Multitudinaria e inédita marcha en Guatemala exige respeto a la vida y la familia


Multitudinaria. Histórica. Así, con estos dos adjetivos, puede definirse la marcha por la vida y la familia que protagonizaron cerca de 150 mil guatemaltecos este domingo 2 de septiembre.

La Ciudad de Guatemala fue palco de una de las mayores movilizaciones registradas en la nación centroamericana.

El ‘récord’ lo tenían hasta ahora, dos manifestaciones de mayo de 2009, una, solicitando la renuncia del entonces presidente Álvaro Colom, y otra, ofreciendole apoyo. Según fue noticiado por la prensa oscilaron entre 40 mil y 50 mil personas.

También en 2015 hubo protestas de más de 30 mil personas para exigir la renuncia del presidente Otto Pérez Molina y de su vicepresidente Roxana Baldetti.

Los números de la marcha del 2 de septiembre, según diversas fuentes varían entre 100 mil y 150 mil personas, pues hubo una afluencia constante de personas desde su inicio hasta su término. Los organizadores aseguran que la icónica Plaza de la Constitución se llenó dos veces.

"Nunca antes en la historia de Guatemala se había observado una movilización ciudadana tan grande", dice a D’Vox Astrid Rios de Marroquín, directora ejecutiva de la Asociación La Familia Importa.

En su opinión los guatemaltecos demostraron que la pasión por la vida y la familia es capaz de superar las diferencias religiosas, sociales y políticas que existen actualmente.

"Al percibir que la vida y la familia están siendo atacadas, no sólo en Guatemala sino en todo el continente, el compromiso y la determinación por defenderlas cada vez más se ha fortalecido", explica.

La denominada Gran Marcha Nacional Guate por la Vida y la Familia fue convocada por el movimiento ciudadano Transformemos Guate y no por "la iglesia" como han divulgado la mayoría de los medios de comunicación.

Sin embargo, recibió un amplio respaldo de líderes de diversas denominaciones religiosas, especialmente de la Iglesia Católica y de comunidades evangélicas, que representan respectivamente 45 y 42 por ciento de la población.

En la marcha estuvo presente el administrador apostólico de la Arquidiocesis de Santiago de Gutemala, Raúl Martínez Paredes, y varios pastores evangélicos.

También participaron miembros de la comunidad judía y de la Iglesia Ortodoxa, que cuenta con casi medio millón de fieles.

Esta es la primera manifestación nacional que se realiza en un país latinoamericano después del triunfo que el movimiento provida consiguió en el Senado de Argentina el pasado 9 de agosto impidiendo el paso a una ley de “aborto libre".

Actualmente se tramitan en el Congreso de la República de Guatemala dos leyes que preocupan a quienes salieron a las calles este domingo.

Una es la iniciativa de ley 5395, que pretende reconocer la "identidad de género" autopercibida, modificar el Registro Nacional de las Personas a través de un trámite administrativo y evitar cualquier tipo de discriminación para las “personas trans”.

En la práctica, algunos dispositivos acogen como norma los postulados de la perspectiva ideológica de género e imponen una mordaza a sus críticos, además de que abriría camino para legalizar uniones entre personas del mismo sexo.

La otra, es la iniciativa de ley 5376, "para la protección integral, acceso a la justicia, reparación digna y transformadora a las niñas y adolescentes, víctimas de violencia sexual, explotación sexual y trata de personas”.

A pesar del relevante tema de la propuesta legislativa, en realidad es un “caballo de Troya” que contempla, en su artículo 7, legalizar el aborto dentro de las 12 primeras semanas de gestación.

La manifestación, de alguna forma, es un respaldo a los parlamentarios que han apuntado las inconsistencias y la inconstitucionalidad de las dos iniciativas.

Un brevísimo manifiesto que se leyó en la marcha exige "el pleno respeto al derecho a la vida y la prohibición expresa del aborto en cualquiera de sus formas" en todo el territorio del país.

Pide que el Estado reconozca “la vigencia del diseño original de la familia sobre la base legal del matrimonio entre un hombre y una mujer para vivir juntos, procrear, alimentar, educar a sus hijos y auxiliarse entre sí”.

Y solicitan el rechazo total "de toda ley o norma, proyecto, programa, política, convenio o iniciativa de ley, presente o futura, que directa o indirectamente promueva la despenalización o validación del aborto, la ideología de género, la legalización del ‘matrimonio' entre personas del mismo sexo, y la interferencia del Estado en el derecho de los padres de educar y orientar a sus hijos en su sexualidad de acuerdo a sus valores".

El texto completo puede ser leído aquí.

[ D'Vox ]

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