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Si no se divide, el voto 'provalores' definirá la elección del Estado de México

04.06.2017

 

El voto orientado por valores fundamentales o "conservador", como le denomina la gran prensa, será decisivo en las elecciones de éste 4 de junio en el Estado de México. Si no se divide, elegirá a Alfredo del Mazo como gobernador, no porque los votantes le consideren el mejor candidato, sino porque se ha comprometido abiertamente a defender la vida y la familia.

 

Las encuestas de intención de voto presentan en empate técnico a dos candidatos en la recta final: Del Mazo, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y a Delfina Gómez, del izquierdista Movimiento Regeneración Nacional, conocido bajo el acrónimo ‘Morena’, el ‘Podemos’ mexicano.

 

Aunque se celebrarán comicios en otros cinco estados del país (Coahuila, Nayarit, Veracruz, Oaxaca, Tlaxcala) la elección en el Estado de México será decisiva. Es la “joya” de la Corona.

 

Se trata de la entidad federativa más poblada (16 millones de personas) y con el mayor colegio electoral del país: 11 millones de votantes potenciales. Esta elección es considerada también, por la mayoría de los analistas políticos, la antesala a la elección presidencial que se realizará el próximo año en el país.

 

Y por primera vez en la historia mexicana una disputa electoral ha colocado en foco el reconocimiento del derecho a la vida de los nascituros, la protección de la familia natural y el respeto a la libertades de conciencia y religiosa.

 

Organizaciones ciudadanas y cristianos de diversas denominaciones han salido a impulsar el “voto útil” delante de lo que consideran una amenaza: la llegada de Morena que podría replicar la experiencia que  la izquierda montó en la Ciudad de México.

 

En la capital del país el aborto es libre a cualquier edad y por cualquier motivo, las uniones entre personas del mismo sexo son consideradas “matrimonio”, cualquier tipo de comunidad de vida es tipificada como familia y la ideología de género es un eje transversal en las políticas públicas y el sistema educativo local.

 

Recientemente con la elaboración de una Constitución para la Ciudad se estuvo a un paso de dar estatuto jurídico a entidades similares a las “comunas” o “colectivos bolivarianos” de Venezuela y de imponer un impuesto que, en la práctica, vulneraba el derecho a la propiedad.

 

Esta “reingenieria social” ha sido obra del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y de Morena, ayudado de los sectores más radicales del PRI, historicamente liberal. De hecho, el PRD es una escisión del PRI, y Morena lo es del PRD. Ideológicamente, estos dos últimos partidos de izquierda son casi idénticos.

 

Tal situación ha llevado a los cristianos y a los no izquierdistas en el Estado de México a considerar una opción singular para la actual coyuntura electoral. A pesar de que 86 por ciento de los mexicanos reprueba al presidente priísta Enrique Peña Nieto, la única opción real que los mexiquenses tienen para enfrentar la llegada al poder y la agenda ideológica de Morena es un priísta primo del presidente.

 

 

Alfredo del Mazo es el único candidato que ha asumido en su campaña, claramente y sin ambigüedades, la defensa de una agenda de defensa y promoción de la vida, la familia y la libertad religiosa. Algo inédito para un político del PRI.

 

El hecho fue antológico. El pasado 3 de mayo, en una entrevista radiofónica a una de las mayores radiodifudsoras del país, a Del Mazo se le preguntó:

 

–¿Cuál es su opinión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo?

 

–En contra; estoy a favor de los derechos de la familia.

 

–¿Despenalización del aborto?

 

–En contra; estoy a favor de la vida.

 

–¿Adopción en parejas homosexuales?

 

–En contra.

 

Desde ese momento, aunque hubo la esperada reacción negativa del llamado “circulo rojo” de los “intelectuales”, el tablero político se reconfiguró. Ganó la adhesión de comunidades evangélicas, sectores católicos que tradicionalmente se oponían a un PRI con discurso jacobino y de organizaciones ciudadanas provida y profamilia.

 

El Partido Acción Nacional (PAN) captaba tradicionalmente a esos electores. Sin embargo, su candidata para el Estado de México, Josefina Vázquez Mota, dudó en asumir una posición clara al inicio de campaña y se posicionó sólo después que Del Mazo lo hizo.

 

Afirmó ser contraria aborto pero abrazó un discurso ambiguo respecto al llamado “matrimonio igualitario”. Posiblemente eso fue una de las razones de peso que le lanzaron del segundo al tercer lugar en las preferencias electorales.

 

En tanto Del Mazo oscila entre el 27 y el 34 por ciento de las intenciones de voto, y Delfina Gómez, entre 28 y 32 por ciento, Vázquez Mota se fue a un lejano 14 por ciento.

 

 

Para evitar el uso “electorero” y demagógico de la agenda el Frente Nacional por la Familia pidió a los candidatos firmar un compromiso formar de defensa una agenda de valores que contempla los siguientes puntos: vida, matrimonio, adopción, conciliación trabajo y familia, drogas, transparencia, libertad de educación y libertad religiosa.

 

Para catalizar el voto, lanzó también una campaña denominada Saber Votar en la que claramente apuntan que Vázquez Mota tiene una postura ambigua respecto a la familia natural.

 

“Lo que hizo el Frente Nacional por la familia el año pasado fue una llamada de atención muy relevante. No habíamos visto esa capacidad de movilización. Llama la atención el temor que ha generado dentro del PRI”, opina el exconsejero electoral Alfredo Figueroa.

 

Con todo, la situación del voto cristiano, o “conservador” como lo ha tipificado la prensa nacional, no es confortable porque Del Mazo es identificado como miembro de un grupo político que encarna lo peor del viejo sistema mexicano.

 

Es la facción del PRI que gobierna el Estado de México desde hace casi noventa años y consiguió llevar a la sigla a la presidencia del país de nuevo, después de haberla perdido en el año 2000.

 

Es conocido como “Grupo Atlacomulco” y sintetiza lo peor que hay del viejo sistema político mexicano: corrupción, negocios sucios, cooptación del Estado. Es operado por masones y es, según una investigación publicada este viernes por The Wall Street Journal, “una máquina política informal y una red de negocios”.

 

El candidato Del Mazo niega ser parte del “grupo” pero su histórico familiar juega en su contra: Alfredo Del Mazo González fue uno de los principales jefes de esa “familia política” al interior del PRI en los años ochentas.

 

Frente a Del Mazo, maculado por esas vinculaciones, se encuentra la candidata de Morena, Delfina Gómez, quien ya fue alcalde de la ciudad de Texcoco.

 

Sobre ella han llovido diversas acusaciones de corrupción durante su gestión y de sus campañas. Ha respondido con evasivas. Aunque ella ha intentado no abordar los del aborto y el "matrimonio" homosexual su partido ha dejado claro que repetirán lo hecho en la Ciudad de México.

 

Además Morena tiene se posicionó recientemente en apoyo al gobierno dictatorial del presidente venezolano Nicolás Maduro. El pasado 26 de mayo, la cuenta oficial de Twitter de la embajada venezolana en México compartió fotografías de un encuentro Maria Urbaneja, embajadora del país sudamericano, con militantes de la sigla.

 

La diplomática estaba acompañada en la mesa por Héctor Díaz Polanco, dirigente de Morena. Junto a las fotos se leía la siguiente frase: “Celebramos el acompañamiento del Partido Morena, su solidaridad y apoyo irrestricto a la Revolución Bolivariana ¡Viva México y Venezuela!”.

 

Las posibilidades de Gómez ganar son reales. En tanto el PRI ha crecido en intención de voto cinco puntos en los últimos meses, Morena creció 13 puntos porcentuales. Dependiendo la encuesta, hay entre 12 y 20 por ciento de indecisos.

 

El voto pautado por una agenda de valores ganó un peso que jamás había tenido en las disputas electorales. Paradójicamente, fueron las tentativas sistemáticas de la izquierda y del gobierno federal, en manos del PRI, de imponer una agenda “progresista” las que prepararon este ambiente.

 

Lo que el PRD y Morena han hecho en la Ciudad de México ya fue mencionado.

 

En cuanto al PRI, en los últimos años el presidente priísta Enrique Peña Nieto intentó insertar la ideología de género en el sistema educativo nacional, legalizar el llamado “matrimonio igualitario” entre personas del mismo sexo y ofrecer el aborto como método de “prevención” de embarazos en adolescentes.

 

En esas tentativas encontró el rechazo masivo de la sociedad mexicana que salió a las calles a decirle “no”. El año pasado hubo manifestaciones en todo el territorio nacional que congregaron a más de dos millones de personas.

 

Un sector de su partido, tradicionalmente liberal, se le opuso también.

 

Unos, porque lo consideraban un tiro en el pié, como Francisco Labastida, importante líder de la sigla que declaró si hubiera sido secretario de Gobernación y el presidente le hubiera pedido apoyar la iniciativa, hubiera renunciado.

 

Otros, como la senadora Lisbeth Hernández Lecona, por convicción, pues forma parte de un amplio grupo de evangélicos que en la última década han abordado el PRI como veículo de actuación política.

 

Si el voto “provalores" o "cristiano” se divide entre Del Mazo y la candidata del PAN, la izquierdista Delfina Gómez ganará. Si converge para el “voto útil” triunfara Del Mazo.

 

Esta elección puede dimensionar el peso real del voto “por principios” o “conservador” en la elección del próximo año.

 

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