El 'abrazo del oso' con el que Santos pretende recibir a Francisco en Colombia


El Papa Francisco llega este 6 de septiembre a Colombia y encontrará un país dividido debido a los términos en los que el presidente Juan Manuel Santos firmó un "acuerdo de paz" con Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc).

Gracias a ese tratado, la organización narco-terrorista ahora tiene una "carta blanca", otorgada por el gobierno, para operar como fuerza política nacional, financiada con recursos públicos; y, a nueve meses de las elecciones generales, cuentan ya con diez escaños garantizados en la próxima legislatura, aunque no ganen un sólo voto: cinco en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes.

Además, los líderes del nuevo partido, que conservó las siglas con el nombre Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, no serán juzgados por sus crímenes, no rendirán cuentas de los asesinatos, secuestros, actos terroristas o prácticas de narcotráfico perpetrados durante cinco décadas.

Tampoco se les podrá imputar públicamente su pasado criminal, una mordaza legal se ha impuesto a sus detractores. Las víctimas de la violencia han sido relegadas a segundo plano. El acuerdo fue rechazado en un referéndum en octubre del año pasado, y Santos, a pesar de todo, lo impuso de forma autoritaria. Esto partió en dos al país.

Esta implantando el acuerdo de "paz", costurado en Cuba bajo los cuidados de Raúl Castro y que le obtuvo el premio Nobel, pero no ha conseguido la adhesión real de su pueblo. Hay una intensa polarización intensificada por la coyuntura electoral. Muchos saben que en las próximas elecciones, de mayo de 2018, quizá se jueguen el futuro democrático del país.

Lo ha dicho la senadora Paola Holguín: "un flaco favor se le hace a la democracia permitiendo que narcotraficantes y terroristas, que no han pagado por sus crímenes, que no entregaron todas las armas ni todo el dinero, ahora lleguen con facilidad al Congreso de la República y puedan contender por la Presidencia".

Para su viaje apostólico de cinco días, el Papa Francisco tiene una agenda pastoral precisa, que fue construida a varias manos con la participación del episcopado local. Identificaron necesidades y jerarquizaron prioridades. La primera de ellas: la reconciliación nacional. Los prelados están preocupados con el clima de crispación, desean unánimes la reconciliación, pero tienen divergencias sobre como proceder.

"Es un secreto a voces que la Iglesia Católica en Colombia tiene diferencias notorias en su interior respecto al proceso de paz con las Farc, hay aquellos que apoyan los acuerdos en los términos en los que han sido firmados, y hay quienes los que los cuestionan porque consideran que perpetua injusticias y deja impunes a quienes han hecho daño a muchos", dice Jorge Restrepo, director del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos.

"El Papa encontrará una Iglesia que no tiene una posición homogénea en un tema que esta en el centro de la agenda nacional", explica el economista. Algunos obispos perciben fallas graves en los 'Acuerdos de La Habana' y consideran que no deben ser ratificados a "cualquier costo". Otros, han dado un voto de confianza al presidente, pues valora que es la única opción disponible para acabar con un conflicto que se arrastra desde hace 52 años.

Santos, por su parte, tiene otra agenda. Es evidente el empeño que ha puesto en forjarse la imagen de "artífice" de la paz, y que puede llevarle a aspirar a cargos en organismos internacionales o a una eventual incorporación a un selecto club de iluminados fundado por Nelson Mandela en 2007 con el apoyo del músico Peter Gabriel: The Elders.

Esta 'logia' de"ancianos" o "sábios" realiza intervenciones en procesos globales para impulsar una agenda "progresista" bajo la bandera de la paz. Sería el cuarto latinoamericano a ser integrado, después del brasileño Fernando Henrique Cardoso; del chileno Ricardo Lagos y del mexicano Ernesto Zedillo Ponce de León; todos ex presidentes.

Pero ante la visita Pontifícia, el mandatario parece estar operando una doble pauta: quiere que su "acuerdo de paz" obtenga la "bendición" de Francisco, lo que implica un aval simbólico al "blanqueamiento" de las Farc, y procura que su candidato para la elección presidencial pueda aprovecharse de ello.

La tentativa de aprovecharse de la visita

Diez dias después de que las Farc iniciaran su proceso de desarme, el 10 de marzo de éste año, monseñor Ettore Balestrero, nuncio en Colombia, informaba en una rueda la decisión del Papa Francisco de realizar una visita apostólica a éste país.

El diplomático tuvo el cuidado de calificar al Papa como Peregrino de la Reconciliación, evitando cualquier interpretación que vinculara la visita a tan polémicos "Acuerdos de la Habana" y aclaró que el el lema de la visita pastoral, "Demos el Primer Paso", estaba dirigido a la conversión y la reconciliación entre hermanos.

Apenas habían pasado algunos minutos de las declaraciones del representante oficial del Pontífice en el país cuando el oficialismo se volcó a las redes sociales para vincular la visita pastoral a la firma del acuerdo de paz: "el anuncio de la visita de su Santidad es un respaldo a la firma de la Paz", publicó en su cuenta de twitter el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, aliado de Santos.

En términos similares se manifestaron congresistas de la base aliada al gobierno y casi la mitad de sus ministros. El propio Santos le nombró "Peregrino de la Paz". La mayor parte de la prensa nacional se encargó de presentar el viaje de Francisco como logro del mandatario.

Es sabido que el Santo Padre había declarado su apoyo al proceso de paz impulsado por el gobierno varias veces, sin pronunciarse sobre los aspectos específicos negociados. Santos le visitó en Roma en tres ocasiones. La primera, el 12 de mayo de 2013 para la canonización de la religiosa Laura Montoya, las conversaciones con la narco guerrilla tenían poco de haber comenzado.

Entre mayo y agosto de 2015 la comunidad católica de San Egidio, que tenía 20 años manteniendo contactos con las Farc, entregó dos cartas a Francisco, por medio del historiador italiano Gianni La Bella, miembro del grupo religioso. En las misivas la organización terrorista manifestaba su deseo de deponer las armas y pedía la intervención del jerarca para obtener un acuerdo.

En el ínterin, el 15 de junio de 2015, Santos se encontró con el Santo Padre para tratar sobre el diálogo con la guerrilla en Cuba. Cuando el Papa se trasladaba a Cuba y México, el 12 de febrero de 2016, el periodista colombiano Néstor Pongutá le preguntó por su posible visita al país, y le contestó que si el proceso de paz se firmaba y avanzaba, seguro iría en 2017.

Otra intervención aconteció en la víspera de referéndum del 2 de octubre del año pasado, cuyo resultado rechazó los términos del acuerdo con la guerrilla. En un encuentro con una delegación del Congreso Judío Mundial, el 26 de septiembre en su residencia en el Vaticano, el Papa dijo: "Tengo que decir que el presidente Santos está arriesgando todo por la paz, pero veo también otra parte que está arriesgando todo para continuar la guerra. Esto hiere el alma. Yo prometo que cuando este acuerdo sea blindado por el plebiscito, el reconocimiento internacional, yo iré a Colombia para enseñar la paz”.

¿Hasta dónde Francisco conocía realmente lo pactado en los acuerdos? Es una incógnita. Pero, al parecer, para esas fechas, estaba ya convencido de que los tratados de La Habana eran, bien o mal, la única alternativa para que las Farc depusieran las armas.

Y el 16 de diciembre de 2016, Santos visitó al Papa ya como Nobel, en un encuentro en el que también participó el expresidente Álvaro Uribe, que había articulado, junto con otros, una tenaz oposición política al acuerdo con las Farc.

Pues bien, cuatro meses después la visita del Papa se dio a conocer, a través del nuncio, y el gobierno se volcó de forma intensa en la organización junto con la conferencia episcopal.

En éste el último mes la narrativa oficial respecto al viaje pastoral como aval a los "acuerdos de paz" se han intensificado. La página web de la presidencia, esta repleta de informaciones del viaje papal y de frases de impacto que presentan a Santos como "amigo" del Papa e induce a pensar que el gobierno está al frente de la organización.

En él se puede leer: "No es coincidencia que el Papa llegue a Colombia en éste momento [...] su mensaje será de paz, unión y reconciliación, precisamente lo que difundimos en cada una de las labores del Gobierno". La TV estatal también se ha volcado a presentar sistemáticamente la narrativa oficial y la prensa ha comprado el mensaje: "Francisco viene a consolidar el proceso de paz".

Para asegurar una adecuada articulación del mensaje, Marilyn López Forero, directora de prensa de la Presidencia, se ha invertido de lleno, desde la estructura de gobierno, en la visita del Santo Padre. Una apuesta inteligente, pues la profesional es especialista en opinión pública y marketing político, habituada a realizar abordajes productivas en situaciones de crisis.

Y más: junto con ella, Angela Maria Calderón, periodista que se presenta en su página de facebook como funcionaria de la Presidencia en el área de "comunicaciones regionales" es nada más, ni nada menos, la directora de comunicación de la visita papal. Una funcionaria de Santos y no un profesional subordinado a al Conferencia Episcopal.

Santos espera con ansia que entre las las palabras de Francisco haya algunas que puedan interpretarse como un aval al espinoso proceso de paz. Él, con certeza abordará los "Acuerdos de La Habana" durante el acto oficial que tendrá lugar el jueves 7 de septiembre, en el que están convidados todos los congresistas del país, todos los ex presidentes vivos, los representantes del poder judicial y diversas personalidades públicas, como empresarios e representantes del mundo de la cultura.

Es probable que allí esté presente Rodrigo Londoño Echeverri, mejor conocido como 'Timoleón Jiménez' ou 'Timochenko', el lider máximo de las Farc y ahora presidente del nuevo partido con la misma sigla.

El 'blanqueamiento' de las Farc

De acuerdo con testimonios de un sacerdote que participa muy de cerca en la organización de la visita pastoral, el gobierno intentó de diversas formas integrar en la agenda del Pontífice un encuentro para celebrar específicamente el "proceso de paz". En éste acto deberían estar presentes Humberto de la Calle, su jefe negociador en los diálogos en la Habana y los líderes de las FARC, ya configurada como organización política, con 'Timochenko' a la cabeza.

La intervención oportuna de algunos obispos neutralizó la tentativa siempre que fue esgrimida. Con todo, es previsible que en algún momento, Santos colocará frente a frente a 'Timochenko' y al Papa, posiblemente, como ya fue mencionado, el 7 de septiembre.

Para el presidente es fundamentar que las FARC dejen de ser vinculadas al narcotráfico y al terrorismo. Una tarea nada fácil, pues hay un consistente histórico de crímenes a lo largo de cinco décadas. El saldo: un millón de personas asesinadas, de acuerdo con el Registro Único de Víctimas.

Si se consideran además desapariciones, secuestros, violaciones, torturados y desplazados la cifra es impresionante: 8 millones. De los cuales 33 mil fueron secuestrados, 164 mil desaparecidos y más de 6 millones se vieron obligados a dejar sus hogares. Además de la migración interna, de los más pobres, los refugiados colombianos migraron especialmente a Canadá, Estados Unidos, Brasil, Chile, Argentina e Italia.

También fueron registradas 16 mil violaciones y el sometimiento a la guerrilla de, por lo menos 8 mil niños y adolescentes. Cuando se piensa que, gracias a los "Acuerdos de La Habana", los miembros de esta organización terrorista no serán juzgados, no rendirán cuentas de los crímenes que perpetraron durante décadas, y no se les podrá recordar públicamente su pasado criminal, se compreende el porque de la indignación de millones de colombianos.

Los acuerdos establecen una amplia amnistía, y ofrece garantías para insertarse en la vida política, en inmejorables condiciones en un brevísimo lapso de tiempo, recibiendo fondos estatales y garantizándoles, para las elecciones generales de 2018, diez escaños en el Legislativo, independientemente de la votación que obtengan.

Supuestamente entregaron las armas, pero la violencia continúa asolando algunas regiones del país. Las deserciones en las FARC están al orden del día. Hasta el pasado 10 de julio hay registro de por lo menos 800 militantes, entre desertores y disidentes, que se han negado a entregar las armas. Y no están inactivos.

El pasado 9 de julio realizaron un atentado en el departamento de Guaviare, región centro sur del país, dejando a cuatro civiles y dos soldados heridos. El cuadro se agrava si se tiene en cuenta que, como han denunciado diversos organismos internacionales, el Ejército colombiano no controla las zonas del país “dejadas” por las FARC. Son zonas sin ley.

La organización terrorista cuenta aproximadamente 10 mil integrantes y no hay hasta el momento datos confiables de cuantos realmente han concordado con deponer las armas. En el congreso que realizaron los últimos días de agosto para formalizar su "transición a partido" participaron sólo 1 mil 200 personas.

Uno de los dirigente de las FARC, que utiliza el pseudónimo Andrés París, declaró recientemente que a cada día que pasa “los enemigos de la paz se hacen más fuertes”. Los líderes de las FARC o son incapaces de controlar a sus miembros o están operando intencionalmente un juego peligroso que dejará a una facción de la organización en armas para poder presionar al Estado colombiano toda vez que lo requieran.

Por otro lado, las FARC, supuestamente declararon el enorme patrimonio amasado en 52 años de acción subversiva: 332 millones de dólares amasados a través de la industria del secuestro y del narcotráfico. Sin embargo, hay indicios de que gran parte del patrimonio de las FARC se mantiene oculto.

El ministerio público colombiano han identificado activos ligados a las FARC por un valor muy superior al declarado, como propiedades urbanas y ganado. Con base en cálculos realizados por InSight Crime entre 2015-2016, antes del desarme oficial, las ganancias anuales, derivadas de sus actividades ilegales pueden haber llegado a 580 millones de dólares.

Ideología de género como parte integral de los acuerdos

Por increíble que parezca los "Acuerdos de la Habana" contemplan el el “enfoque de género” parte integral e indisoluble de lo que fue pactado, y prevé “la creación, promoción y fortalecimiento de las organizaciones y movimientos sociales de mujeres jovenes y población LGTBI".

La palabra género en el documento no se refiere sólo a la equidad entre hombres y mujeres, sino que presenta de forma muy clara un abordaje ideológico. Entre las disposiciones establecidas por el gobierno y la guerrilla en el pacto esta la "creación y puesta en marcha de la Subcomisión de Género" que asegurará ese enfoque, de manera transversal, a todo el "proceso de paz".

Aunque Santos negó ante los obispos que su gobierno hubiera integrado la ideología de género al pacto, Humberto de la Calle, jefe de la delegación gubernamental para la mesa de conversaciones en la Habana, declaró explicitamente que enfoque de género “es fundamental para que consigamos una paz duradera en Colombia”.

Este fue un elemento capital, junto a la impunidad y la falta de respeto a las víctimas, para que los acuerdos fueran rechazados en un referéndum en el que participaron 14 millones de colombianos en octubre del año pasado. El 50.21% de los votantes dijo ‘no’ a los textos negociados durante cuatro años en La Habana.

No fue un ‘no’ a la paz, si no un ‘no’ a los acuerdos que protegen y arropan a las FARC. El "demócrata" Santos ignoró el resultado de la consulta y la siguiente semana firmó los acuerdos, que ha ido progresivamente implementando.

La Iglesia pide no politizar la visita papal

En abril, tan sólo un mes después del anuncio de la visita del Papa, la Conferencia Episcopal de Colombia hizo un llamado público a que el acontecimiento no fuera "politizado". La intervención tenía motivos. La presidencia, como ha sido dicho, articulaba para capitalizar la presencia del sucesor de Pedro en el país.

Y, de acuerdo con los politólogos locales, Santos hacia una apuesta: Humberto de la Calle, su negociador a lo largo de cuatro años ante las FARC, un hombre con quien el nuevo narco partido político, estaría dispuesto a establecer una alianza electoral.

En su acto de fundación, el 1 de septiembre, el partido de 'Timochenko' anunció que están dispuestos contender en las elecciones del próximo año a través de una coalición. Un mes antes, en una entrevista al diário español El País, La Calle lanzaba su candidatura y proponía una amplía coalición bajo el lema "Un País Donde Quepamos Todos".

La Calle, abogado y político sagaz, es el hombre que cuidará las espaldas de Santos a su salida del gobierno, impidiendo que los escándalos de corrupción le asolen y obstaculicen su futuro político en la escena internacional.

Si La Calle no consigue un amplio apoyo popular, el vicepresidente Germán Vargas Lleras, también en precampaña, le saldrá al paso con la venia del mandatario.

Estas dos figuras La Calle y Vargas Lleras estarán presentes en los actos más importantes del Pontífice, y podrían capitalizar una vez iniciadas las campañas lo que Santos consiga "colectar" con su "abrazo de oso" a Francisco.

Para intentar preservar la integridad de visita apostólica el nuncio, Ettore Balestrero, ha enfatizado sistemáticamente que la visita del Pontífice es eminentemente religiosa y no política, por tanto, cualquier otra interpretación que se le dé estaría tergiversando su verdadero sentido, que es pastoral.

En una reciente entrevista a la cadena colombiana W Radio, el 28 de agosto pasado, el prelado advirtió que Francisco no pretende con si visita "bendecir" el acuerdo para la paz. El encuentro con el sucesor de Pedro trasciende un acuerdo político y sus coyunturas.

Y dijo: "yo creo que en este momento particular Colombia está cerrando un capítulo, que es el capítulo de la negociación, donde era fundamental tener a las víctimas al centro, y esto todavía (esta pendiente), bajo algunos perfiles, que ustedes conocen muy bien, sociales y jurídicos, falta todavía cerrar (asuntos que quedaron sin resolver); por eso, Colombia es un país en transición".

El nuncio también informó, junto con la sala de prensa del Vaticano, que está descartado cualquier tipo de encuentro entre Francisco y las FARC, aún con su nueva configuración como partido, pues el Papa no beneficiará a ningún grupo político: todos los actores públicos del país están invitados a los eventos con el pueblo colombiano, que serán abiertos y masivos.

Como es habitual, habrá un acto institucional, un encuentro con el presidente de la República, Juan Manuel Santos y representantes de los diversos poderes, la mañana del jueves 7 de septiembre, donde el nuevo partido de las FARC podría ser invitado por el mandatario.

Fuera de este momento, habrá un encuentro de oración, donde dos ex militantes de esa guerrilla y de otras, darán un breve testimonio sobre el abandono de la lucha armada, y también lo harán cuatro víctimas de la violencia perpetrada por los grupos armados. Será un acto estrictamente religioso y no político, afirmó el nuncio.

Intervendrán "quienes han estado en ambas orillas de la violencia; el Papa pedirá a Dios que acoja el dolor de millones de víctimas colombianas. Va a rezar a Dios, que es el Dios de las víctimas y el Dios de los victimarios, por aquellos a los que les fue arrebatada la dignidad, y también por aquellos que al dañar al próximo hirieron también su propia dignidad".

"Será (un acto de) verdadera oración a Dios, para que los que ejercieron violencia, con su arrepentimiento, comprendan que el Señor ofrece la misericordia a todos, y que se pueda forjar un futuro de esperanza sin desconocer las responsabilidades de cada uno, y sabiendo que no todas las responsabilidades son iguales", subrayó.

Para evitar la manipulación de ese momento, los obispos propusieron que la prece fuera realizada ante el mismo crucifijo que en 2002 presenció la masacre de Bojayá, cuando las FARC hicieron explotar un "cilindro bomba" en una iglesia de ese municipio, al noroeste del país, y murieron alrededor de 120 civiles.

Esto acontecerá el viernes 8 de septiembre en la ciudad de Villavicencio, una de las cuatro en las que estará el Sucesor de Pedro. Otro acto que fue solicitado por los obispos para demarcar la visita de cualquier uso político en favor de la guerrilla, y que acontecerá ese mismo día, es la beatificación del obispo Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, asesinado por la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) en 1989.

Ahora la "bola" esta con el Papa Francisco. Sus gestos y palabras serán acogidos por la multitud de colombianos que espera su visita con temores y esperanzas en medio de éste complejo contexto político. Es, como lo ha mostrado, un hombre que no acepta ser "encuadrado" y que ha declarado rechazar cualquier instrumentalización de la fé.

Es posible que se repita la historia, guardando la distancia y proporciones, de Juan Pablo II en su primera visita a México, donde recibió el "abrazo" de un "oso" más peligroso, el poderoso y anticlerical Partido Revolucionario Institucional (PRI), en 1979.

El polaco, recién llegado a la Cátedra de Pedro, se libró del amago aparentemente amistoso del PRI y desencadenó un intenso proceso de renovación interior y de participación ciudadana que desmontó progresivamente al régimen, que en su momento fue calificado por Vargas Llosa como "la dictadura perfecta".

En una semana sabremos sí Santos conseguirá amagar afablemente al Papa, que le ha dado un voto de confianza, y si capitalizará políticamente esta visita, o si verá defraudadas sus expectativas por un hombre que, descalzo y pobre, llegó "simple" y valientemente a anunciar a Cristo.

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Conozca el texto completo del 'Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera​' o 'Acuerdo de La Habana'.

Vea aquí el programa completo de la I Visita Pastoral del Papa Francisco a Colombia, 6 al 10 de septiembre.

[ D'Vox ]

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