Sorpresas y 'sorpassos' electorales en España: ni Sánchez es tan guapo, ni Abascal tan odiado

 

D'Vox tiene un foco latinoamericano. Normalmente no publica información de lo que acontece en Norteamérica o Europa, lo hace sólo cuando son relevantes para la región. Las elecciones generales de España, el próximo domingo 28 de abril, pueden darnos luz en función del desempeño del partido Vox, tal como aconteció el pasado 2 de diciembre, en Andalucía. Una 'pequeña' fuerza política con una propuesta clara, sin complejos, identitaria puede tornarse relevante y mudar el juego. Este artículo del periodista español Luis Losada Pescador, para el servicio de análisis Mochila Política, nos presenta como se ven las cosas en el país peninsular a dos días de la disputa.

 

Mochila Política 73 | A 48 horas de las urnas hay tensión. Pedro Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) ha movilizado tierra, mar y aire para asegurarse la continuidad. A los sindicatos les ha adelantado una subvención de 9 millones de euros. A los separatistas les ha asegurado el control del poder judicial para amarrar la impunidad, que es lo que de verdad les importa.

 

Todavía más, porque hoy nos enteramos que el Constitucional resuelve 10 años más tarde el recurso del Partido Popular (PP) contra la Ley de Educación catalana y básicamente sigue dejando a los pies de los caballos a los profesores castellanoparlantes y a las familias que quieren que sus hijos sean educados en español. ¡Toma garantía de los derechos constitucionales!

 

Además, Sánchez, el “Guapo” ha desplegado una intensa acción mediática y de relaciones públicas. El Financial Times editorializa hoy que su moderación merece crédito. Y El País le presta su portada para que pueda advertir del riesgo de la llamada “ultraderecha” y movilice a los suyos. “Nadie pensó que Trump fuera a ser presidente de los Estados Unidos”, afirma Sánchez. ¿Profeta? Otro si: ¿Ha sido mala la experiencia de tener un presidente maleducado y odiado por el establishment pero que ha logrado la mayor tasa de colocación de la historia?

 

Por su parte, Pablo Casado, líder del Parido Popular (PP), se la juega. Un mal resultado desencadenaría unas fuerzas internas que tratarían de aniquilarle. Por eso el ABC le dedica su portada y se “vende” como la derecha moderna y moderada. También Albert Rivera, de Ciudadanos, se lo juega todo. El Mundo le regala su portada en la que vende un plan a 10 años para españolizar Cataluña. En realidad es su único producto, aunque sabe que los “verdes” de Vox le han adelantado de calle.

 

“Vender” la maternidad subrogada y la eutanasia como moderno, además de obedecer al Nuevo Orden Mundial, no tiene venta. Menos entre mujeres y mayores. El Ibex que le apoyó ya tiene a Inés Arrimadas de recambio. Si hay 'sorpasso' verde -muy probable- Rivera tendrá tiempo para ordenar su vida privada.

 

Los marqueses de Galapagar - si, Pablo Iglesias e Irene Montero, de Podemos - también saben que un mal resultado acrecentaría aún más las actuales tensiones internas. El “macho alfa” es hoy un gatito moderado, dispuesto a ser el bedel del PSOE. ¿Su futuro? El tradicional de Izquierda Unida: la marginalidad.

 

Lo que están más tranquilos son aquellos de los que nadie habla en los medios, pero que revientan las redes y los lugares más amplios: Vox. Los rastreos en internet les dan un 40% más de apoyos que Podemos en sus mejores tiempos. ¿Y eso por qué? Porque dicen en los mítines lo que la gente dice en los chats de WhatsApp. A saber: que es una vergüenza que los delincuentes no resinsertados salgan a la calle y vuelvan a violar, que es necesaria la prisión permanente revisable, que las fronteras hay que protegerlas, que los policías y guardias civiles están hartos de las otras puertas giratorias: las de los quinquis que según entran en comisaría, salen a volver a delinquir.

 

Que no tiene sentido que alguien se defienda de unos atracadores y tenga que sufrir un calvario judicial por evitar que violen a su mujer. Que no es razonable que miremos para otro lado cuando las mafias de inmigrantes nos traen a miles de subsaharianos de dificilísima integración. Que mi primo que está en paro está a punto de que le desahucien, pero no le dan ayuda de comedor porque los cupos se acabaron con esos inmigrantes.

 

Que el autónomo y el pequeño empresario está harto de madrugar y pelearse por el mercado para que llegue la maquinaria administrativa y le empiece a exigir el manual de riesgos laborales, el sistema antincendios de su pequeña frutería, las retenciones de IRPF y un sinfín de exigencias legales cuyo resultado es que termina trabajando hasta julio para esa maquinaria.

 

Que el obrero está harto de cobrar sueldos precarios porque la Seguridad Social se lleva más de un tercio de su esfuerzo. Que los sindicatos están en Telefónica y en la consejería de Educación, pero no en el bar o en el taller donde el derecho laboral es una cosa de ricos.

 

La diferencia entre la realidad que viven la mayoría de los españoles y la dibujada por el sistema político, partidista y mediático es tan abismal que han terminado crujiendo las costuras. Y eso es lo que va a pasar este domingo. Que por fin, tras 40 años de mirar para otro lado y pretender una realidad inexistente, la España real dirá “basta”. Un “basta” irreversible si los “verdes” son capaces de digerir el éxito y ponerlo en valor.

 

Esta es la ilusión de algunos y el miedo de los establecidos, incluídos los marqueses de Galapagar.

 

[ D'Vox ]

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Luis Losada Pescador es periodista y economista, funge como director de campañas para Iberoamérica de la plataforma CitizenGo. 

 

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