El nuevo gabinete de Kuczynski comienza con el pie izquierdo. Un análisis.

19.09.2017

 

El nuevo gabinete de presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski comenzó con el pie izquierdo. En su primer día como premier, Mercedes Aráoz,  lazó fuego sobre uno de los temas que está en el centro de la severa crisis política que vive el país: la polémica inserción de la ideología de género en el currículo educativo.

 

Afirmó sin empacho que la "perspectiva de género" continuará como política pública del Ministerio de Educación. No habrá cambios. Todo seguirá igual que con la depuesta Marilú Martens, solo cambiará el "estilo" con el que se administrará ese sector.

 

Y no sólo eso. También lanzó un torpedo directo al nuevo titular de Educación, Idel Vexler, comprometiendo su papel clave como negociador ante padres de familia y profesores. La fama con la que llegó al cargo, y que le ganó una incipiente confianza entre parlamentares de oposición, se tornó irrelevante con las palabras de la funcionaria, víctima del "fuego amigo".

 

La nueva presidente del Consejo de Ministros del Perú aseguró en su primera entrevista, este lunes 18 de septiembre, que la perspectiva de género continuará como política pública de este gobierno en materia educativa.

 

En una conversación exclusiva con RPP Noticias, una periodista le preguntó si el gobierno realizará algún cambio en Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB), toda vez que el nuevo responsable por la pasta, tiene en ese tema "una posición más conservadora que su antecesora", pues había solicitado hace algunos meses que se retirara la palabra "género" del documento.

 

Aráoz respondió: "lo que él (Vexler) considera es que el tema de la igualdad de género no se va a sacar. Eso se empezó a hablar también en la época de su gestión con Toledo. Eso no será un cambio. Son sutilezas de cómo utilizar los verbos para no generar conflictividad con las familias. La política pública la dicta el presidente y no cambia".

 

La declaración fue leída en algunos sectores como una descalificación de la posición de Vexler que, sin ser favorable al multitudinario movimiento de familias que lleva por lema "Con Mis Hijos No Te Metas", reconoció, en una entrevista en marzo de éste año, que el uso del concepto 'género' es realmente problemático y fuente un conflicto real con los padres de familia.

 

"Yo he sugerido, se lo he dicho a la ministra (Marilú Martens), lo he escrito y lo vuelvo a reiterar. La palabra identidad de género puede generar, en algunos colectivos y en los padres de familia, una confusión, por lo que debería ser descartado", dijo en aquella ocasión.

 

"Decir que el varón y la mujer nacen biológicamente, tienen diferencia de sexo, pero que social y culturalmente se construye la identidad de género, podría entenderse como una posibilidad de orientación (a los niños y adolescentes) a una postura homosexual", detalló. Martens ignoró la propuesta.

 

Las declaraciones de la nueva premier, lejos de ayudar a apaciguar los ánimos y serenar el conflicto que deflagró la caída del gabinete, contribuyeron a avivarlo. ¿Por qué o hizo?

 

- O Aráoz carece de oficio político al cometer un error primario que comprometió a Vexler, una pieza clave elegida por el presidente para desactivar el conflicto con los padres de familia y la huelga de docentes,

 

- O esta administración gobierna como desde un "palacio de cristal", sin contacto con el pueblo, y, en su soberbia, no reconoce que existe un problema real con un vasto movimiento popular de repudio a la ideología de género, que debería ser escuchado y atendido para resolver un factor de la crisis;

 

- O Kuczynski está realmente obsesionado en imponer una ideología, que tiene un altísimo grado de rechazo popular, como fuente de políticas públicas y mecanismo de ingeniería social para influir en la mentalidad y costumbres de millones de peruanos, especialmente niños y adolescentes.

 

En cualquiera de los casos, tres hechos saltan  la vista:

 

1. El repudio masivo a la ideología de género es un factor relevante en la crisis política.

 

 

En los últimos minutos del jueves 14 de septiembre cayó la ministra de Educación del Perú, Marilú Martens, y junto a ella, todo el gabinete del presidente Kuczynski. En el centro de tan clamorosa derrota, que revela una grave crisis política, está el masivo rechazo del pueblo peruano, y de buena parte de sus legisladores, a la tentativa gubernamental de insertar la ideología de género en el sistema educativo nacional.

 

No es el único factor, pero si seguimos con atención la crónica parlamentaria y registramos las diversas manifestaciones multitudinarias que se han convocado en todo el país, no puede colocarse en duda que es un elemento capital que agrava el descredito del mandatario y su desgaste con la actual legislatura, dominada por la oposición.

 

En uno de los últimos estudios de opinión, el presidente cuenta con 64 por ciento de reprobación. Sólo dos  de cada diez peruanos lo apoyan abiertamente. La pérdida de respaldo es todavía más notoria en el interior peruano. En agosto de este año el jefe de Gabinete, Fernando Zavala, y su ministras de Salud, Patricia García Funegra, y de Educación tenían una aprobación aún menor: 24 por ciento.

 

Desde su inicio, en julio de 2016, el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski estableció una batalla frontal contra un amplio frente de padres de familia del país que son contrarios a la reforma educativa que esta implementando. ¿El motivo? En el Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB) el gobierno ha impuesto, de forma autocrática y sin ningún tipo de consulta, la perspectiva ideológica de género.

 

Un multitudinario movimiento popular, bajo el lema "Con Mis Hijos No Te Metas", reprueba que se adopte la "igualdad de género" como una directriz transversal del CNEB. El documento afirma que "si bien que aquello que consideramos femenino o masculino se basa en una diferencia biológica sexual, estas son nociones que vamos construyendo día a día, en nuestras interacciones”.

 

Este párrafo fue recientemente anulado por una resolución emitida por la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, pues consideraron que "proyecta objetivamente una visión y concepto de la sexualidad que va mas allá de la concepción natural que lo “femenino” o “masculino”.

 

Para los jueces, un abordaje que pretenda la inserción de contenidos polémicos, como éste, deberían ser determinados sólo después de una amplia consulta con profusa participación de las familias y las instituciones de educación, especialmente porque los afectados son niños y adolescentes.

 

A pesar del fallo, Martens aseguró que la pasta a su cargo no mudaría el enfoque y un amplio grupo de congresistas amenazó con abrir un proceso de 'censura'. Ya el primer ministro de Educación de Kuczynski, Jaime Saavedra Chanduví, dejó el cargo después de recibir, en diciembre del año pasado, una moción de censura.

 

A pesar de que el motivo formal del proceso era una serie de acusaciones de corrupción, el excongresista Daniel Mora, uno de los colaboradores más cercanos de Saavedra, aseguró que la polémica generada por la reforma educativa y la cuestión de género fueron el verdadero motivo de la salida.

 

En esta ocasión, el cuadro se repitió. El viernes 8 de septiembre, Martes fue convocada al Legislativo a responder 40 interpelaciones hechas por los diputados a raíz de una huelga de profesores que lleva más de 50 días. Al responder, además de evidenciar falta de oficio político para lidiar con el conflicto, en un determinado momento, la funcionaria volvió a defender la inserción de la "perspectiva de género" como directriz del proyecto educativo del gobierno.

 

La reacción de los congresistas fue inmediata.  Se reforzó la convicción de que Martens tenía que dejar el cargo. Practicamente todas las bancadas, a excepción de la gobernista, que esta en minoria, se manifestaron a favor de solicitar la censura. Para evitarlo, Fernando Zavala realizó una maniobra muy arriesgada. Respaldó a Martens y activó un dispositivo constitucional que obliga al Congreso a aceptar o rechazar en bloque a todo el gabinete: la llamada "cuestión de confianza".

 

Si los parlamentarios se negaban a "dar el voto de confianza", el gabinete entero tenía que renunciar. Es una acción extrema, pues al usarla dos veces de forma consecutiva en una legislatura, el titular del Ejecutivo puede disolver el Congreso. Zavala pensaba que así quebraría la unanimidad que se había establecido en la Casa. Calculó mal. Fueron 77 votos contra ofrecer el "voto de confianza" al gabinete, 22 a favor y 16 abstenciones. Un revés contundente.

 

El debate se desarrolló durante siete horas y fue avasallador. La parlamentaria Tammy Arimborgo sintetizó los argumentos de la mayoría de los que intervinieron: todo el gabinete fue colocado en riesgo por una ministra incapaz que ignoró y maltrató al magisterio y a las familias durante toda su gestión y que se obsesionó en imponer un currículo que ha sido contestado de forma masiva por los padres y madres del país.

 

Zavala, quien era considerado el brazo derecho de Kuczynski, consiguió, al intentar salvar la cabeza de una ministra, perder todo el gabinete.

 

2. El nuevo gabinete de Kuczynski: aparentemente de conciliación.

 

 

El domingo 17 de septiembre el mandatario anunció los nombres que compondrían su nuevo gabinete y les tomó juramento. Ratificó a 13 ministros y nombró a seis nuevos.

 

Fernando D’Alessio, director de una prestigiosa escuela de negocios católica y doctor en administración de negocios por la Universidad de Phoenix, fue nombrado ministro de Salud, en reemplazo de la abortista Patricia García; el condecorado magistrado Enrique Mendoza, cercano al fujimorismo, es el nuevo ministro de Justicia y Derechos Humanos, en reemplazo de Marisol Pérez Tello, defensora de la agenda LGBT y del aborto a niños con malformaciones.

 

El congresista Carlos Bruce asumió el ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento, en reemplazo de Edmer Trujillo. Este cargo no es nuevo para Bruce, ya que entre los años 2002 y 2005 estuvo como su titular en el gobierno de Alejandro Toledo. Un hecho notable: se trata de el más importante activista LGBT del país.

 

Como parlamentario intentó impulsar diversas iniciativas de ley, entre las que destaca la que legaliza la unión civil entre personas del mismo sexo, apoyada por el actual gobierno. Aunque esto parecería un desafío a la mayoría del Congreso, que es contraria a la agenda del lobby gay, también puede leerse este hecho como una muestra más de buena voluntad: el hombre que era la punta de lanza de la agenda "progresista" en esta legislatura, ha sido removido y  promovido a un ministerio técnico y "no ideológico".

 

Claudia Cooper, de marcado perfil técnico, asumió el Ministerio de Economía y Finanzas, del cual ya era viceministra, lo que implica continuidad.

 

Finalmente, como ya se ha dicho, completan los cambios Vexler en Educación y Aráoz como presidenta del consejo de ministros. Esta última, parecía también un ofrecimiento de buena fe: en marzo de 2016, como candidata a ocupar un escaño en el Congreso, firmó un compromiso público en favor de la vida y la familia, promovido por diversas organizaciones ciudadanas.

 

Parecia, hasta la víspera de su ascensión como premier y su primera entrevista en el cargo. El día que fue anunciado su nuevo puesto, el diario El Comercio publicó una entrevista en la que se dice católica, pero con una mirada liberal; centro derechista pero con enfoque social; tiene sus "bemoles en el tema del aborto" y es favorable a la unión civil homosexual.

 

En la entrevista como jefa del gabinete, el lunes 18, colocó una cerca al ministro de Educación. Surge la pregunta ¿el gabinete es realmente un acto de buena fe del mandatario para con la oposición o es una regalo de griego?

 

3. Una sombra de duda se cierne sobre Vexler

 

 

Las declaraciones de Aráoz han lanzado la sombra de la duda sobre el nuevo ministro de Educación. ¿Es un negociador real o simulado, con las manos libres o atadas? ¿Es realmente el hombre elegido por Kuczynski para desactivar, a través de una negociación real, dos conflictos que le han desgastado intensamente: con el magisterio y con los padres de familia? ¿O es la estrategia de cambiar de "forma" para en el "fondo" seguir igual?

 

Vexler tiene una amplia experiencia como viceministro en esa pasta, en tres gobiernos diferentes: los de Paniagua, Toledo y García. Es considerado un hombre con "olfato y tacto político" y buen negociador. Además de ser reconocido entre los docentes como un profesional especializado y capaz. Es educador por la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, especialista en pedagogía y tiene una maestría en calidad educativa.

 

Su opinión respecto a la cuestión de "género" ha mudado progresivamente, por lo menos en sus declaraciones públicas. En enero den este año defendía el "enfoque de género" en un debate del periódico La República, en febrero mitigaba su posición con algunas criticas al gobierno, y em marzo pedia definitivamente la exclusión del término "género" del currículo.

 

El mismo día de la primera entrevista de la premier, Vexler profirió un discurso en la sede del ministerio para despedir a Martens. Con palabras bien calibradas, aseguró que la reforma educativa sería impulsada con gran enpeño y que todo lo que había sido exitoso en la gestión anterior sería continuado. En una clara alusión al fallo del poder judicial dijo que insistirán en que los contenidos del currículo sean determinados por la pasto, "pero eso no quiere decir, que no los podamos modificar para mejorarlos".

 

Anunció que dialogará y trabajará en conjunto con la comisión de educación del Congreso, com los maestros y con los padres de familia con el propósito de que las políticas publicas cuenten con un amplio consenso y sean más "familiares".

 

¿Estas son las sutilezas en el uso de las palabras para no generar conflictos con las familias, de las que hablaba la jefe del consejo de ministros? El tiempo lo dirá.

 

Lo que es un hecho es que Aráoz dejó a Vexler en una situación extraordinariamente compleja y comprometida. Se cierne sobre él la sombra de la duda. O desmiente con hechos las palabras de la premier o será el tercer ministro de la pasta a enfrentar el repúdio de un movimiento masivo y popular que, en menos de 10 meses y por el respaldo que tiene en el Congreso, derrumbó a dos ministros y a todo el gabinete de un gobierno que, parece, no esta dispuesto a escuchar.

 

[ D'Vox ]

 

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