La 'house of cards' de Michel Temer

 

Michel Temer tiene apenas un año en el poder, asumió el cargo de presidente después de un largo impeachment en el que, con certeza, articuló.

 

El mejor momento de su administración iría llegar hace tres semanas con el anuncio de la mejora en el PIB trimestral, la caída de la tasa de interés, la tan esperada recuperación económica tornándose verosímil y la casi segura aprobación de dos reformas capitales: la laboral y de los fondos de ahorro para el retiro.

 

Sin embargo, como un castillo de cartas, el 'festejo' se vino abajo junto a la estructura de su gobierno. El último día 17 fue divulgado un audio en el que el mandatario supuestamente aprueba el pago de propina a Eduardo Cunha por parte de una de las familias más ricas del país: los Batista, dueños de el mayor emporio brasileño de carnes que ofreció bajo la sombra de los gobiernos del PT.

 

En un solo dia, Temer perdió su base aliada, la poca prensa que le daba tregua y de un amplio sector de la población que a pesar de no considerarlo idóneo le daba un voto de confianza para colocar al al país en el rumbo adecuado para salir de la severa crisis política y, sobre todo, económica en la que el Partido de los Trabajadores (PT) lo sumió.

 

La 'casa' cayó. Catorce pedidos de impeachment contra su mandato fueron protocolados en menos de quince días.

 

En las últimas semanas la política brasileña volvió a revelarse peligrosamente cercana a los episodio de la magnifica serie 'House of cards'. Todo día aparece un hecho nuevo que compromete al titular del Ejecutivo y a sus aliados. Todo dia, articula para neutralizar las presiones y mantenerse en el mando. Millones de brasileños, como tristes espectadores, aguardar ansiosamente nuevos episódios.

 

Si un posible proceso de impeachment no asusta al presidente por ser muy demorado y tener a un aliado, Rodrigo Maia, como presidente de la Cámara de los diputados, cargo que decide aceptar o no los pedidos, en contrapartida el juicio de anulación de mandato de la candidatura de Dilma Rousseff, del PT, en la que él iba como vicepresidente si le quita el sosiego.

 

La acusación, hecha en 2014 por el PSDB, hoy aliado de Temer, le ha llevado a tomar actitudes inesperadas. Decidió demitir al ministro de Justicia, Osmar Serraglio, y colocar en su lugar a Torquato Jardim, ministro de Transparência, que fuera ministro del Supremo Tribunal Electoral (STE)  y le ha ayudado con sus buenos oficios. El juicio que concluye hoy cuenta ya con una aparente mayoría contraria a condenar al par Dilma-Temer.

 

Serraglio, por su parte, abrió para Temer otro frente. Supo de su demisión a través de la prensa y rechazó asumir la pasta de Jardim. Regresará a su cargo de diputado federal, retomando la curul de su suplente Rodrigo Rocha, que fuera sorprendido recibiendo una maleta con 500 mil reais supostamente para Temer. Con la perdida del mandato, Rocha, que es investigado, pierde el foro privilegiado y poderá ser juzgado por la policía federal. Pueden venir nuevas y comprometedoras revelaciones.

 

Para empeorar la situación, el ministro Edson Fachin, relator de la Operação Lava Jato en el Supremo Tribunal Federal autorizó que la Polícia Federal interrogue a Temer, que debe entregar sus respuestas a las indagaciones de la PF al inicio de la próxima semana.

 

Así, como en la serie creada por Beau Willimon para Netflix, cada capítulo - cada día, podríamos decir - ofrece una vuelta a la tuerca. Si Temer conseguirá sustentar su mandato hasta 2018 es una incógnita. Si lo hace, delante del actual panorama, podremos tener certeza moral de que Temer, como el detestable y portentoso Frank Underwood, es un verdadero hijo espiritual de Maquiavelo. Mucha cartas aún serán jugadas. El desenlace de esta historia lo saberemos en los próximos capítulos.

 

[ D'Vox ]

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