El rechazo a la ideología de género aceleró la caída de la ministra de Educación y de todo el gabine


Cayó la ministra de Educación del Perú, Marilú Martens, y junto a ella, todo el gabinete del presidente Pedro Pablo Kuczynski. En el centro de tan clamorosa derrota está el masivo rechazo del pueblo peruano, y de buena parte de sus legisladores, a la tentativa gubernamental de imponer la ideología de género en el sistema educativo nacional.

Este jueves 14 de setiembre, el Congreso de la Republica del Perú se negó a otorgar un voto de confianza al Consejo de Ministros de Kuczynski. Todos son obligados por ley a renunciar al cargo y el presidente deberá componer un nuevo gabinete en un plazo no mayor a 72 horas.

Fueron 77 votos contra ofrecer el "voto de confianza" al gabinete, 22 a favor y 16 abstenciones. Un revés contundente.

El gobierno de Pedro Pablo Kuczynski ha sostenido una batalla frontal contra un amplio frente de padres de familia del país que son contrarios a la reforma educativa que esta implementando.

¿El motivo? En el Currículo Nacional de Educación Básica (CNEB) el gobierno ha impuesto, de forma autocrática y sin ningún tipo de consulta, la perspectiva ideológica de género.

Un multitudinario movimiento popular, bajo el lema "Con Mis Hijos No Te Metas", reprueba que se adopte la "igualdad de género" como una directriz transversal del CNEB porque el término no se refiriere sólo a la equidad entre hombres y mujeres, sino que considera el "género" de forma mucho más abierta, como una "construcción social".

El texto del CNEB afirma que "si bien que aquello que consideramos femenino o masculino se basa en una diferencia biológica sexual, estas son nociones que vamos construyendo día a día, en nuestras interacciones”.

Este párrafo fue recientemente anulado por una resolución emitida por la Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lima, pues consideraron que "proyecta objetivamente una visión y concepto de la sexualidad que va mas allá de la concepción natural que lo “femenino” o “masculino”.

Para los jueces, un abordaje que pretenda la inserción de contenidos polémicos, como éste, deberían ser determinados sólo después de una amplia consulta con profusa participación de las familias y las instituciones de educación, especialmente porque los afectados son niños y adolescentes.

A pesar del fallo, Martens aseguró que la pasta a su cargo no mudaría el enfoque, pues lo considera esencial para la reforma, y anunció que el gobierno recorrería a la determinación judicial.

Un amplio grupo de congresistas consideró inadecuada la actitud de la ministra, que se ha negado sistemáticamente a dialogar con el vasto movimiento de padres de familia, y amenazaron con abrir un proceso de 'censura', que, de ser aprobado por la mayoría del Legislativo, llevaría a la funcionaria a perder el cargo.

Ya el primer ministro de Educación de Pedro Pablo Kaczynski, Jaime Saavedra Chanduví, había dejado el cargo después de recibir, en diciembre del año pasado, una moción de censura del Congreso.

A pesar de que el motivo formal de la censura era una serie de acusaciones de corrupción, el excongresista Daniel Mora, uno de los colaboradores más cercanos de Saavedra, asegura que la polémica generada por la reforma educativa y la cuestión de género fueron el verdadero motivo que aceleró la salida de Saavedra.

En esta ocasión, el cuadro se repitió.

El viernes 8 de septiembre, Martes fue convocada al Legislativo a responder 40 interpelaciones hechas por los diputados a raíz de una huelga de profesores que lleva más de 50 días.

La ministra ha cerrado al diálogo con los docentes que protestan por la forma como el gobierno pretende evaluarlos con la reforma.

En la sesión de respuestas, además de evidenciar la falta de oficio político para lidiar con la huelga, en un determinado momento, la funcionaria volvió a defender la inserción de la "perspectiva de género" como directriz del proyecto educativo del gobierno.

La reacción de los congresistas fue inmediata. Se reforzó la convicción de que Martens tenía que dejar el cargo. Practicamente todas las bancadas, a excepción de la gobernista, que esta en minoria, se manifestaron a favor de solicitar la moción de censura.

Para evitarlo, el presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala realizó una maniobra muy arriesgada. Respaldó a Martens y activó un dispositivo constitucional que obliga al Congreso a aceptar o rechazar en bloque a todo el gabinete. Es denominado "la cuestión de confianza".

Si los parlamentarios se niegan a "dar el voto de confianza" el gabinete entero tiene que renunciar. Es una acción extrema, pues al usarla dos veces de forma consecutiva opor una legislatura, el titular del Ejecutivo puede disolver el Congreso.

Zavala pensaba que así quebraría la unanimidad que se había establecido en la Casa, pues - según el calculo realizado - algunas bancadas se negarían a forzar la renuncia de ministros con los que tienen lazos buenas relaciones o estrechos lazos de colaboración.

Calculó mal. En el pedido enviado al Legislativo para sustentar la "cuestión de confianza" acusaba a los diputados de "socavar las políticas de Estado en materia educacional" y respaldaba plenamente a Martens ante la amenaza de ser censurada. El presidente del Congreso, Luis Galarreta, declaró que la actitud de Zavala era irresponsable.

La sustentación de la "cuestión de confianza" se realizó el jueves 14 por la tarde. Zavala llegó escoltado con todos los ministros del gobierno. El debate se desarrolló durante siete horas y fue avasallador.

"Yo no entiendo, hasta ahora, como una persona como Fernando Zavala, una persona con experiencia política y empresarial, puede pensar que somos ingenuos [...] la gestión de Martens fue desastrosa y dividió al Perú con el tema de la ideología de género en el currículo escolar", dijo el congresista Juan Carlos González.

La diputada Nelly Cuadros Candia acusó al gabinete de "estar divorciado de la realidad, por no tener contacto con la población, pues impulsa sólo políticas contrarias al pensamiento de todos los peruanos, como la ideología de género, [...], la confianza no se arrebata con afrentas y chantajes, la confianza se gana, y no es la de éste parlamento, lo que el premier necesita, sino la confianza de todo el pueblo al que este gobierno ha defraudado".

La parlamentaria Tammy Arimborgo subrayó que todo el gabinete fue colocado en riesgo por una "ministra incapaz" que ignoró y maltrató al magisterio y a las familias durante toda su gestión y que se obsesionó en imponer un currículo que ha sido contestado de forma masiva por los padres de familia.

"¿Hasta dónde llegará la soberbia de este gobierno?", indagó.

Zavala, quien era considerado el brazo derecho de Kuczynski, consiguió, al accionar el dispositivo constitucional para salvar la cabeza de una ministra, perder todo el gabinete. Consolidó la impresión de que la actual administración no reconoce sus errores y no dialoga, y catalizó el creciente repudio del Legislativo dominado por una mayoría opositora.

[ D'Vox ]

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