lo que aumentó aún más el cálculo de abortos.

 

Otro factor de multiplicación utilizado es la tasa de abortos espontáneos en relación con el total de abortos, ya que todos están de acuerdo en que es necesario ignorar los abortos espontáneos.

 

Para llegar al número de abortos espontáneos, la investigación argentina utilizó los mismos criterios y la bibliografía que el estudio de México (que también es el criterio y el factor utilizado en Brasil al aplicar la metodología AGI). Supone que que el 3.41% del número de nacimientos del país representa el número de abortos espontáneos de ese año. Esta cifra mágica del 3.41% es el porcentaje sugerido por Singh y Wulf en 1994 y se basa en un estudio realizado en California [4] en la década de 1970.

 

No es necesario ser un gran científico para saber cuán inapropiado es aplicar este porcentaje, primero porque es un estudio de hace casi 40 años, segundo porque es una realidad regional y completamente diferente de América Latina de hoy. Además, como se trata de una relación entre nacimientos y abortos espontáneos, las tasas de fertilidad y los factores socioeconómicos y culturales afectan fuertemente esta relación; evidenciando una de las principales razones por las que la metodología AGI fracasó al estimar los abortos en la ciudad de México, en Argentina, Brasil y otros países.

 

Otro agravante es que la investigación hecha en California ciertamente se vio afectada por el hecho de que en ese estado el aborto había sido legalizado desde 1967 por razones terapéuticas y desde 1971 permitió el aborto hasta las 12 semanas de gestación a las gestantes que lo solicitaran bajo cualquier motivo. California fue pionera en la legalización del aborto, siendo uno de los estados con las leyes de aborto más permisivas en la Unión Americana, incluso antes de la famosa decisión judicial de 1973, el caso Roe vs. Wade, que tuvo impacto nacional.

 

Esos factores de multiplicación calculados sobre 65 mil 735 hospitalizaciones post aborto, proyectan los famosos 446 mil 998 abortos clandestinos del año 2000.

 

En un segundo escenario, consideraron 54 mil 701 hospitalizaciones y los mismos factores de multiplicación, proyectando un estimado de 371 mil 965 abortos. Estas dos cifras representan respectivamente 40.8 y 49 abortos por cada 1, 000 mujeres en edad fértil; un número extremadamente alto, que excede la tasa de abortos observada en países que experimentaron un vertiginoso aumento en el número de abortos legales desde su legalización, como Reino Unido, por ejemplo.

 

Factores clave

 

Dos factores clave en la estimativa son la tasa de complicaciones post abortos y el porcentaje de abortos espontáneos.

 

1) Tasa de complicaciones post aborto

 

El factor "tasa de complicaciones post aborto" se basa en la lógica de que, como solo conocemos el número de hospitalizaciones originadas por complicaciones post aborto, existe un número de abortos clandestinos que no requirieron de internación. Por lo tanto, si de cada 100 mujeres que se sometieran a un aborto, 20 tuvieran que ser hospitalizadas, el factor sería 5, ya que 20 hospitalizaciones son cinco veces menos que 100 (que sería el número total de mujeres que abortaron).

 

El principal problema de la metodología AGI con este factor es que, desde el estudio de 1994 de Singh y Wulf, han tratado de conocer este número basándose en encuestas de opinión "de especialistas y colaboradores". En 1994, entrevistaron a 197 profesionales y colaboradores, incluyendo médicos, enfermeras y también psicólogos, trabajadores sociales y miembros de grupos de defensa de la mujer en América Latina, preguntándoles cuál sería su visión sobre el porcentaje de mujeres que necesitan hospitalización después de realizar un aborto clandestino. En la encuesta de México, aplicaron nuevos cuestionarios a profesionales de la salud (aparentemente, eliminando a personas que eran de esa área). Lo mismo se hizo en Argentina, y resultó en el factor de multiplicación 5.8 en México y 6.8 en Argentina. La opinión de un "especialista", cuantificada y tabulada, es el grado más bajo de evidencia científica y el más susceptible al sesgo y a fallas.

 

Pero hay una opción más plausible para llegar a un factor como ese, que es obtener esa información mediante la investigación de campo con mujeres que abortaron. Fue lo que hizo la Encuesta Nacional de Aborto 2010 y 2016 (PNA 2010 y PNA 2016) entrevistando a 2 mil 002 mujeres en su hogar, en varias capitales de Brasil, para identificar quién ya había tenido algún aborto y cuántas tuvieron que ser internadas. En términos generales, registraron que 55 de cada 100 mujeres tenían que ser hospitalizadas luego de un aborto; y en un corte más reciente, el año anterior a la fecha de la encuesta, vieron que 67 de cada 100 mujeres necesitó ingresar en un hospital. Entonces tenemos un factor 1.81 si dividimos 100/55, o un factor 1.49 si dividimos 100/67. Es decir, en una investigación mucho más reciente y por un método más confiable, vemos que, en lugar de multiplicar por 5.8 o 6.8 el número de hospitalizaciones, se debería multiplicar por 1.81 o 1.49. O sea, el factor obtenido por un método más razonable es ¡cuatro veces y media menor!

 

2)  Porcentaje de abortos espontáneos o “proporción de abortos espontáneo y provocados”

 

Cuando la metodología AGI aboga por el uso de la investigación californiana de la década de 1970, que defiende que los abortos espontáneos representan el 3.41% del número de nacimientos vivos, aplica una serie de consideraciones adicionales, como la opinión profesional, el análisis de factores biológicos y otras investigaciones antiguas y con sesgos de interpretación. A partir de esto, definen el factor 25% de aborto espontáneo. Es decir, de todos los abortos que ocurren, 25% serían espontáneos y todos los demás (75%) serían provocados clandestinamente. Por lo tanto, de todas las hospitalizaciones por complicaciones post aborto en el sistema de salud, el 25% tendría que ser excluido, para entonces utilizar el multiplicador de la "tasa de complicaciones post aborto" (en el caso de Argentina es 6.8, en México 5.8 y en Brasil es 5.0).

 

Resulta que esa premisa, de que el 25% de los abortos son "espontáneos" y todos los demás son provocados, es también extremadamente frágil y entra en conflicto con diversas investigaciones brasileñas más recientes y de gran porte. Bajo esa lógica, cuanto menor sea el porcentaje de abortos espontáneos, mayor será la estimativa de abortos clandestinos.

 

Si una encuesta de la década de 1970, hecha en California, sumada a la opinión de profesionales parece razonable a los investigadores del Instituto Guttmacher, con el objeto de conocer la proporción de abortos espontáneos y provocados en Argentina, Brasil y México, tendrán que concordar que es mucho más razonable utilizar investigaciones más recientes y de realidades más cercanas, como la de Brasil, que tiene el mismo estatus legal para el aborto que Argentina.


En un primer levantamiento, Marlon Derosa (2017) identificó 12 estudios en Brasil que están en conflicto con esa tasa de 25% de abortos espontáneos [5]. En un segundo análisis, verificamos cinco estudios de gran porte realizados en Brasil que indican que, de hecho, más del 70% de los abortos son espontáneos [6]. La mayor y más reciente investigación (PNDS 2013) [7], estimó que los abortos espontáneos corresponden al 87.8% de todos los abortos, y los abortos provocados representan solo el 12.2%. Es evidente que puede haber sesgo, pero vemos solidez y reproducibilidad en todos los estudios durante décadas, por lo que es poco probable que el número de mujeres que respondieron mintiendo que el aborto fue espontáneo sea muy representativo. Considerando que, de hecho, puede haber un porcentaje de mujeres que afirman haber tenido un aborto espontáneo pero que en realidad fue provocado, para los estudios en Brasil hemos optado por utilizar un porcentaje intermedio, donde en lugar de tener en cuenta que  87.8% de los abortos son espontáneo, consideramos un 70 o 75%.

 

Si calcularmos la estimativa de abortos de Argentina usando 70% o 75% de aborto espontáneos y no 25%, tendríamos un número de abortos ilegales completamente diferente, mucho menor.

 

Recalculando la estimativa de Argentina

 

No vemos cualquier evidencia que sustente que la tasa de complicaciones post aborto en Argentina sea muy diferente que la de Brasil. Del mismo modo, la proporción entre abortos espontáneos y provocados dentro del total no puede ser muy diferente. Ambos países tienen una matriz cultural, infraestructura y legislación sobre el aborto bastante similares.

 

Según datos del gobierno de Argentina, en 2013 hubo 48 mil 949 hospitalizaciones post aborto ( de todos los tipos) [8]. En 2010, 52 mil 817 [9] y en 2005 (dato más antiguo disponible actualmente en la página web del gobierno), eram 68 mil 869 hospitalizaciones por aborto [10].

 

Considerando de 70 a 75% de los abortos como espontáneos y de 20 a 25% como provocados, así como las tasas de internación hospitalaria observadas en el "PNA 2016-Brasil", tenemos el siguiente cálculo con los datos de Argentina en 2013: 48 mil 949 (hospitalizaciones) por 0.25, resulta en 12 mil 238 hospitalizaciones por aborto provocado. Si aplicamos el factor de multiplicación 1.49 tendríamos 18 mil 235 abortos ilegales. Si utilizamos el factor 1.81, tendríamos 22 mil 150 abortos clandestinos en total en Argentina en 2013. Es decir, 22 veces menos que los 446 mil 998 abortos que se calculan actualmente.

 

Validación 1 del calculo de abortos: comparativo con otros países en el primer año de aborto legal

 

En el libro 'Necesitamos hablar sobre aborto' (publicado en portugués) sugerimos como método de validación [11], comparar la estimativa de abortos clandestinos con el porcentaje de 3 a 5% del total de nacidos vivos del mismo año [12]. Esto porque hemos visto que, el promedio geral de las estadísticas de abortos legais en 18 países, ese el el porcentaje de gestaciones que terminan en aborto provocado durante el primer año luego de su legalización. Parece un punto de referencia razonable.

 

Así, dado que en 2013 hubo en Argentina 754 mil 603 nacimientos [13] y el 3% de esta cantidad representaría 22 mil 638 abortos provocados, parece plausible la estimativa de 22 mil 150 que acabamos de calcular con la corrección de los factores de multiplicación de la metodología AGI.

 

Validación 2 de las estimativas de abortos: comparativo con la mortalidad materna por aborto

 

Todos están de acuerdo que el aborto clandestino es inseguro. Entonces, es posible utilizar la mortalidad materna como herramienta de análisis. Veamos: la Encuesta Nacional de Salud indica que en 2015 hubo 55 muertes maternas en Argentina por todos los tipos de abortos (p. 130).

 

Si creemos que 446 mil 998 abortos clandestinos ocurren en Argentina por año, podemos calcular la mortalidad materna por aborto clandestino como 55 óbitos para 446 mil 998 abortos, lo que significa una mujer muerta por cada 11 mil 175 abortos clandestinos. Sería una tasa de mortalidad extremadamente baja, que no coincide con la inseguridad del procedimiento de aborto clandestino.

 

Por otro lado, 55 muertes por 22 mil 150 abortos (de acuerdo con nuestra nueva estimativa) corresponde con el hecho de tratarse de un procedimiento inseguro, con una mortalidad de 1 mujer por cada 366 abortos clandestinos.

 

Podemos comparar que en 2015 en Brasil se realizaron 1 mil 667 abortos legales (principalmente en casos de violación) y hubo 3 óbitos, aún cuando el procedimiento se realizó en maternidades debidamente equipadas y con obstetras. Representa una muerte por cada 555 abortos legales. En 2013, hubo 1 mil 489 abortos legales y 1 muerte.

 

Este es otro parámetro que muestra que no es razonable creer que ocurran 446 mil 998 abortos ilegales en Argentina, ya que esto daría una tasa de mortalidad de 1 óbito a 11 mil abortos. Si usted cree que hay 446 mil abortos en Argentina, ¡tendrá que admitir que allí se practica el aborto más seguro del mundo! ¡Más seguro que el "aborto legal" realizado en los hospitales de Brasil!

 

Para concluir:

 

Argentina tiene poco más de 44 millones 200 mil habitantes, mientras que Brasil tiene 209 millones. Brasil tiene una población 4.7 veces mayor que la de Argentina, por lo que podemos suponer que puede tener, en números absolutos, 4.7 abortos más que Argentina. Si estimamos para Argentina 20 mil 150 abortos ilegales por año, la cifra 4.7 veces mayor sería 94 mil 705 abortos clandestinos para Brasil, lo cual está muy cerca de las estimativas que hemos defendido, que van desde 80 hasta 150 mil abortos.

 

El 30 de marzo de 2019, participé de un debate en el Consejo Médico Regional de Río de Janeiro con médicos a favor de la legalización del aborto  (“pro-choice”) y pro vida [14]. Después de presentar mi cálculo de abortos provocados para Brasil y mis críticas a la metodología AGI y a los parámetros aplicados, dos reconocidos médicos y defensores de la legalización, el Dr. Jefferson Drezzet y la Dra. Leila Adesse, concordaron que mis observaciones son razonables y admitieron que es poco plausible usar para Brasil los factores propuestos por el método criticado. Los dos médicos pro-choice  son coautores de trabajos académicos de actualización de la estimativa "Metodología AGI" para Brasil. A pesar del fuerte desacuerdo que tenemos sobre el aborto y de cómo deberían ser sus leyes, al tratar de números, estuvieron de acuerdo conmigo y admitieron los errores de la metodología AGI, afirmando que, de hecho, en Brasil el número de abortos ilegales reales debe ser inferior a 200 mil abortos al año.

 

Por lo tanto, agregamos a todos los argumentos y referencias bibliográficas del análisis aquí expuesto, el hecho de que médicos defensores de la metodología AGI en Brasil concuerdan con buena parte de mis críticas a tal método. Podemos estar seguros de que 446 mil abortos al año en Argentina es un número completamente inverosímil. La metodología AGI no es útil para Brasil, como no lo fue para México, y ya no debería usarse en Argentina, donde está sobrevalorada.

 

[ D'Vox ]

___

Marlon Derosa é organizador e coautor de 'Precisamos Falar sobre Aborto', coautor de 'Abortos Forçados', estudante do Master Internacional em Bioética da Fundación Jerome Lejeune.

 

A ilustração é 'Shame', do desenhador gráfico Quynh Nguyen, 2012.

 

Notas:

 

[1] Table 2. Estimated number of induced abortions, abortion rate and abortion ratio, by region, according to multiplier, 2006.

[2] Koch et al, 2012. Fundamental discrepancies in abortion estimates and abortion-related mortality: a reevaluation of recent studies in Mexico with special reference to the International Classification of Disease (2012).

[3] Mario S, Pantelides E. Estimación de la magnitud del aborto inducido en la Argentina. [Estimation of the magnitude of abortion in Argentina]. Notas de Población. 2009;(87):95–120.

[4] Harlap S, Shiono PH and Ramcharan S, A life table of spontaneous abortions and the effects of age, parity, and other variables, in: Porter IH and Hook EB, eds., Human Embryonic and Fetal Death, New York: Academic Press, 1980, pp. 145–158

[5] Derosa, M. 2017. Estimativa de número de abortos no Brasil.

[6] Derosa, M. 2019. Discrepâncias da Pesquisa Nacional do Aborto 2016.

[7] Brasil. Ministério da Saúde. Pesquisa Nacional de Demografia e Saúde da Criança e da Mulher – PNDS 2006. Publicado em 2009.Camargo, Santana, Ceratti, pacagnella, Tedesco, Melo Jr e Sousa. Severe maternal morbidity and factors associated with occurrence of abortion in Brazil. Int. Journal of Gyn and Obst.

[8] Ministerio de Salud. Egresos de estabelecimientos oficiales por diagnostico - 2013. Série 11. Vol 14. Buenos Aires, Rep. Argentina, dez/2015.

[9] Ministerio de Salud. Egresos de estabelecimientos oficiales por diagnostico – 2010. Acesso em 4 de abr. 2019

[10] Dirección de Estadísticas e Información de Salud. Sec. Gobierno de Salud. Ministerio de Salud. Acesso em 4 de abr. 2019

[11] Derosa, M. Estimativa de abortos clandestinos. Derosa, M. (Org.). Precisamos falar sobre aborto: mitos e verdades. Florianópolis, SC: Editora Estudos Nacionais. 2018. 639p. – Tabela na página 231.

[12] Ministerio de la Salud. Encuesta Nacional de Nutrición y Salud 2015.

[13] Ministerio de Salud. Estadisticas Vitales – informacion basica 2013. Acesso em 4 de abr. 2019
[14] Pesquisadores admitem erros nas estimativas de aborto no Brasil.

 

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