Encarnar la ética del cuidado, nuestra gran tarea hoy


Este 8 de Marzo, Dia Internacional de la Mujer, D'Vox da voz a ocho mujeres latinoamericanas para que expresen lo que piensan y viven. No forman parte de esa minoría feminista que secuestró el 8M. Son simplemente mujeres de a pie que cuidan sus familias y participan de la vida cívica de sus países. Esta es la psicoterapeuta Sonia María Crespo, de Ecuador, con 'Encarnar la ética del cuidado, nuestra gran tarea hoy'. Buena lectura.

Guayaquil, Ecuador | Por los años 70 las feministas creían a ciegas que el enemigo de la igualdad de la mujer era el hombre. Hoy no saben a ciencia cierta quiénes conspiran contra esa anhelada igualdad.

Algunas piensan que el sistema económico es el enemigo, porque nos empuja a la búsqueda de más dinero, más bienes, más estatus; y no es lo que nos hace realmente felices.

Otras pensamos que el movimiento feminista radical surgido en los últimos años se ha convertido en un gran adversario, porque nos ha desdibujado nuestra verdadera identidad y tarea.

Desde mayo del 68 en adelante, este feminismo que ha pretendido liberarnos del 'yugo' de la maternidad, del matrimonio y de la familia, nos promociona el aborto como la solución a todos nuestros problemas; ataca a la familia y en los últimos años impulsa la participación del género entendido - en última instancia - como las diversas orientaciones sexuales.

Es un feminismo que se ha alejado de la primera y segunda ola de conquistas femeninas, y definitivamente no nos representa a todas las mujeres.

Si queremos avanzar en la conquista de la equidad y la libertad, las mujeres debemos plantearnos quiénes realmente somos, a qué estamos llamadas y de qué somos capaces.

Valorar la ética del cuidado para acoger la fragilidad de los más vulnerables, es una gran tarea que hoy tenemos.

El cuidado es el primer regalo con el que todo ser humano es acogido en el mundo. El simbolismo relacional a partir del cuerpo nos permite entender la esencia más íntima de la mujer: ella gesta, acoge, custodia, protege, resguarda al hijo que se aferra en su vientre.

El cuerpo es el espacio del encuentro con el otro. Entre la mujer y su hijo en gestación surge el vínculo primario que implica de parte de ella donación, gratuidad y espera ante aquello que la sobrepasa.

Por eso, este vínculo de amor es lo que nos sana y nos hace capaces de crear relaciones saludables con otros en el futuro, determinará el desarrollo de nuestra personalidad y la forma en que nos vemos a nosotros mismos.

Por el contrario, cuando este lazo afectivo no se da adecuadamente, es probable que el hijo experimente problemas emocionales y de conducta a lo largo de la vida.

Cuidar de este vínculo es el mejor aporte que podemos hacer a la humanidad.

A partir de la ética del cuidado, es importante también recuperar las relaciones entre nosotros, hombre y mujer, aprender a esperar del otro en lugar de desconfiar. Nos compete incorporar al hombre, desde la complementariedad, al cuidado de la fragilidad de los más vulnerables: sus hijos, sus padres, su mujer.

Es precisamente aquí, en el mundo de las relaciones, donde podemos llevar a cabo la transformación más radical de la que somos capaces las mujeres. Y la familia es el espacio relacional por excelencia.

[ D'Vox ]

Sonia María Crespo es ecuatoriana, psicoterapeuta de familia y pareja, directora ejecutiva de la Fundación Familia y Futuro.

La imagen que abre el texto es 'Momento matutino' de la pintora noruega Cornelia Hernes, de 2009. Su obra puede ser vista aquí.

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