Tribunal Constitucional respalda ley que abre las puertas al aborto en Chile


El Tribunal Constitucional de Chile emitió hoy un fallo en el que respalda la ley del aborto por tres causales propuesta por la presidente Michelle Bachelet y aprobada con dificultad el 2 de agosto pasado por el Legislativo.

A través de un comunicado el colegiado informó que por seis votos contra cuatro fue rechazado el pedido de un grupo de senadores que pedia considerar la nueva ley inconstitucional por violar, entre otros, el artículo 19 de la Constitución del país.

Este dispositivo de la Carta Magna dice expresamente: "Esta Constitución asegura a todas las personas el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica. La ley protege la vida del que está por nacer. La pena de muerte sólo podrá establecerse por delito contemplado en ley aprobada con quórum calificado".

El comunicado no ofrece detalles sobre los argumentos utilizados por los magistrados para afirmar que practicar el aborto en el país no viola los derechos garantizados en el artículo 19, pero avisa que el lunes 28 de agosto se publicará la sentencia completa donde se podrá conocer el voto de cada ministro.

Votaron a favor de considerar constitucional la ley del aborto Carlos Carmona, presidente del colegiado; Gonzalo García, Domingo Hernández, Nelson Poso, José Vásquez y María Luisa Brahm. Están en orden y teñidos de rojo en la imagen que abre esta nota.

Votaron considerando inconstitucional la ley los ministros Marisol Peña, Iván Aróstica, Juan José Romero y Cristián Letelier. En orden y en azul en la imagen.

En el comunicado también se informa que, por ocho votos contra dos, fue acogido el derecho de objeción de conciencia que es negado en el texto de la ley a profesionales de la salud.

Votaron sólo contra reconocer ese derecho humano los ministros Carlos Carmona y Gonzalo Garcia.

La polémica ley del aborto, impulsada por Bachelet, considera no punible el aborto cuando (i) hay riesgo – “presente o futuro” – para la salud de la madre, (ii) el bebé es portador de un padecimiento congénito o genético “incompatible con la vida extrauterina”, o (iii) el embarazo es resultado de una violación.

Aunque el gobierno defiende que se trata de una ley “limitada a tres supuestos específicos”, el primer supuesto, en la practica, instituye el “aborto libre”, ya que el ‘riesgo’ para la madre se establece con criterios Organización Mundial de la Salud (OMS), que entiende salud como “estado de bienestar”.

Desde ésta perspectiva, si un embarazo altera o daña el bienestar físico, sicológico o social, “presente o futuro” de la gestante, quedaría legitimada para terminar con la vida de su hijo. Es la misma estrategia que se utilizó en España para legalizar de hecho el aborto. Allí 97% de los abortos legales se realizan hoy bajo esta causal.

La ley vulnera la autoridad de los padres de familia que no podrán intervenir en caso de que una hija, menor de edad, quiera abortar. Un juez de familia decidirá por ellos.

También se estipulaba que la objeción de conciencia no sería admitida para los profesionales de la salud, lo que deberá ser retirado del texto legislativo luego de la decisión de la Corte.

Chile deja de ser hoy uno de los pocos países del mundo que mantenía la prohibición legal absoluta del aborto, junto con El Salvador, Nicaragua, Honduras, Haití, Surinam, Andorra, Malta y El Vaticano, y se junta al amplio grupo de países donde es legal asesinar un bebé en proceso de gestación.

La ley sólo consiguió avanzar en el Senado, gracias al apoyo de un sector de parlamentarios de la Democracia Cristiana, que de forma incoherente con los principios de la sigla apoyó a Bachelet en esta iniciativa. Entre los abortistas "democrata cristianos" se encuentra la precandidata a la presidencia Carolina Goic.

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