El Gobierno de Nicaragua en guerra contra la Iglesia

20.07.2018

 

El gobierno de Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, está en guerra contra la Iglesia Católica. Ataques físicos, atentados, amenazas y otros actos de violencia contra obispos y sacerdotes son fruto de la firme actitud de repudio a la persecución armada ejercida por el sandinismo contra la población en los últimos tres meses y que ha dejado al menos 362 muertos.

 

La Iglesia se puso del lado del pueblo, que está siendo masacrado. El cuadro recuerda los inicios de la feroz persecución que en los años ochenta realizó el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) - que gobernó del 1979 al 1990 - contra los católicos contrarios a la instalación de su 'revolución comunista' en el país.

 

Este 19 de julio, durante la celebración del 39 aniversario de la Revolución Sandinista, Ortega, acusó a los prelados de tomar parte de un "plan golpista" para sacarlo del poder.

 

"[Los obispos] están comprometidos con los golpistas, eran parte del plan con los golpistas, y me duele mucho decir eso porque les tengo mucho aprecio; pero estamos obligados a pedir a los obispos que se retifiquen y no alimenten esas sectas satánicas, golpistas, asesinas", afirmó en un discurso en Managua.

 

La revuelta de la población contra Ortega inició el 18 de abril tras una propuesta de reforma de la seguridad que aumentaba los tiempos de contribución y disminuía los beneficios. El presidente reaccionó reprimiendo la manifestación y hubo muertos. En los siguientes dos días la población salió a las calles para repudiar la violencia. El sueldo "rojo" fue de 30 víctimas. Desde entonces las protestas generalizadas no cesan y los asesinatos llegan ya a 362.

 

Ortega declaró en el discurso de Managua, después de recibir el respaldo del Foro de São Paulo reunido en La Habana, la victoria de su gobierno sobre los manifestantes que exigen su salida. La Iglesia, que ha actuado como mediadora del conflicto, defiende el fin de la represión y la anticipación de la elección presidencial de 2021 para el año que viene. En respuesta, la presión contra los católicos se intensificó. Esta es la crónica.

 

El 26 de abril, obispos de Nicaragua aceptaron ser "mediadores y testigos" en el diálogo convocado por Ortega, exigiendo para el mantenimiento del diálogo el ingreso de miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para que analizaran la situación del país, la desmovilización de los militares y el fin de la represión, que en aquella fecha ya sumaba entre 47 y 65 víctimas mortales.

 

El 22 de mayo la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) denunció en un comunicado que obispos y sacerdotes estaban siendo amenazados de muerte, en particular Mons. Silvio José Báez Ortega, obispo auxiliar de la Archidiocesis de Managua, por medio de "ataques del gobierno orquestados por los periodistas y por medios oficiales y cuentas anónimas en las redes sociales como Facebook y Twitter", dice el comunicado.

 

El día 02 de junio falleció a los 92 años el Cardenal Miguel Obando y Bravo, figura importante de la relación de la Iglesia con el gobierno en el país. La muerte del purpurado fue lamentada por el Papa Francisco en telegrama al Cardenal Leopoldo Brenes. Arzobispo de Managua nombrado el 1970, Obando ha criticado a la violencia de la dictadura de Anastasio Somoza, derrocado por el partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), de orientación de izquierda, de lo que forma parte el presidente Ortega.

 

El Cardenal Obando logró notoriedad al enfrentarse con el gobierno sandinista en la década de ochenta, criticando la alianza del régimen con defensores de la Teología de la Liberación (TL). Invitado por el cardenal, en su visita a Managua el 1983, Juan Pablo II ordenó la obediencia de los católicos a sus obispos, pidiendo que evitaran los "compromisos ideológicos inaceptables" de la izquierda y la TL, y reprendió a Ernesto Cardenal, que siendo sacerdote era Ministro de Cultura , hermano de Fernando Cardenal, también sacerdote, Ministro de Educación del gobierno sandinista, ambos teólogos de la Liberación.

 

En el mismo mes de la muerte del Cardenal Obando, el día 7, el episcopado nicaragüense sugirió al presidente Ortega la anticipación de las elecciones de 2021 para el 31 de marzo de 2019. Al gobierno no le gustó para nada la propuesta.

 

El día 12, el padre Vicente Martínez Bermúdez, sacerdote de la diócesis de Matagalpa, de acuerdo con el diario 'La Prensa' de Nicaragua, fue amenazado por 20 hombres encapuchados que, mientras le apuntaban un rifle AK47 le dijeron las siguientes palabras: Usted es la próxima víctima. Cuídese, porque usted es la próxima víctima".

 

El jueves 14 de junio, Sándor Dolmus, monaguillo de la Catedral de León, fue asesinado por paramilitares en Nicaragua. El joven de 15 años de edad era vocacionado. El Hermano Holman Espinoza, religioso del Instituto de Vida Consagrada Misioneros Marianos, informó en una entrevista a ACI Prensa que Sándor "estaba caminando en la calle, cerca de la iglesia de San José, cuando fue baleado en el pecho". El religioso señaló que por las calles de León "no se puede andar, porque hay disparos todo el tiempo, hay mucho peligro".

 

Dos días después, una familia de siete personas, incluso tres niños, fue quemada viva dentro de su casa. Eso también pasó a dos personas que andaban en la calle, que fueron rociadas con gasolina por desconocidos. Los ataques causaron la muerte de seis personas, entre ellas dos niños.

 

En un texto firmado por el Cardenal Leopoldo Brenes y por Mons. Silvio José Báez, los miembros del alto clero se declararon sorprendidos por los crímenes crueles. "Condenamos y repudiamos firmemente a acontecimientos tan deplorables. [...] Que cesen la violencia y las muertes perpetradas por aquellos que se esconden cobardemente en el anonimato. En nombre de Dios, exigimos que pongan fin inmediato a la masacre contra un pueblo indefenso", concluye el comunicado.

 

El presidente de la CEN, Cardenal Leopoldo José Brenes, arzobispo de Managua, y Mons. Rolando Álvarez viajaron hacia el Vaticano el 26 de junio para informar al Papa Francisco acerca de la situación del país. En una entrevista a la EWTN y ACI Prensa, el purpurado declaró: "Los obispos dijeron: 'No queremos más muertes', pero continúan. La voz profética de los obispos en muchas ocasiones no ha sido escuchada, pero seguiremos insistiendo, un muerto, dos muertos, tres muertos y ahora ya hay 300 personas fallecidas. Siempre digo que detrás de cada nicaragüense que muere hay un dolor mucho mayor".

 

En la homilía de la Misa que presidió el domingo 8 de julio, el Cardenal Brenes imploró nominalmente al presidente Ortega, a Doña Rosário, esposa de Ortega y vicepresidente, y al Comisario General Francisco Díaz, "que por favor, en nombre de Dios y en nombre de este pueblo católico presente aquí en la catedral, detengan esa acción que lleva más dolor y más tristeza". Mientras pronunciaba tales palabras, las ciudades de Diriamba y Jinotepe estaban siendo invadidas con maquinaria pesada de guerra para derribar las manifestaciones contra el gobierno.

 

El día siguiente, algunos obispos y sacerdotes viajaron a Diriamba, donde al menos 14 personas fueron asesinadas el domingo, para consolar a los sacerdotes y fieles de la región, y liberar a un grupo de enfermos, paramédicos y misioneros franciscanos sitiados por los paramilitares en la basílica de San Sebastián. Al llegar, fueron insultados y agredidos físicamente por paramilitares y partidistas de Ortega, algunos de ellos encapuchados. 

 

Entre los que sufrieron agresiones físicas se encuentran el arzobispo de Managua, Cardenal Leopoldo José Brenes, el obispo auxiliar de Managua, Mons. Silvio José Báez, y el Nuncio Apostólico, Mons. Waldemar Stanislaw Sommertag. El Mons. José Báez informó a través de su cuenta en Twitter que fue "herido" y "golpeado en el estómago". "Ellos robaron mis insignias episcopales y me agredieron verbalmente. Estoy bien, gracias a Dios. Han liberado la basílica y todas las personas que estaban dentro de ella", dijo el prelado.

 

El templo católico de la ciudad de Jinotepe también fue invadido y profanado, y los sacerdotes de la parroquia de Santiago, Jalder Hernández y Eliseo Hernández, fueron agredidos por un grupo de paramilitares y activistas pro Ortega.

 

El pueblo fue a las calles el jueves 12 de julio, y se convocó una huelga general para el día siguiente, con la adhesión de miles de comerciantes. El gobierno mandó a sus paramilitares para deshacer a los bloqueos y 'cazar' a los líderes comunitarios.

 

El día 13, parte de la población buscó refugio en la parroquia de la Divina Misericordia de Managua, que está al lado de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (Unan), de donde habían sido expulsados por los paramilitares. Era un grupo de 150 jóvenes, estudiantes, periodistas y religiosos, que pasaron 18 horas bajo el fuego de francotiradores que disparaban contra el templo.

 

Entre ellos, el joven Gerald Vázquez, que murió tras recibir un disparo en la cabeza. Otros jóvenes también resultaron heridos, y las paredes y ventanas del templo tuvieron varias marcas de tiros. Como no cesaba el fuego, el Cardenal Leopoldo Brenes y Mons. Waldemar Sommertag fueron personalmente a la parroquia para negociar la entrada de ambulancias para socorrer a los heridos y la retirada de todos los estudiantes del lugar.

 

El pasado domingo 15, el coche que llevaba a Mons. Juan Abelardo Mata, obispo de Estelí, tras celebrar una Misa, fue baleado por paramilitares en la ciudad de Nindirí. "Al llegar a este puesto las turbas pro Ortega persiguieron a Mata, empezaron a insultarle, rompieron las ventanas del vehículo" y arrojaron astillas para estallar los neumáticos. "Todo esto sucedió ante policías encapuchados, según videos compartidos en las redes sociales", indicó el diario 'La Prensa'.

 

El obispo y su chofer consiguieron refugiarse en una casa que fue rodeada por los simpatizantes de Ortega, que profirieron insultos por más de una hora y media, y sólo consiguió salir de la casa por medio de la intervención de la Archidiócesis de Managua, pidiendo que el gobierno enviara al comisario general Ramón Avellán para calmar los ánimos y garantizar la integridad física del prelado.

 

El mismo día, paramilitares invadieron la casa parroquial de la ciudad de Catarina y llevaron pertenencias de la parroquia y del sacerdote, Jairo Velásquez, que se declaró asustado por la actitud de los policías.

 

Ese mismo lunes, un centro de Caritas en el municipio de Sébado, al norte de Nicaragua, fue incendiado por desconocidos.

 

El 17 de junio, el obispo Silvio José Báez informó en su cuenta de Twitter: "Las balas están llegando hasta la parroquia María Magdalena, en donde está refugiado el sacerdote. ¡Que Daniel Ortega detenga la masacre! ¡A la gente de Monimbó les ruego, salven sus vidas!", dijo el prelado.

 

El mismo día, el Nuncio Apostólico, representante del Papa en el país, Mons. Waldemar Sommertag, en un audio, pidió al gobierno "una tregua y permitir un rápido regresar a las mesas de diálogo nacional para buscar juntos una solución adecuada y resolver así la crisis", apuntó.

 

La Conferencia Episcopal de Nicaragua convocó un mes de oración, del 15 de julio al 15 de agosto. Mons. Leopoldo Brenes explicó que serán unos días centrados especialmente en visitas al Santísimo Sacramento, ayuno, consagración y renovación de las promesas bautismales, con el objetivo de "fortalecer el espíritu y la fe del pueblo".

 

Mañana, 20 de julio, está programado un día de ayuno por la profanación de numerosas iglesias en Nicaragua. Los fieles también fueron invitados a "rezar la oración de exorcismo a San Miguel Arcángel", en un comunicado de los obispos del país.

 

Este lunes, trece países latinoamericanos expresaron su "preocupación por la violación de los derechos humanos" en el territorio nicaragüense. Entre ellos se encuentran Brasil, Argentina, Colombia, Guatemala, Uruguay, México, Panamá, Perú, Paraguay, Ecuador, Costa Rica y Honduras.

 

Dos días después, el miércoles, la OEA (Organización de Estados Americanos) convocó una reunión extraordinaria en la que publicó una resolución pidiendo al presidente Ortega la anticipación de las elecciones para marzo de 2019.

 

El Departamento de Estado del gobierno de Estados Unidos condenó los ataques a estudiantes, periodistas y miembros del clero y avisó al presidente Ortega que cada nueva víctima "mina todavía más su legitimidad".

 

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó como "inaceptable" la cantidad de muertes y el uso de la fuerza en las protestas que se iniciaron en abril.

 

El CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano, organismo que reúne a todos los obispos de América Latina y el Caribe) convocó el próximo domingo, 22 de julio, un día de oraciones por Nicaragua.

 

El episcopado colombiano y mexicano envió mensajes de apoyo a los obispos, sacerdotes y fieles de Nicaragua. También llegaron mensajes de prelados venezolanos y españoles, y de los Frailes Menores de Asís. El Papa Francisco, en un mensaje de 'Angelus', expresó su unión a los obispos del país y reforzó el pedido por la paz, recomendando el diálogo para resolver a la situación.

 

Sin embargo, en el discurso de finalización del XXIV Encuentro del Foro de São Paulo proferido por Mónica Valente, Secretaria de Relaciones Internacionales del PT (Partido de los Trabajadores brasileño), la plataforma de izquierda dice:

 

"Rechazamos de forma enérgica la política intervencionista de los Estados Unidos en los asuntos internos de la Nicaragua sandinista, país en el que se está implementando la fórmula que viene siendo aplicada por el imperialismo norteamericano a los países que no responden a sus intereses hegemónicos,causando violencia, destrucción y muerte mediante la manipulación y la acción desestabilizadora de los grupos terroristas de la derecha golpista, que boicotean la búsqueda del diálogo, que constituye el mejor camino para superar la actual crisis y alcanzar la paz, indispensable para la continuación del proceso de transformaciones sociales impulsado por el FSLN desde el gobierno presidido por el Comandante Daniel Ortega y que ha reducido de manera notable la pobreza y la desigualdad social en ese hermano país".

 

Después de este cínico respaldo de algunos que se dicen amigos del Papa Francisco como Evo Morales, presente en el evento y signatario del texto, Ortega declaró abiertamente la guerra contra la Iglesia y llamó a los obispos de "golpistas". La Iglesia que en 78 apoyó la toma del poder de los sandinistas y luego fue perseguida por los mismos, vuelve a ser atacada. 

 

En respuesta, el Mons. Silvio Báez dijo en su cuenta de Twitter:"La Iglesia no sufre por ser calumniada, agredida y perseguida, Sufre por quienes han sido asesinados, por las familias que lloran, por los detenidos injustamente y por quienes huyen de la represión".

 

Las similitudes con la escalada de violencia contra la población en Venezuela, acompañada de ataques a la Iglesia, que quedó al lado del pueblo, es simplemente impresionante. Recemos por Nicaragua.

 

[ D'Vox ]

 

Please reload

Lanzan programa de formación polític...

La terquedad vs la realidad

1/15
Please reload

Términos del Servicio | Política de Privacidad

CR| opn: