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Cinco claves para entender el movimiento venezolano de resistencia a Maduro

13.07.2017

 

El 9 de julio se completaron 100 días del movimiento cívico y político de resistencia en las calles de Venezuela al gobierno dictatorial de Nicolás Maduro.

 

Es un hecho sin precedentes en la historia política del continente: cien días ininterrumpidos de acciones públicas en defensa del Estado de derecho y contra el régimen comunista del dictador. Y esto bajo una intensa represión ejercida por los órganos de seguridad estatales.

 

No me refiero aquí al movimiento político partidista de oposición al "socialismo bolivariano". Este tiene más de una década. Hablo de la iniciativa de "tomar" las calles de Venezuela manifestando diariamente la oposición y resistencia a la dictadura.

 

Esta movilización fue generada en reacción a la tentativa del régimen de secuestrar las funciones de la Asamblea Nacional dando un "golpe" al orden constitucional.

 

Millones de personas han salido a las calles dia con dia evidenciando apoyo. La mayoría no son "militantes" de nada, sino simples ciudadanos.

 

Los más diversos sectores de la población venezolana se han sumado poco a poco y "la resistencia" forma parte ya de su cotidiano.

 

Cuando inició, el 1 de abril, algunos analistas consideraron que era una apuesta muy arriesgada que más que ayudar efectivar la salida de Maduro desgastaría al movimiento y generaría divisiones.

 

Tenían razón parcialmente: fue una apuesta muy arriesgada. Pero, hasta ahora, los hechos confirman que el restante del diagnóstico falló.

 

Las personas continúan “tomando las calles”. El movimiento esta vivo y unido. No es propiedad de un partido o grupo político. Es de todos.

 

Nada puede ser dicho aún de forma definitiva, pero es posible que lo que desde hace 100 días está aconteciendo en Venezuela puede convertirse en un modelo de eficaz resistencia y movilización ciudadana, pacífica y organizada, ante regímenes autoritarios y represivos.

 

Presentamos aquí 5 claves que puede ayudar comprender mejor el éxito que, hasta ahora, ha conseguido la inédita iniciativa.

 

 

1. Es un movimiento realmente ciudadano, masivo y capilar. Ni de izquierdas ni derechas.

 

No se trata de una iniciativa cuyo sustento venga de un partido político o de un sector específico de la sociedad. No tiene una “ideología” propia, no “impone” ninguna visión parcial de mundo o una filiación política.

 

Es verdad que ha sido propuesto desde la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), fundada en 2008 e integrada por todos los partidos y segmentos opositores al régimen dictatorial de Maduro.Pero la MUD no es, como Nicolás Maduro afirma, “la derecha”.

 

Está conformada por una veintena de partidos liberales, social-democrátas, conservadores, demócrata-cristianos, centro izquierdistas. Es plural.

 

La integran todas las organizaciones políticas que consideran que hay en el país un gobierno autoritario y que apuestan en la redemocratización.

 

La MUD cuenta con 112 de los 167 diputados que integran la presente legislatura en la Asamblea Nacional. Y la convocación a la movilización fue realizada por estos 112 diputados juntos, como representantes del pueblo que les colocó allí y no como miembros de sus siglas.

 

Ellos mismos son quienes están siempre en la linea de frente de los actos y marchas junto con el pueblo. Padecen las mismas agresiones que todos.

 

Y una característica de esa legislatura debe ser resaltada. La mayoría de los parlamentarios no son políticos tradicionales, de carrera. Son líderes ciudadanos con un intenso histórico de oposición al autoritarismo del “comunismo bolivariano”. Muchos son jóvenes y sus rostros son familiares al pueblo.

 

Esto permitió que su llamado fuera acogido por los más diversos sectores de la sociedad. Hoy el movimiento de resistencia va más allá de los limites formales de la Mesa de la Unidad Democrática.

 

Más allá de los parlamentarios conforman el movimiento también personas de todas las clases sociales. Viejos y jóvenes. Hombres y mujeres. Muchas mujeres. Pobres, "clase media" y ricos. Desde moradores de Petare, la mayor "favela" de America Latina, hasta moradores de Chacao, donde se encuentra el centro financiero de Caracas.

 

Habitantes de todo el país, de centros urbanos y pequeños poblados. Católicos, evangélicos y agnósticos. Famosos y anónimos.

 

Eso se ve en las calles. Las marchas son multitudinarias. Congregan normalmente cientos de miles de venezolanos en todo el país y en ocasiones llegan a sacar a millones a las calles.

 

Un ejemplo: en las manifestaciones realizadas durante la pasada semana, especialmente el 19 de abril, participaron 6 millones de personas, según datos de la consultoría independiente Meganálisis.

 

Es un movimiento realmente popular y han tenido el cuidado de que ninguna figura pública le secuestre. Todos lo consideran suyo.

 

 

2. Apuesta de forma firme en la no violencia.

 

Desde que tomaron las calles la consigna ha sido: “resistir y no ceder a la violencia”. El gobierno les respondió con represión. Al día de hoy, de acuerdo con los datos de la fiscalía, se han registrado 92 muertes en tres meses.

 

La Guardia Nacional Bolivariana (GNB) impide sistemáticamente el avance de las marchas, lanza bombas de gas lacrimógeno, golpea y prende, y ha pasado a disparar directamente contra los manifestantes, a atacar zonas habitacionales y a allanar moradas.

 

Además los “colectivos bolivarianos”, grupos paramilitares al servicio del gobierno, actúan de forma impune sembrando el terror.

 

Recientemente asaltaron y mantuvieron sitiado durante más de seis horas el Parlamento. Por lo menos cinco legisladores y una decena de funcionarios fueron severamente heridos.

 

En la práctica se vive un clima de guerra. Pero el cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas aclara, que “es una guerra del gobierno dictatorial contra el pueblo”.

 

La represión del régimen hubiera, desde hace mucho tiempo, desatado una reacción violenta de los opositores que abriera el paso a una cruda guerra civil. Lo que ha impedido esto es la firme convicción de los líderes del movimiento de caminar por vías democráticas e institucionales.

 

Hay una opción explicita por la no violencia y es una opción que parece estar plenamente informada sobre los métodos y la lógica de ese tipo de lucha.

 

Lilian Tintori, una de las más icónicas líderes del movimiento y esposa del preso político Leopoldo López, cotidianamente insiste: “no es con violencia que venceremos la violencia, resistamos activa y pacíficamente hasta conseguir la libertad”.

 

Todas las acciones del movimiento, sin excepción, son coherentes con este discurso.

 

Tras las posiciones y estrategias del movimiento puede "verse" la huella del pensamiento del politólogo estadounidense Gene Sharp, quizá el mayor teórico vivo de la "no violencia" como método político.

 

 

3. Pretende minar las bases de sustento al régimen y retomar el “hilo constitucional”

 

Uno de los principales líderes del movimiento, el diputado Freddy Guevara, afirma que todo lo que el movimiento de resistencia realice debe tener un sustento legal y buscar como fin último el “restablecer el hilo Constitucional”.

 

En otras palabras: no quieren puede actuar fuera de la ley y lo que finalmente se desea es la vuelta del Estado de derecho conforme determinado en la Carta Magna.

 

Por eso, toda acción significativa y de peso, como la convocación a una consulta nacional sobre la Constituyente convocada por Maduro, ha tenido una declaratoria formal por parte de Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional.

 

En ellas Borjes ha presentado siempre el sustento jurídico y constitucional de esas acciones. El mensaje es: no somos aventureros y queremos el restablecimiento del orden democrático. Éste es el objetivo final, pero para ello hay que debilitar a Maduro.

 

"Debemos minar las bases que dan sustento y apoyo al dictador", afirma Guevara, que también es vicepresidente de la Asamblea Nacional.

 

“Tenemos que debilitar a la dictadura haciendo ver a aquellos que la ayudan a mantenerse en pie con su obediencia, influencia o dinero que sustentan a un gobierno que esta destruyendo al país”, dice.

 

Poco a poco la estratégia ha dado resultado. Ha evidenciado cotidianamente la brutalidad y el autoritarismo del régimen y ha comenzado a colectar algunos frutos que tres meses atras eran impensables.

 

La procuradora general de la República, Luisa Ortega, pasó a ejercer con independencia su función llevando un registro real de muertos, apuntando el uso de violencia por parte de las fuerzas de seguridad y señalando claramente que el país vive en constante agresión al Estado de derecho.

 

Ortega es una vieja aliada de Hugo Chávez que ya había realizado algunas criticas tímidas y puntales al gobierno de Maduro pero nunca se lo había confrontado. Las marchas le cambiaron de lado.

 

Los militares son otro objetivo del movimiento. El movimiento realiza sistemáticamente un apelo para que defiendan la Constitución y para que no obedezcan las órdenes que les lleven a atacar al pueblo.

 

Hasta ahora, de acuerdo con registros castrenses, hay al menos 123 militares han sido detenidos desde que las marchas iniciaron.

 

Los cargos: traición, rebelión, robo y hasta deserción. Entre ellos hay militares de alto y de bajo rango del Ejército, la Naval, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional.

 

Un grupo de 91 está en la prisión de Ramo Verde, cerca de Caracas, en la que se encontraba preso el líder de oposición Leopoldo López hasta el 8 de julio pasado cuando fue colocado en prisión domiciliaria por decisión unilateral del gobierno.

 

La propia salida de López para el régimen de prisión en su casa es una victoria del movimiento y muestra que hay sectores al interior del régimen que se impusieron a la linea dura que Maduro.

 

Los parlamentarios Germán Ferrer y Eustaquio Contreras, chavistas y miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) mismo en que milita Nicolás Maduro, han manifestado su abierta oposición a la “Constituyente Comunal” convocada por el mandatario.

 

También la han rechazado los chavistas Freddy Arenas, alcalde del municipio de Bolivar, Gabriela Ramírez, la ex defensora del pueblo, y Nicmer Evans, considerado uno de los principales politólogos del régimen.

 

Evans ha declarado explicitamente a la prensa que la Constituyente llevará al país a una confrontación civil sin precedentes.

 

Empresarios y artistas antes adeptos a Maduro o beneficiados por su gobierno también están tomando distancia.

 

Poco a poco la estrategia explicada por el diputado Freddy Guevara va revelándose eficaz. La grieta, aún pequeña, esta creciendo.

 

 

4. 'Quien aguanta más, gana'

 

“Este tipo de lucha quien resiste tenazmente por más tiempo gana”, son palabras de Guevara, pero que parecen sacadas del libro “Existen alternativas realistas”, del connotado teórico de la no violencia Genne Sharp.

 

Los líderes del movimiento han sido muy claros con el pueblo. No han prometido victorias fáciles ni expeditas. Le han alertado que la lucha tiene riesgos pero que sin la movilización de todos no habrá libertad y perderán lo poco que les resta.

 

“Muchos nos preguntan ‘¿qué previsión tenemos para que salga Maduro?’. Les respondemos con sinceridad. No hay previsión. Pero estén seguros que si actuamos de forma organizada, disciplinada, perseverante y focada el dictador va a caer más tarde o temprano, pero caerá”, afirma Guevara.

 

Estos esclarecimientos son frecuentes en las intervenciones de los líderes del movimiento y han conseguido que la población acepte con realismo que puede tratarse de una larga lucha y que estén dispuestos a ella.

 

Clave para reducir al mínimo el natural desgaste de una lucha larga ha sido la comunicación inmediata de los avances, de las acciones programadas. En especial se ha puesto empeño para que los actos sean diversificados.

 

Marchas sectoriales (de los abuelos, de los estudiantes, de los profesores, de las mujeres, etcétera), cierre de vias públicas importantes o de barrio por dos o tres horas (los llamados “trancazos”), vigilias de oración, marchas del silencio, actos culturales, asambleas públicas para discutir e informar a la población en todas las ciudades, la lista es enorme y creativa.

 

Normalmente han alternado la agenda así: un día de acto público y masivo, otro día para acciones locales en los barrios. Esto ha permitido el respiro y facilitado una adhesión constante a las convocatorias.

 

Para superar el bloqueo mediático, la censura y la desinformación, todo el contacto y transmisión de informaciones es realizado a través de las redes sociales. Ofreciendo explicaciones detalladas en la noche anterior a cada acto normalmente por transmisiones al vivo por Periscope, que quedan grabadas y pueden consultarse a cualquier momento.

 

Esto ha permitido que la población en general tenga un balance diario, conozca las directrizes de acción de los propios voceros del MUD. Lo que es confirmado y operado por los líderes locales, ofreciéndoles una envidiable capacidad de respuesta.

 

 

5. Una agenda clara y de pocas demandas

 

El movimento tiene una agenda clara. Se trata de un puñado de demandas básicas que no son negociables: abrir un canal de ayuda humanitaria para el país, respetar la autonomía y funciones de la Asamblea Nacional, convocar a elecciones libres con voto directo y universal, liberación de los presos políticos y cese a la represión violenta y al proceso de nueva Constituyente.

 

El MUD considera que debería formarse un gobierno de unidad nacional que no excluyera ni siquiera a los chavistas y que tuviera como objetivo la restitución del orden democrático en el país hasta que haya elecciones libres y seguras.

 

El realismo y claridad de las demandas ha posibilitado una cohesión significativa al interior del movimiento y ha llevado a que se conviertan en las mismas condiciones solicitadas recientemente por la Santa Sede o por la Organización de Estados Americanos (OEA) al gobierno de Maduro.

 

La mayoría de los países que han manifestado su rechazo o preocupación a la situación de Venezuela han asumido también esta “agenda” como adecuada. Esto es un logro significativo del movimiento. Las movilizaciones cotidianas permiten a estos países “ver”, constatar visualmente, dia con dia el masivo rechazo al gobierno y su respuesta brutal y represiva.

 

Por otra parte, la acción sistemática de los legisladores venezolanos para mantener informados a los parlamentos y gobernantes de la región ha conseguido concretar los apoyos, siempre con un discurso unificado y coherente.

 

En fin, entre diversos factores, los cinco aqui elencados pueden ayudar a comprender un poco mejor este movimiento inédito de resistencia y entender el porqué de algunas de sus acciones.

 

Sus miembros abrazan convictos la lucha no violenta, es realmente ciudadano, masivo y capilar; tiene unidad de propósito y mando colegiado, sabe con claridad lo que quiere; busca como fin último restituir el Estado de derecho en el país.

 

Asume como estrategia minar progresivamente las bases que sustentan la dictadura y compreende que, para conseguirlo, puede ser necesario recorrer un largo camino. No lo esconde y prepara a los venezolanos para ello.

 

Los próximos meses nos dirán si “el heróico y bravo pueblo venezolano” es capaz de apropiarse a través de esta lucha y con toda legitimidad de una frase que la izquierda revolucionaria secuestró desde hace décadas: “el pueblo unido jamás será vencido”.

 

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