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La Ola Celeste inundó Argentina… y toda América Latina

08.08.2018

 

La 'Ola Celeste' ha inundado Argentina, de norte a sur, y desbordando los límites territoriales se ha expandido también por toda América Latina.

 

El vasto movimiento nacional en favor de la protección y el cuidado de la vida de los bebés en gestación y de sus madres ha pasado en tan solo un mes a ser un hecho regional.

 

Lobistas internacionales, las y los feministas agregados en la 'Horda' Verde, influyentes políticos y casi todos los grandes medios de comunicación habían dado por derrotados a los ‘celestes’ luego de la media sanción que la Cámara de Diputados a la iniciativa que pretende legalizar ampliamente el aborto en el país.

 

El gobierno de Mauricio Macri, rompiendo su promesa de mantenerse neutral, intervino para conseguir bajo presión los cuatro votos que dieron el triunfo parcial a los “verdes” el pasado 14 de junio. Hay indicios de que pudo haber comprado votos.

 

El movimiento provida ya había mostrado su arraigo popular al sacar a las calles de todo el país a 2 millones de personas el 25 de marzo y a 3 millones el 20 de mayo. La Horda Verde había congregado en su mayor manifestación, de acuerdo con sus organizadores, a 350 mil personas.

 

Parecía que sería suficiente para que la clase política entendiera el mensaje. No fue así. Los lobistas y el gobierno articularon y se impusieron.

 

La ola reventó ante la horda - bien arropada con financiamiento internacional - y aparente se diluyó. Muchos le consideraron muerta.

 

Erraron. Se estaba reagrupando. Sorpresivamente, en menos de dos meses la Ola Celeste se irguió de nuevo. Del interior hacia el centro y del centro hacia el interior, esa fue la cadencia con la que fueron ocupando espacios, tomando plazas, ganando voluntades. No una o dos. Millones.

 

Propios y extraños se sorprendieron cuando, a poquísimos días de la votación marcada para el 8 de agosto, 5 millones de argentinos tomaron las calles de todo el país para dar un contundente y fuerte ’no’ a la "ley del aborto libre”.

 

El fin de semana del 4 y 5 de agosto, aconteció la que posiblente sea la mayor manifestación pública en la historia de ese pueblo; al punto de que el periodista de El Clarín, Sergio Rubin, definió la movilización del sábado en Buenos Aires como "una convocatoria sin precedentes”.

 

 

La convocatoria del sábado en el icónico Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires fue hecha por las comunidades evangélicas, que representan 10 por ciento de la población, pero a a ella acudieron masivamente también católicos, que son mayoría en el país.

 

El acto transmitió un mensaje poderoso, más allá de las diferencias católicos y evangélicos se unieron bajo una sola consigna: "salvemos las dos vidas". La afluencia en la Capital Federal fue - de acuerdo con la fuente - de 500 mil a poco más de 1 millón de personas.

 

Los actos en las provincias fueron convocados por el movimiento Marcha por la Vida y por la plataforma Unidad Provida, integrada por más de 150 organizaciones ciudadanas.

 

 

La movilización simultánea se realizó el domingo, 5 de agosto, y fue denominada "Marcha Federal" para afirmar la autonomía de cada una de las circunscripciones de la República y subrayar el aplastante repudio que fuera de la Capital Federal tiene la ley abortista.

 

Hubo marchas en las capitales de las 23 provincias argentinas, y en una catidad enorme de ciudades; hay registro de por lo menos 300.

 

La estimativa es que en el 'interior' del territorio nacional hubo de tres millones y medio a cuatro millones de personas en las manifestaciones. Según Alejandro Geyer, uno de los coordinadores, si se contempla la del sábado en Buenos Aires son casi 5 millones. Un "mar de gente”.

 

 

Y ese mar ya había expandido con fuerza otra gigantesca ola por todo el continente. Días antes, el 30 de julio, las embajadas de Argentina en 15 países latinoamericanos, 1 europeo y 1 africano recibieron en manos de líderes provida locales un documento firmado por 264 instituciones y organizaciones ciudadanas.

 

En la 'Declaración Latinoamericana en Apoyo y Solidaridad con la Lucha del Pueblo Argentino por las Dos Vidas” denunciaron que desde hace décadas la región "ha estado bajo el asedio y presión de la organización internacional más importante del mundo que trabaja para aprobar el aborto libre, la International Planned Parenthood Federation (IPPF)”.

 

"Esta organización - dicen - para conseguir sus objetivos ha desplegado una maquinaria de dinero, lobby, activismo y adoctrinamiento, que le ha conseguido resultados en todo el mundo, y la lucha que nuestros hermanos argentinos están dando hoy, es contra este poderoso imperio abortista”.

 

 

El texto subraya que esa red internacional lleva muchos añoos dirigiendo y financiando organizaciones y personas, con importantes contactos en los medios de comunicación, la política, la cultura y otros espacios de influencia, consiguiendo avanzar su agenda.

 

Afirma que el avance de politicas proaborto se han hecho a contrapelo del debido respeto a las obligaciones derivadas desde la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Convención sobre los Derechos del Niño, entre otras.

 

"El aborto es un acto de violencia contra las mujeres y sus hijos, un mal social que esconde problemáticas sociales profundas. Ofrecerlo como solución es dar una respuesta inhumana e indigna, que en nada mejora la salud ni el desarrollo de las mujeres, y tampoco es un mecanismo efectivo para prevenir las muertes maternas”, acotan.

 

 

Los países donde se entregó fueron Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, El Salvador, Uruguay, Venezuela. Además de Canadá, España y la República Democrática del Congo.

 

Se trataba de un gesto ‘glocal’ que consiguió romper el cerco de silencio impuesto por la prensa nacional e internacional a los 'celestes'.

 

Fue la primera muestra formal de lo que se estaba gestando bajo la piel multicolor del continente: 'Latinoamérica por las Dos Vidas’, una movilización que consiguió, de un golpe, dar mayor visibilidad a la desigual brega de los 'celestes' y abrió una grieta en algunos medios de comunicación las naciones hermanas.

 

 

Además, las redes sociales, capilares y multiplicadoras, jugaron un papel capital. De repente se hablaba de Argentina en todos los países y no solo bajo la óptica 'verde'.

 

“Generamos conciencia de que este no es un problema local, coincidió que se habilitara la discusión del aborto en el Poder Judicial de Brasil, porque antes, en Colombia la Corte lo aprobó; en Chile se aprobaron recientemente las tres causales y que en México hay una ofensiva para legalizar la práctica”, apunta la argentina Marcela Errecalde, vocera de Unidad Provida y de 'Latinoamérica por las Dos Vidas’.

 

“Nuestro continente, por sus características propias no acepta esto y lo considera un imposición. Acá se esta llevando una campaña muy injusta para someternos a esta situación que luego va a repercutir en el resto de los países y eso propició un fuerte no”, explica a D’Vox.

 

 

En su opinión, quizá se generó una fuerza "capaz de hacer frente a base de unidad a esos lobbies millonarios y poderosísimos”.

 

Una segunda movilización general aconteció hoy, 8 de agosto, en paralelo a la sesión de votación en el Senado. En tanto los parlamentarios debatían y fijaban sus posiciones respecto a la iniciativa abortista, los provida multiplicaban los actos en solidaridad con el pueblo argentino en veinte países.

 

Desde plantones en las embajadas y consulados, donde se entregaron firmas recogidas por CitizenGo o flores para las víctimas del aborto legal, hasta manifestaciones en espacios públicos con pancartas y altavoces. Agrupados o solos. En ciudades pequeñas o capitales. Los que se plantaron portando un pañuelo celeste para afirmar que Argentina no esta sola no fueron hordas destructivas y violentas, sino personas comunes, familias con niños, jóvenes y mujeres, muchas mujeres de todas las edades.

 

 

El azul celeste pintó a Latinoamérica entera. Es el color de la bandera argentina pero ahora simboliza ‘vida’ no solo para los ciudadanos de la nación austral. Y  desde ahora evoca la resistencia del pueblo al poder inicuo de los lobistas del colonialismo ideológico.

 

Desde México hasta Chile, de Perú a Brasil, "salvemos las dos vidas", el poderoso lema que desarticula la disyuntiva falaz impuesta por el feminismo radical - salvar a la mujer en detrimento del ‘producto’ - ya no es argentino. Es de todos.

 

Independientemente del resultado de la votación, aquí hay ya un triunfo. En un hecho sin precedentes - por las circunstancias aquí detalladas - la Ola Celeste ahora es latinoamericana.

 

[ D'Vox ]

 

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