Un provida y profamilia es el nuevo embajador de Colombia en la OEA

21.09.2018

 

Un político provida y profamilia, Alejandro Ordóñez Maldonado, es el nuevo embajador plenipontenciario de Colombia ante la Organización de Estados Americanos (OEA).

 

El presidente Iván Duque le dio pose oficial del cargo el martes, 11 de septiembre, en Bogotá. En el acto dijo: "Me complace que usted asuma este reto, porque ha tenido una larga carrera profesional al servicio de la justicia; pero, sobre todo, usted es una persona que tiene carácter, que defiende sus ideas".

 

La llegada de Ordóñez al organismo regional representa una durísima derrota para los sectores más radicales de la izquierda y del liberalismo del país, que al conocer conocer su indicación, en agosto pasado, inmediatamente montaron una agresiva campaña en su contra.

 

Según ellos, el nombramiento amenaza los avances que ha tenido en el país y en la región lo que llaman de "agenda progresista" durante los últimos diez años.

 

¿El motivo? Ordóñez es reconocido como un hombre de profundas convicciones y talante firme, que ha desempeñado un relevante papel político en la defensa del derecho a la vida, de la infancia, de la institución familiar y de las libertades fundamentales desde los cargos que ha ocupado.

 

Abogado formado en la Universidad Santo Tomás, de Bucaramanga, fue concejal de esa ciudad; magistrado del Tribunal Administrativo de Santander; presidente del Consejo de Estado de Colombia, de 2004 a 2008 y Procurador General de la Nación de 2009 a 2016.

 

Como procurador impulsó una política de tolerancia cero contra la corrupción y el narcotráfico, destituyó, suspendió e inhabilitó a altos funcionarios, ministros, gobernadores, alcaldes y congresistas de diversos partidos. Al todo, suman más de dos mil.

 

Entre ellos están el exministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias, a quien inhabilitó por malversación de fondos y contratación indebida; a la exsenadora Piedad Córdoba, por haber realizado reuniones ilegales con la organización narcoterrorista de las FARC; o a las congresistas Eleonora Pineda y Rocío Arias por sus vínculos con paramilitares.

 

O al exalcalde Samuel Moreno Rojas y a su hermano Iván por el llamado Carrusel de la Contratación con el que permitieron la desvio de recursos; al exsecretario general de la Presidencia de Álvaro Uribe, Bernardo Moreno; al exdirector nacional de combate al tráfico de estupefacientes, Carlos Albornoz, y al propio exalcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro, autoproclamado nuevo líder de la izquierda colombiana.

 

Fue un feroz opositor del activismo ideológico de la Corte Constitucional que ha legalizado, a través de fallos, el aborto, la eutanasia - también aplicada en niños - y las uniones entre personas del mismo sexo.

 

También combatió tenazmente el impopular acuerdo del gobierno de Juan Manuel Santos con las FARC, por considerar que ofrecían una “carta blanca” a la narcoguerrilla en detrimento del cabal ejercicio de la justicia, especialmente para con las víctimas. Eso le costó el cargo de procurador.

 

Fue candidato a la Presidencia de la República en las elecciones generales de éste año y después de la elección interna de la “derecha” formó un bloque existoso en apoyo al candidato del Centro Democrático, Iván Duque, que resultó vencedor en la contienda final.

 

Una feroz campaña en su contra

 

Cuando su nominación dio a conocer, el izquierdista Gustavo Petro, también excandidato presidencial, escribió en su cuenta de Twitter:  "Duque ha nombrado como nuestro embajador en la OEA a un homófobo, antisemita y fascista".

 

Esas líneas son un buen resumen del odio que los "progresistas” le tienen al nuevo embajador. Una animadversión viceral que recurre a epítetos falsos y ofensivos y que nace del hecho de que se convirtió para ellos en una incomodísima piedra en el zapato. O en un "mosco en leche", como ha dicho el también excandidato Huberto de la Calle, liberal, masón y principal articulador de los Acuerdos de La Habana.

 

No dudan en considerarlo, abiertamente, un “enemigo".

 

Un singular artículo de la feminista colombiana Catalina Ruiz-Navarro, radicada en México, refleja bien esa perspectiva. Para ella Ordóñez en la OEA representa una "amenaza a toda América Latina".

 

Vea usted:

 

Su nombramiento "significa que vienen talanqueras para los avances hacia la legalización de las drogas, tan necesaria para […] México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua; los países más afectados por la guerra contra el narcotráfico y por la militarización rampante. Estos mismos países tienen serios problemas en materia de derechos humanos y derechos de las mujeres".

 

"En Honduras, Nicaragua y El Salvador, el aborto está prohibido en todos los casos y […] Ordóñez llegará a la OEA con su obsesión personal en la agenda: ir en contra de los derechos sexuales y reproductivos".

 

"Esta es una alerta para los movimientos feministas latinoamericanos, pues es un tipo sagaz, perseverante y corrupto y va a buscar activamente que haya retrocesos en derechos sexuales y reproductivos y derechos de la comunidad LGBTI en toda la región".

 

Antes de finalizar el texto, Ruiz-Navarro revela su gran temor:  que el político colombiano "haga todo lo posible" para cerrar la llave al millonario financiamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

 

¿Por qué? Las contribuciones de los países para el órgano se han reducido progresivamente y Ordóñez ha manifestado en diversas ocasiones su reserva a la actuación de la entidad que, en vez de garantizar el respeto al Pacto de San José, parece estar más preocupada en impulsar las pautas ideológicas abiertamente reconocidas por la feminista.

 

Por eso les preocupa - y mucho - su desembarque en la OEA y montaron una campaña online en la plataforma Change para que Duque diera marcha atrás.

 

La organización que firmó la iniciativa, Caribe Afirmativo, recibe financiamiento de la Open Society Foundations, del magnate George Soros, y se dedica a impulsar la agenda LGBT en la región.

 

También en la prensa se impulsó una descarada campaña de desprestigio que incluye la divulgación de información falsa: afirman que "persiguió" a políticos de izquierda desde sus cargos o que estaría inhabilitado para ejercer como embajador a raíz de la decisión que el Consejo de Ministros tomó en 2016 - a pedido del presidente Santos - para declarar nula la reelección de Ordóñez para la función de procurador.

 

Respecto a esta última mentira, el consejero para asuntos políticos del actual gobierno, Jaime Amín, fue contundente al informar que el exprocurador goza del pleno ejercicio de sus derechos políticos.

 

Todo el respaldo al exprocurador

 

José Félix Lafaurie, presidente de Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), fue uno de los líderes de los diversos sectores que salieron en su defensa, denunciando que la izquierda quería crear una imagen del nuevo embajador que no corresponde con la realidad.

 

"La nueva causa de la izquierda es lograr una narrativa injusta y absolutamente ajena a la realidad con respecto de una vida construida con honestidad, decoro y trono moral como la de Alejandro Ordóñez. Por ello todo el respaldo al exprocurador", aseguró en sus redes sociales.

 

También a través de sus perfiles en Twitter y Facebook políticos con funciones nacionales y locales le manifestaron su apoyo.

 

La senadora María Fernanda Cabal dijo que el Ordóñez que conoce es un hombre "íntegro, amable, inteligente, decente y coherente”.

 

Señaló que “los mismos que critican al embajador Alejandro Ordóñez se quedan callados cuando llegan violadores de niños al Congreso". 

 

En el mismo sentido, la también senadora Paola Holguín indicó que el político "tiene firmeza, principios y ama profundamente a Colombia". 

 

La diputada Ángela Hernández confesó que le debe a Ordóñez la enseñanza de que, por la fe y los principios, se debe seguir peleando "15 minutos después de muertos”.

 

Y el concejal Marco Fidel Ramírez sostuvo que el exprocurador "es el más valiente defensor de la vida, la familia y los valores, y por eso será un gran embajador, representando bien los deseos de nuestro pueblo".

 

Una campaña de apoyo online también fue montada por la plataforma CitizenGo.

 

Su peso en la elección

 

Quizá la Izquierda no le perdone a Ordoñez que - de acuerdo con diversos testimonios - jugó un papel preponderante en las pasadas elecciones presidenciales de Colombia, que acontecieron entre mayo y junio de este año, para fidelizar en favor de Duque el voto que pasa por la criba de valores relacionados con la promoción y defensa de la vida, la familia y las libertades fundamentales.

 

Estos sectores, que en el país y en el continente han movilizado a millones de personas durante los últimos años, vieron en el exprocurador una especie de ‘garantía’ que contribuyó a darle un voto de confianza al candidato del Centro Democrático, a quien veían con justa desconfianza, por las opiniones que externaba entre 2011 y 2014 en relación al aborto y el ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo.

 

Al parecer, hubo un cambio en Duque derivado de la cercanía con Uribe en el Senado, a partir de 214. Cuando a Uribe le preguntan qué piensa en temas polémicos de vida y familia, el responde: "Yo pienso lo mismo que el doctor Ordóñez". Duque, evidentemente, no llega a tanto, pero reconoce la importancia de esos temas. No los ignoró ni subestimó en campaña y con la entrada de Ordóñez en la alianza con él - después de la elección interna de la “derecha” - estos tópicos se vieron reforzados.

 

Su programa de gobierno, por ejemplo, amplió el capítulo de políticas públicas para la familia, con mecanismos específicos para su fortalecimiento, protección y desarrollo que contempla el respeto a la libertad de educación y criterios de subsidiariedad. En el capítulo de "equidad para las mujeres" se percibe un cuidado especial en eliminar cualquier referencia a conceptos ideológicos relativos a ‘género’.

 

Sobre el aborto, aunque Duque reconoce que "la vida humana inicia en la concepción", dice que "respeta" la sentencia de la Corte Constitucional del país que, desde 2016, lo permite cuando la "salud física o mental" de la madre esta en peligro, cuando hay una "grave" malformación y cuando el embarazo es producto de una violación. Pero se niega a ampliar los casos de despenalización.

 

Pariendo de allí, Ordóñez tejió como candidato independiente un acuerdo realista con Duque para unirse a él: garantizar la objeción de conciencia de forma transversal en los fallos establecidos por el Tribunal en materia de aborto, eutanasia e ideología de género; así como revertir las regulaciones para la eutanasia, especialmente en niños. Estas ‘garantías’ posibilitaron el respaldo articulado y unánime de comunidades cristianas y organizaciones ciudadanas a su candidatura.

 

Duque no era para los provida y profamilia, que confiaban en Ordoñez, el candidato ideal pero sí con quien - en esa coyuntura - les ofrecía mayores garantías de respeto y entraron sin ambigüedades y con gran empeño en la campaña que concluyó en la indiscutible victoria de Duque frente a Petro, que hoy se muestra obsesionado con ensuciar la llegada de Ordóñez a la OEA.

 

A pesar de casi dos meses de presiones ejercidas desde la prensa y en puntos modales del nuevo gobierno por una amplia estela de organizaciones "progresistas" locales y hasta globales, Duque no se dobló. No consiguieron sabotear la significativa decisión del mandatario, y, ahora, ya no hay vuelta de hoja.

 

[ D'Vox ]

 

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