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Cientos de cristianos exigen el cierre de una exposición blasfema en Belo Horizonte

11.10.2017

 

Medio millar de personas protestaron este martes 10 de octubre contra una exposición de pinturas blasfemas, financiada con recursos públicos, en el Palácio de las Artes de Belo Horizonte, al sudeste de Brasil, y exigieron su cierre inmediato.

 

"Haga usted mismo su Capilla Sixtina", de Pedro Moraleida, cuenta con más de 130 obras que mezcla símbolos e imágenes cristianas con los más diversos hechos de violencia y actos sexuales, incluída la zoofilia.

 

Algunas pinturas presentan al propio Jesucristo en la Cruz, excitado, tocando los genitales de personas y también siendo tocado; o siendo llamado "hijo de puta" por una mujer desnuda que orina en su dirección.

 

Un primer acto de repúdio a la muestra aconteció el pasado jueves 5 de octubre con poco menos e 50 personas que cerraron el transito de la principal arteria del Centro de la Ciudad durante aproximadamente una hora. En la concentración del martes 10 participaron, según diversas fuentes, entre 350 y 500 personas.


La manifestación fue convocada, inicialmente, por un grupo de pastores evangélicos pero rápidamente fue apoyada y promovida por cristianos de las más diversas denominaciones.

 

Desde las 18 horas los manifestantes fueron congregándose a las puertas del Palacio de las Artes y, de forma completamente pacífica, pidieron respeto a su fe y exigieron a las autoridades la clausura de la muestra. Había personas de todas las clases sociales y edades, un amplio número de jóvenes y mujeres, así como algunas familias.

 

Con un altavoz en mano, los líderes de la movilización, realizaron brevísimos discursos, intercalados con amplios momentos de oración, de canto religioso y proclama puntual de eslóganes.

 

 

Desde el principio, los manifestantes fueron hostilizados por algunas personas que se encontraban dentro del centro cultural, especialmente por un grupo de veinte militantes LGBT que decían haber ido a defender la exposición del "fascismo y la intolerancia fundamentalista" de los cristianos.

 

Algunos de ellos habían hostilizado una semana antes a otro grupo de católicos y evangélicos que durante cuatro días protestaron en silencio contra el montaje, en la misma ciudad, de una pieza teatral que presenta a Jesucristo como un 'transexual'.

 

En la manifestación masiva de este martes, burlas, palabras malsonantes, ofensas y gestos obscenos fueron sistemáticamente lanzados sobre los presentes.

 

 

Una madre de familia, que llevaba su hija - de unos seis años - en brazos, fue agredida verbalmente y llamada de 'vagabunda'.

 

 

Por increíble que parezca, los momentos de mayor agresividad fueron aquellos en los que los manifestantes oraron de rodillas y en silencio. En uno de esos momentos, al rededor de las 18:40 horas, fueron abucheados y llamados de "intolerantes".

 

 

Luego, en torno de las 20:00 horas, un pequeño grupo de 25 jóvenes entró al Palacio de las Artes y frente a la galería donde está instalada la muestra, se arrodillaron par hacer un acto de desagravio en silencio. Las burlas e improperios no faltaron.

 

 

En general, a lo largo de todo el evento, los participantes no respondieron a las provocaciones. Hacia el final de la concentración, ante los gritos de "fascistas no pasarán" se escuchó al unísono la voz de medio millar de personas diciendo: "la familia unida jamás será vencida", "crimen no es arte" y "libertad, no es libertinaje".

 

Uno de los participantes, el pastor bautista Tcharley Amaral señala que la manifestación no es contraria a las expresiones artísticas o a la libertad de expresión, sino en repudio al ataque que ha sufrido la fe cristiana, sin la cual nuestra civilización occidental simplemente no existiría".

 

"Los cristianos de diversas denominaciones nos hemos unido en éste acto para exigir respeto, cuando nuestra fe es ridicularizada y atacada no nos podemos omitir, nos gritan que el Estado es laico, y sí, lo es, pero no es ateo, y estamos ejerciendo nuestro derecho legítimo como ciudadanos a manifestarnos de forma pacífica, nadie nos puede callar", subraya.

 

La presbiteriana Shirley Vaz, explica a D'Vox que compareció a la protesta porque al visitar la exposición, la semana pasada, se sintió gravemente ofendida. "Un local que para mi siempre fue admirable, con sus exposiciones maravillosas, espetáculos, corales y orquestas me decepcionó profundamente al ofrecer algo tan agresivo e intolerante".

 

"Cada una de las innumerables pinturas y dibujos que vi, están llenos de odio, escarnio a la fe cristiana y pornografía pesada", dice.

 

 

Wellington Ramos, otro participantes, católico miembro de la Renovación Carismática, concuerda con Vaz. Asegura que "la exposición hiere frontalmente los valores más sagrados de nuestro pueblo, que es mayoritariamente cristiano, por más que se quiera colocar bajo la bandera de lo artístico, esta muestra vilipendia y agrede violentamente nuestra fe, y eso, de acuerdo con el orden jurídico brasileño, es crimen". 

 

Efectivamente, los dos puntos subrayados por Ramos son correctos: de acuerdo con el último censo nacional, en el país hay 116 millones de cristianos, que representan 87% del total de la población, y, el artículo 208 del Código Penal considera crimen contra el sentimiento religioso "vilipendiar publicamente acto u objeto de culto religioso".

 

En algunas mantas usadas durante el acto, la frase "dejen en paz a los niños" estaba presente, haciendo referencia al hecho de que, a pesar de que la muestra es "sugerida para mayores de 18 años", los responsables por organizar el ingreso de los visitantes reconocen que es posible que menores de edad entren si están acompañados de un responsable, pues la clasificación es "sólo una sugerencia".

 

 

Además, algunos vereadores (legisladores municipales) de la ciudad aseguran que han recibido denuncias de que algunos menores de edad han tenido acceso a exposición.

 

"Lo mínimo que las autoridades deberían hacer es prohibir que menores de edad entren, no basta colocar afuera una placa desaconsejando la muestra para niños y adolescentes, debe garantizarse que la infancia sea protegida", indica Amaral.

 

El hecho de que la muestra haya sido montada por la Fundación Clovis Salgado, que opera con recursos públicos, ha generado gran indignación.

 

"No es correcto utilizar dinero público para agredir la fe del pueblo; colocar una pintura donde un hombre eyacula al pie de la cruz, por ejemplo, y pagar esto con dinero de quienes consideran la cruz algo sagrado es definitivamente absurdo, esperamos de las autoridades un mínimo de sentido común", puntúa el pastor.

 

La señora Vaz considera que la única salida digna para las autoridades es cancelar la exposición: "no pagamos impuestos para ser ofendidos. Esta muestra es financiada con dinero público, que viene del gobierno del estado de Minas Gerais y de la Secretaria de Cultura, lo que es inadmisible".

 

"Haga usted mismo su Capilla Sixtina" fue inaugurada el 1 de septiembre y está programada hasta el 19 de noviembre. Las protestas contra ella están lejos de terminar. Otro acto de repúdio, organizado por católicos que rezarán el rosario en desagravio, está convocado para el viernes 13 de octubre.

 

Usted puede leer una descripción de las piezas más agresivas de la muestra aquí.

 

[ D'Vox ]

 

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