La lengua es patrimonio del pueblo, no del Estado... ni de los 'lobbies' de género


Hay un 'dicho' muy común en Brasil que dice así: “de boas intenções, o inferno está cheio”. Este refrán, muy acertado, revela la sagacidad y la buena dosis de ironía de la que esta compuesta la sabiduría popular. Recurro, pues, a este 'dicho' para analizar el Proyecto de Ley (PL) 159/2017 que tramita en la Cámara Municipal de Belo Horizonte, la capital del estado de Minas Gerais, en el sudeste de Brasil.

La iniciativa, que ya fue aprobada en primer turno al final de 2017 y que deberá entrar en pauta al inicio de 2018, pretende, de acuerdo con el texto, valorizar la “condición femenina en la sociedad sin herir los principios de la administración pública”. Para alcanzar este objetivo, la iniciativa de ley propone alterar la forma usada para el trato de “cargos, empleos y funciones” que estén relacionados a la Administración Pública Municipal.

El proyecto torna obligatorio el uso de los dos géneros gramaticales, masculino y femenino, aún cuando se use el plural. Además, dispone la creación de neologismos, aun cuando este previsto en la gramática de la norma culta de la lengua portuguesa el uso de substantivo común a los dos géneros.

Sin el debido análisis, propuestas como esa parecen inocentes o hasta pertinentes, pues, aparentemente, favorecen la igualdad y el respeto a la mujer, y así lo dice el texto del proyecto en su introducción explicativa, sin embargo, es necesario estar atento a las rendijas, por no decir boquetes, que tales proyectos abren y sus consecuencias.

En este caso específico, la intención del PL 159/17, de autoría de la vereadora (legisladora municipal) Neli Pereira de Aquino, del Partido de la Movilización Nacional (PMN), puede ser noble, pero abre espacio a la inserción de la agenda ideológica de género, tal como ya esta aconteciendo, aún antes de que sea aprobado, con la enmienda presentada por el vereador Pedro Patrus, del Partido de los Trabajadores (PT). Dice el texto de la enmienda:

"§3º - Será observada la flexión de género para identificar el cargo, puesto o función alcanzados por lo dispuesto en esta Ley, garantizando el derecho de uso del nombre social para servidoras y servidores de los órganos y entidades de la administración pública municipal directa e indirecta".

Como dije al inicio del texto, "de buenas intenciones, el infierno esta lleno", pues entre la intención de una acción y su práctica efectiva puede haber un verdadero abismo. Ese párrafo está infectado de ideología de género. El 'nombre social' es el nombre como una persona que considera ser de un sexo diferente al que nació desea ser llamada. Partiendo de una lectura atenta de todo lo que implica un proyecto de este tipo, cito sólo dos de los diversos problemas que generará su aplicación.

El primeiro es la clara extrapolación de la función del legislativo municipal al prender disciplinar un asunto que esta fuera de su competencia. La lengua es patrimonio común que pertenece al pueblo y no al Estado, aunque en algún momento este pueda intervenir para resolver algún conflicto, lo que no es este caso.

La Gramática de la Lengua Portuguesa, como nos lo indica el eminente lexicógrafo Sérgio Pachá, posee un fenómeno llamado “neutralización del masculino” en que el sustantivo masculino cuando esta en plural pasa a designar la presencia de los dos géneros, masculino y femenino.

La lectura ideológica que se hace de la lengua en el proyecto asevera que ese fenómeno lingüístico promueve la discriminación de la mujer, pero en un escenario hipotético donde lo femenino fuese neutralizado podría haber el cuestionamiento de que lo común, lo 'neutro', cabría a la mujer, en cuanto lo específico, lo sui generis, sería masculino.

Lecturas ideológicas - en las que las ideas anteceden a la realidad - mezcladas con unas gotas de populismo en la mano de legisladores son siempre un problema. ¿Saben los vereadores que en el idioma alemán es el femenino que se neutraliza en plural? La cuestión es que la lengua no es del dominio del 'pacto social' como advierte Pachá. Diríamos que la lengua antecede el trabajo del legislador.

El segundo problema, que esta en la base también del primero e que tal vez no haya sido percibido por los vereadores, es que proyectos de este tipo proponen, aunque no intencionalmente, una técnica de reingeniería social para imponer un nuevo orden de valores y de comportamientos a las personas. Se trata de ideología impuesta de "arriba hacia abajo" ignorando los procesos naturales de la vida social.

La 'reingeniería social' no busca en realidad eliminar la discriminación de la mujer o de cualquier otra persona. Busca, en última instancia, imponer una agenda de transformaciones sociales que comienza con propuestas inocentes que, a fin de cruentas, como en un iceberg, representan solo una parte de una vasto sistema de ideas.

En este caso específico, como ya lo dije, el PL 159/2017 abre las puertas a la ideología de género, para la que no hay nada que no sea construído socialmente, y todos deberán no solo aceptar sino cumplir lo que la nueva ley ordene, si llega a ser aprobada. Lo que propuestas como la de la vereadora Neli Pereira revelan se puede resumir en la siguiente frase en boca de quien las propone: “Podemos alterar el mundo de un plumazo”.

[ D'Vox ]

Cleverson Batista es profesor de filosofía, ética y sociología en bachillerato, miembro de la dirección colegiada de la Red Estatal de Acción por la Familia, en Minas Gerais, Brasil.

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