Seis claves para comprender las elecciones legislativas de este domingo en Colombia

11.03.2018

 

Una palabra define las elecciones legislativas que Colombia celebra este domingo 11 de marzo: incertidumbre. A pesar de que la mayoría de las pesquisas de opinión arrojan resultados similares, que parecen consolidados, la sobra del descredito les muerde. Al final ¿se puede confiar en institutos que han fallado todos los sondeos electorales desde 2010, a veces hasta con 15 puntos porcentuales?

 

La única certeza absoluta en esta elección es que la organización narcoterrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ahora travestida de partido político, obtendrá - aunque no reciba ni un solo voto - por lo menos 10 lugares en el Congreso, cinco senadores y cinco diputados, cortesia del presidente Juan Manuel Santos a través de los Acuerdos de La Habana firmados en 2016.

 

Los colombianos elegirán 268 legisladores de un total de 280. El Congreso de la República es bicameral, serán escogidos 102 nombres para el Senado y 166 para la Cámara de Representantes. Luego, se agregarán los 10 nombres indicados por las FAC y, después de concluídas las elecciones presidenciales, quien quede en segundo lugar, recibirá un escaño en la Cámara Alta, y su vice, otro en la Baja.

 

Durante estos comicios, también la 'izquierda' y la 'derecha' realizarán consultas para determinar a sus candidatos de unidad para la elección presidencial, que acontecerá el 27 de mayo, y si hay necesidad, el balotaje será el 17 de junio. Están habilitados para votar 36 millones de colombianos, pero si la afluencia es similar a la de los últimos siete años, es previsible que sufraguen en torno de 15 millones de personas.

 

D'Vox le ofrece seis claves para entender la elección legislativa de este domingo en el país andino:

 

1. ¿Qué se juega en esta elección?

 

Evidentemente el control del Congreso, pieza fundamental para la gobernabilidad en el sistema republicano de Colombia, en el que el senado tiene un especial peso político. Cualquiera que gane la presidencia requiere de tener una base aliada con cierta cohesión que sea mayoría o que consiga articular mayorías en el parlamento. Si no, la administración corre riesgo de naufragio.

 

Estos los comicios también son una especie de 'juicio simbólico' al 'legado' del presidente Juan Manuel Santos. En cierto sentido, serán un acto de 'castigo' o de 'aval' a la Colombia que el político deja: un país diferente del que había anunciado en su primera campaña a la presidencia, pues dio un bandazo y abrazó una agenda abiertamente 'progresista' con un estilo que fue ampliamente criticado como autoritario.

 

Además de llevar a niveles altísimos la corrupción dentro del sistema político, y de incentivar y respaldar el activismo judicial ejercido contra la integridad del matrimonio y la familia, se atrevió a dar un tiro de gracia: pactó con las FARC, dándoles amplios beneficios económicos, políticos y judiciales a cambio de una paz que se ha revelado cosmética. Este acuerdo, rechazado democráticamente por millones de ciudadanos, les fue impuesto a 'sangre y hierro'.

 

El resultado final de la votación del domingo será el termómetro de este 'cuasi referendum'. El ojo analítico deberá estar atento a los resultados del Partido Social de la Unidad Nacional (la U), el Partido Liberal Colombiano (PLC), el Partido Cambio Radical (PCR), y el Partido Opción Ciudadana (POC), todos gobiernistas; y, también en los números de la oposición, que formó un sólido bloque por el 'no' a los Acuerdos de La Habana: el Centro Democrático (PCD) y el Partido Conservador (PC).

 

Un dato interesante es que desde 1974, al concluir el gran acuerdo liberal-conservados del Frente Nacional, ha coincidido que el partido más votado en las elecciones legislativas es el mismo que gana la presidencia, con dos excepciones, en 1982 con Belisario Betancur, y en 1998, con Andrés Pastrana. Si esta tendencia continua, no es poco lo que esta en juego.

 

2. ¿Cuál es la 'foto' que muestran las encuestas?

 

De acuerdo con los resultados de todas las más recientes pesquisas de opinión, el PCD, del expresidente Alvaro Uribe, sería la sigla con mayor apoyo en el senado, con 20 por ciento de las intenciones de voto.

 

En seguida, el PLC, de Humberto de La Calle, aliado de Santos, registra 10 por ciento; y PCR, de Germán Vargas Lleras, ex vicepresidente de Santos, obtiene 8 por ciento.

 

La Alianza Verde (AV), aparece con 6 por ciento; el Partido Conservador y la U, esta última sigla, el principal apoyo del presidente Santos, con 5 por ciento cada uno.

 

La lista unitaria para el senado propuesta por los izquierdistas Gustavo Petro y Carlos Caicedo, conocida como 'lista de la decencia' obtiene también 5 por ciento de los votos. Luego, el Polo Democrático Alternativo (PDA) con 4 por ciento; y POC, con 1.5 por ciento.

 

Los partidos evangélicos Movimiento Independiente de Renovación Absoluta (MIRA) con 1.5 por ciento; Colombia Justa (CJL), Libres con 1 por ciento; y Somos con 0.5 por ciento.

 

Las FARC consiguen sólo 0.6 por ciento, como máximo. Otros partidos menores suman juntos 1.5 por ciento. El voto en blanco llega al 16 por ciento y 15 por ciento aún no sabe aún por quien votará o no quiso responder.

 

Este es el panorama en el Senado. No hay encuestas nacionales que ofrezcan la tendencia electoral para la Cámara de Representantes, solo sondeos en algunos de los 32 departamentos del país, lo que genera una gran dificultad para poder estimar la distribución de fuerzas en el Legislativo como un todo.

 

Además, aunque el CD encabeza las preferencias al Senado este dato no permite inferir, de forma automática, que este partido tendrá el control del Parlamento. Las encuestas apuntan más la fragmentación del voto.

 

Sin embargo, si, más allá de los sondeos, los más de 6 millones de personas que votaron en el plebiscito de 2016 sobre los Acuerdos de La Habana salen a sufragar y respaldan a aquellos partidos que encabezaron el 'no', podrían 'hacer' entre 42 y 52 curules, dependiendo el número total de votantes, lo que representa ya una mayoría eficaz en el Senado.

 

3. ¿Es confiable el cuadro que muestran los sondeos?

 

El panorama arriba presentado, y en general los resultados de las encuestas en Colombia, en general, deben ser tomados con cierto cuidado, pues han sido poco precisos, por lo menos, de 2010, cuando en la primera vuelta presidencial se minusvaloró al candidato de izquierda Antanas Mockus por 16% puntos. En la campaña presidencial de 2014 el pronóstico para segundo turno erró, dependiendo de la empresa, por entre 4 y 10 puntos porcentuales.

 

Pero el caso más clamoroso fue el de los sondeos del plebiscito sobre los Acuerdos de Paz firmados entre el gobierno de Santos y las FARC en La Habana en 2016. Prácticamente todos los estudios divulgados predijeron el triunfo del 'si' al tratado, pero, al final, el 'no' obtuvo 15 puntos más de lo indicado.

 

Los sondeos electorales de este año revelan, por ejemplo, que solo a tres o cuatro por ciento de la población esta interesada en que los candidatos aborden el tema de esos acuerdos, a través de los cuales el gobierno consiguió, aparentemente, la entrega de armas y bienes del grupo narcoterrorista y le dio a sus militantes un salvoconducto para tener voz y voto en la escena política, sin pasar antes por la justicia común.

 

Sin embargo, si usted es colombiano o no lo es pero conversa con frecuencia con colombianos, podrá verificar que este porcentaje dista mucho de la realidad.

 

 

4. Las FARC ya están en el Congreso, aunque nadie vote en sus candidatos

 

Estas son las primeras elecciones que incluyen a las FARC como partido político. Conservaron las mismas siglas pero con otro nombre: Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Presentaron 36 candidatos en total, 23 a senadores y 13 a representantes. Su lista es cerrada, es decir, no se puede votar en una persona, se votará en el partido y su lista entera.

 

Entre los primeros lugares de la lista al senado, y que posiblemente serán los cinco senadores que de cualquier forma ya tienen garantizados los cinco escaños concedidos por Santos, los terroristas Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Carlos Antonio Lozada, Victoria Sandino y Sandra Ramírez, esta última viuda del narcoguerrillero Manuel Marulanda.

 

Si las cifras arrojadas por los sondeos se revelan el domingo cercanas a la realidad, esta nueva organización no podría - en condiciones normales - conseguiría elegir ni un solo senador y ni un solo representante. Para alcanzar cinco curules en la Cámara Alta requeriría de aproximadamente 5 por ciento de votos, y para 5 lugares en la Cámara Baja requeriría por lo menos 3 por ciento de los votos.

 

En cierto sentido, el mayor ganador de la elección legislativa, aún antes de que se celebre, son las FARC, que no comprobado que ha dejado de lado el lucrativo negocio del narcotráfico, ni ha entregado todas las armas ni todo el patrimonio que generó a lo largo de décadas.

 

Ellos ya están en el Congreso, sin haber recibido un solo voto, gracias a la 'cortesia' del presidente Juan Manuel Santos. En 2016 más de 6 millones de colombianos le dijeron 'no' al mandatario a través de un plebiscito. Si los colombianos aprueban a las FARC o no como partido se verá con claridad con el número de votos que los guerrilleros travestidos de democratas consigan.

 

5. Petro, el candidato de la izquierda

 

Las FARC retiraron a su candidato a la presidencia, Rodrigo Londoño, también conocido como 'Timochenko', por motivos de salud, y algunos analistas vieron tal declinación como una estrategia para evitar dividir el voto de izquierda y para no exponer al nuevo 'partido', comodamente instalado en el Congreso, a agresiones y ataques durante campaña, dado el intenso y amplo rechazo popular del que es objeto.

 

Además la candidatura de Londoño tenía nulas posibilidades de despegar. Gustavo Petro es el actual nombre de la izquierda. Fue guerrillero del Movimiento 19 de Abril (M19), senador y luego alcalde mayor de Bogotá. Se presenta como un hombre de 'centro izquierda' pero defiende una agenda 'progresista' radical, y es el virtual ganador de la consulta que la izquierda realizará este domingo en los comicios.

 

Contiende con Carlos Caicedo, un inexpresivo político del Movimiento Fuerza Ciudadana (MFC), que se desempeño como alcalde del municipio turístico de Santa Marta. La consulta será una mera formalidad para oficializar la unión de Caicedo a la campaña de Petro.

 

Es importante resaltar que Petro ocupó el escaño en el senado por el Polo Democrático Alternativo (PDA) y luego fue uno de los fundadores del Movimiento Progresistas (MP), conocido ahora como Movimiento Colombia Humana. Tanto el PDA como el MP son afiliadas al Foro de São Paulo, una plataforma continental de organizaciones políticas de izquierda en la cual estuvieron también integradas las FARC a inicios de los años 90.

 

Este Foro, fundado por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y por el Partido de los Trabajadores (PT), del brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, es uno de los factores relevantes que posibilitó el desarrollo de la 'marea roja' que inundó a casi todos los países de Latinoamérica los últimos años de los noventa y toda la primera década del nuevo siglo.

 

6. La derecha en busca de un candidato de unidad

 

También la derecha, o mejor, el antiguo bloque por el 'no' buscará salir fortalecida de la elección de este domingo con un candidato de unidad resultado de la consulta interpartidaria.

 

Tres nombres se medirán en las urnas: Iván Duque, por Centro Democrático, y candidato del expresidente Uribe; Martha Lucía Ramírez, del Partido Conservador y candidata del expresidente Andrés Pastrana; y  Alejandro Ordóñez Maldonado, candidato independiente postulado por un movimiento ciudadano que se denomina La Patria de Pie.

 

Duque, que en las encuestas aparece con un promedio de 24 por ciento, parece ser el favorito. Le sigue, según los sondeos, Ramírez con 7 por ciento y Ordoñes con 3 por ciento.

 

Duque es abogado y senador, fue asesor de asuntos internacionales del presidente Uribe, en muchos aspectos más liberal que conservador. Ramírez es una liberal formada en la Universidad Javeriana que ha hecho carrera dentro del Partido Conservador, fue ministra de Defensa de Uribe y luego senadora. En la pasada elección presidencial contendi quedando en tercer lugar con casi dos millones de votos.

 

Ordoñez es un caso especial, ex militante del partido Conservador, fue Procurador General de la República de 2009 a 2016, donde se caracterizó por una lucha tenaz contra la corrupción. Es abiertamente provida y profamilia, y su programa de gobierno coloca a la familia como centro de las políticas públicas. El registro de su candidatura se consiguió con poco más de dos millones de firmas.

 

¿Quién de los tres va a quedar? Es una incógnita. Si atendemos a los sondeos Duque saldrá al frente, pero estos no llevan en consideración el  voto que Pastrana puede movilizar en favor de Ramírez ni el amplio movimiento social que se encantó con Ordoñez y suscribió su singular candidatura.

 

Sea como sea, parece haber un pacto entre caballeros (y una dama) en el que independientemente del resultado, el segundo posicionado saldará como vicepresidente de la formula y el tercero como jefe de campaña. La idea por tras es la de sumar y enfrentar juntos a los candidatos por los que Santos ha apostado.

 

[ D'Vox ]

 

 

 

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