Paro de transportistas coloca al gobierno brasileño contra las cuerdas

Un paro de transportistas que comenzó formalmente el lunes 21 de mayo ha colocado al gobierno brasileño contra las cuerdas. Miles de camioneros han parado sus veículos en las carreteras de todo el país y bloqueado parcialmente las carreteras. Las ciudades ya resienten los efectos.

En los puestos de abastecimiento, diésel, gasolina y el etanol (biocombustible hecho a base de caña de azúcar) comienzan a faltar. Ya no hay gas doméstico. El transporte público se ha reducido por la mitad en la mayoría de las capitales y los precios de los alimentos han sufrido un considerable incremento. Algunas escuelas y universidades han dejado de tener clases y aeropuertos han cancelado vuelos.

Los transportistas exigen al gobierno de Michel Temer una reducción el precio del diésel, que subió más de 50 por ciento en los últimos 12 meses. Señalan que un reajuste del combustible es posible a través de la eliminación de, por lo menos, dos impuestos aplicados al producto en la venta final al consumidor.

A pesar de los efectos negativos que la paralización ha generado en las ciudades, cuenta con un claro y sorprendente respaldo de un amplio sector de la población. Las criticas a la corrupción política y a la 'hinchazón' de la maquinaria estatal se han mezclado con la demanda de precios más bajos para los combustible.

Temer ignoró los diversos llamados que con anticipación lanzó el sector y sólo se sentó a negociar, formalmente, el dia 23 de mayo. El gobierno anunció ayer, día 24, después de siete horas de reuniones, que había ya un acuerdo de 12 puntos, uno de los cuáles esta reducir 10 por ciento el precio del diésel por 30 días. Habría una tregua, dijeron.

Pero tal 'tregua' estaba solo en la 'cabeza' del gobierno. Dos entidades que representan a miles de camioneros autónomos, la Unión Nacional de los Camioneros y la Asociación Brasileña de los Camioneros no suscribieron el acuerdo. La paralización continua en todo el país.

Hoy, Temer firmó un decreto que autoriza al Ejercito a desbloquear las carreteras e incautar temporalmente los veículos que ofrezcan resistencia. La Policia Rodoviária Federal también multará a los transportistas. El ministro de Seguridad Pública, Raul Jungmann, amenazó con investigar a empresarios del sector que apoyan la paralización, bajo sospecha de haber practicado lockout.

Los camioneros no cuentan solo con el apoyo de una parte del sector privado, que también se ve aquejado por el alto precio de los combustibles y por una pesada carga tributaria, sino también por vastos sectores de la población. Parte del 'secreto' del respaldo a la huelga debe atribuirse al hecho de que los transportistas no pertenecen ni sindicatos ideologizados ni a asociaciones vinculadas a partidos políticos. La mayoría son conductores autónomos y no 'militantes'. [d'vox]

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