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Almagro se reunirá con parlamentarios provida y profamilia este año

06.06.2018

 

Una importante reunión fue agendada para agosto de este año con Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Recibirá en la sede del órgano una representación del Congreso Hemisférico de Parlamentarios (CHP).

 

El CHP, fundado el año pasado, es un foro que reúne a legisladores de la región para promover el dialogo y cooperación en materia de derechos humanos, particularmente en todos aquellos temas relacionados a la dignidad de la persona, la familia y la libertad religiosa.

 

Uno de sus miembros, el diputado uruguayo Carlos Iafigliola, participante de la 48 Asamblea General de la OEA que sea realizó en Washington el 4 y 5 de junio, conversa con D'Vox.

 

Nos explica como fue agendado el inédito encuentro y nos revela su preocupación por el rumbo que la OEA ha tomado en los últimos años, distanciándose de la razón que le dió origen hace 70 años.

 

Usted solicitó una reunión con Luis Almagro, secretario general de la OEA. ¿Lo atendió?

 

Si, en el marco de la 48 Asamblea General de la OEA le solicité al secretario general una audiencia y me atendió este lunes [4 de junio]. Fue una reunión breve pero productiva, con temas fuertes sobre la mesa.

 

¿Cómo fue?

 

En primer lugar me dijo: "nos encontramos 'OEA' a 'OEA', me piden reuniones, pero en medio de las asambleas generales me 'pegás' mucho palo". Le respondí: "Bueno, algunos sí te los habrás ganado por la forma en que tratas algunos temas que nos son caros, pero en otros temas te venimos defendiendo con firmeza. En Uruguay tu partido político [el Frente Amplio] te esta ‘matando’ y nosotros te estamos defendiendo”.

 

A partir de allí arrancó una conversación donde le manifesté nuestro abierto respaldo por la firme actitud que ha sumido frente a la dictadura de [Nicolás] Maduro, pero, a la vez, subrayé nuestra preocupación por lo que esta sucediendo con los temas que atañen al respeto, cuidado y protección de la vida y la familia en América.

 

Usted se encontró con él en México el año pasado...

 

Efectivamente, en Cancún durante la 47 Asamblea General de la OEA. Allí, junto con otros compañeros, le entregué la Declaración de México, suscrita por más de 700 congresistas de 18 países del continente, que formamos parte del Congreso Hemisférico de Parlamentarios (CHP).

 

Yo fui parte firmante de la declaración e integro la comisión directiva del  CHP. De hecho, aproveché la reunión para solicitarle concretamente una reunión de esta entidad con la secretaría general de la OEA.

 

¿Aceptó?

 

Sí. Nos concedió una audiencia acá, en Washington, seguramente para agosto de este año.

 

¿Y sobre los asuntos de la 48 asamblea?

 

Le expuse que nos alarma el avance que los llamados ‘nuevos derechos’ y la ideología de género han tenido en su mandato.

 

¿Qué le respondió Almagro?

 

Bueno, que él estaba atento a lo que nosotros le veníamos pautando desde hace algunos años.

 

Esa atención no parece tan efectiva.

 

Nosotros percibimos que, progresivamente, año con año, la OEA ha asumido una pauta cada vez más agresiva para la vida y la familia. Hay proyectos de resolución que utilizan abiertamente la terminología de la ideología de género y que carecen de cualquier sustento científico.

 

Eso nada tiene que ver con los derechos humanos, que son los que debería defender la OEA. No fue fundada para promover o imponer una ideologia; existe para defender los derechos fundamentales, la democracia y la paz en nuestra región, respetando la libre autodeterminación de los pueblos.

 

Nos preocupa que esa perspectiva ideológica esta atravesando todos los documentos y las acciones del organismo. Este año, uno de los proyectos de resolución que se discutió, y que más intensas discordancias generó, fue el de 'Promoción y Protección de Derechos Humanos', que esta cargado de términos que obligan - si aceptados - a ver al hombre, la vida, la familia y la sociedad de una manera muy particular.


¿La OEA tiene atribuciones para ello?

 

No. Hacer eso extrapola el mandato que la entidad le fue conferido por los países miembros. No es su función imponer una ideología. Además, esa pauta ideológica confronta expresamente lo establecido en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, también conocida como Pacto de San José.

 

Este 'pacto' dio el más profundo sentido y razón de ser a la OEA. Debería defender el primero de los derechos humanos, que es el derecho a la vida. Así como el derecho de la familia a gozar de una especial protección del Estado, pues es célula básica y fundamental para el desarrollo de una nación; y el derecho de los padres para educar a sus hijos en libertad, evitando cualquier injerencia indebida del Estado.

 

Todo eso esta reconocido en el Pacto de San José; sin embargo, pautas contrarias son discutidas desde hace años en el ámbito de la OEA. Una agenda que poco tiene que ver con los objetivos que le dieron originen ha generado que muchas organizaciones ciudadanas que trabajan en torno a temas de vida y familia participen de estas asambleas justamente para que esa pauta que les agrede no avance.

 

¿Una especie de insurgencia?

 

La inmensa mayoría de los latinoamericanos rechaza esa agenda ideológica. Un amplio movimiento ciudadano en defensa de la vida y de la familia ha venido siendo en estos foros la voz de millones de personas.  Muchos amigos, actores sociales y políticos del continente nos coordinamos, en la medida de lo posible, para hacernos presentes.

 

Por falta de una mayor participación ciudadana, algunos países, como el mio, Uruguay, sufrieron el paso de una especie de 'tsunami' que llevó al parlamento a aprobar la agenda abortista y de 'género'. Ahora, desde la OEA, se intenta que algunas de esas tristes decisiones se proyecten al resto del continente. Muchos han percibido la agresión y han levantado la voz.

 

¿Con qué efectos?

 

Cada vez más, se ve esa 'pulseada' fuerte en las discusiones de las asambleas generales del organismo y, además, vemos como los distintos países van tomando posición, se van alineando para un lado o para el otro.

 

Allí es clave nuestra participación como ciudadanos: hablar con los cancilleres, los embajadores, los representantes políticos y miembros de las delegaciones de los Estados miembros, exponerles nuestras reservas y exigirles que la OEA no se desvíe de su naturaleza.

 

[ D'Vox ]

 

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